Hay personas que al encarar una obra maestra de la literatura universal sienten admiración, respeto y una profunda conexión espiritual con la cultura. Otras se preguntan qué ocurriría si Elizabeth Bennet supiera artes marciales, Abraham Lincoln cazara vampiros y Ana Karenina tuviera un robot. Prioridades
Gracias a este segundo grupo de visionarios nació el mash-up literario, un género que mezcla novelas clásicas o personajes históricos con elementos procedentes del terror, la fantasía y la ciencia ficción. El resultado puede parecer una soplapollez monumental —y, en muchos casos, lo es—, pero también ofrece una forma diferente y bastante divertida de acercarse a historias que algunas personas jamás leerían por voluntad propia.
Hoy repasamos cuatro ejemplos disponibles en español que demuestran una verdad incuestionable: cualquier clásico puede resultar más interesante si añadimos cadáveres, tentáculos o androides.
Orgullo y prejuicio y zombis: Jane Austen repartiendo espadazos
Publicado en 2009, Orgullo y prejuicio y zombis combina la novela de Jane Austen con las aportaciones de Seth Grahame-Smith. La mayor parte de la historia original continúa ahí: las hermanas Bennet buscan marido, la señora Bennet intenta colocar a sus hijas como si estuviera liquidando existencias y Elizabeth conoce al orgulloso, rico y emocionalmente atascado señor Darcy. La pequeña diferencia es que Inglaterra está sufriendo una epidemia de muertos vivientes.
En esta versión, las hermanas Bennet han sido entrenadas en artes marciales y manejan diferentes armas para defenderse de los zombis. Elizabeth continúa siendo inteligente, independiente y poco dispuesta a soportar las tonterías de Darcy, pero ahora también puede decapitar cadáveres reanimados sin mancharse el corsé.
La novela introduce combates, ninjas, canibalismo y cantidades considerables de casquería dentro de los modales y preocupaciones sociales de la Inglaterra de la Regencia. Los personajes pueden estar hablando sobre matrimonios convenientes, reputaciones familiares o bailes mientras en el exterior una horda de zombis intenta comerse a los criados.
Y ahí está la gracia. El tono educado de Austen choca constantemente con las escenas de destrucción, creando una historia en la que encontrar marido y conservar el cerebro intacto dentro del cráneo tienen la misma importancia. El experimento funcionó tan bien que generó una precuela, una continuación y una adaptación cinematográfica estrenada en 2016. Jane Austen probablemente no habría aprobado nada de esto, pero tampoco está disponible para presentar una denuncia.

Sentido y sensibilidad y monstruos marinos: amor, tentáculos y marisco homicida
Después del éxito de los zombis, alguien llegó a la conclusión lógica de que otra novela de Jane Austen necesitaba más criaturas abisales. Así apareció Sentido y sensibilidad y monstruos marinos, escrita por Ben H. Winters a partir del clásico original. La historia continúa siguiendo a las hermanas Dashwood. Elinor representa la prudencia y el control emocional, mientras Marianne se deja arrastrar por sus sentimientos y pasiones. Ambas intentan encontrar su lugar en una sociedad obsesionada con el dinero, el matrimonio y las apariencias.
Solo que ahora esa sociedad también está amenazada por pulpos gigantes, langostas monstruosas, serpientes marinas de dos cabezas y otras criaturas que consideran a la aristocracia británica una buena fuente de proteínas.
La incorporación de los monstruos no se limita a introducir un ataque aleatorio cada x páginas. El mundo entero ha sido transformado para integrar el peligro marítimo en la historia. Los personajes viven en islas, visitan ciudades submarinas y aceptan con sorprendente normalidad que cualquier paseo romántico pueda terminar con un tentáculo arrastrando a alguien hasta las profundidades.
Uno de los cambios más memorables afecta al coronel Brandon, quien padece una misteriosa maldición que le proporciona un aspecto parcialmente monstruoso. Esto no impide que continúe participando en los dramas amorosos de la historia, porque ni siquiera tener tentáculos permite escapar de las complicaciones sentimentales de Jane Austen.
Sentido y sensibilidad y monstruos marinos posee una integración más profunda de sus elementos fantásticos que otros libros del género. No se limita a pegar unos monstruos encima del texto original: reconstruye parte del escenario para convertir la novela en una aventura marítima absurda, romántica y peligrosamente adictiva.

Androide Karenina: adulterio, robots y depresión rusa
Después de cubrir Inglaterra de zombis y monstruos marinos, Ben H. Winters decidió que había llegado el momento de meterse con León Tolstói. El resultado fue Androide Karenina, una reinterpretación steampunk de una de las novelas más importantes y alegres de la literatura rusa. Lo de alegre es mentira, evidentemente. Los escritores rusos tenían todos depresión.
La trama sentimental continúa centrada en Ana Karenina, su matrimonio con Alekséi Karenin y su relación con el conde Vronski. También se mantiene la historia de Levin y Kitty, junto con buena parte de los conflictos sociales, familiares y filosóficos del original.
La diferencia es que esta Rusia alternativa dispone de una tecnología extraordinariamente avanzada. Los miembros de la aristocracia viven acompañados por androides personales, existen lobos mecánicos, máquinas capaces de realizar tareas imposibles y una infraestructura alimentada por una misteriosa fuente de energía.
Los androides no funcionan únicamente como electrodomésticos caros. Actúan como compañeros de sus propietarios, reflejan su personalidad y establecen con ellos una relación emocional. Ana cuenta con su propio asistente mecánico, mientras la tecnología comienza a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los conflictos de la novela.
Poco a poco aparecen conspiraciones, científicos radicales, viajes imposibles, cíborgs y amenazas capaces de afectar al destino de toda la humanidad. El drama romántico de Tolstói termina envuelto en una historia de ciencia ficción que parece escrita después de mezclar literatura rusa, Blade Runner y cantidades industriales de vodka.
De los cuatro libros de esta selección, Androide Karenina es probablemente el más ambicioso. También es el más largo y exige cierta tolerancia hacia el drama existencial. Los robots ayudan bastante, pero ni siquiera la tecnología futurista puede impedir que los personajes rusos sufran intensamente durante centenares de páginas.

Abraham Lincoln, cazador de vampiros: cuatro años de mandato y cientos de estacas
Abraham Lincoln, cazador de vampiros también está escrito por Seth Grahame-Smith, pero utiliza una fórmula ligeramente diferente. No introduce monstruos dentro de una novela clásica, sino que convierte la biografía del presidente estadounidense en una gigantesca historia secreta de terror y acción.
Según el libro, Lincoln descubre durante su juventud que los vampiros existen y que uno de ellos está relacionado con la muerte de su madre. Como cualquier persona razonable, decide dedicar su vida a localizarlos y exterminarlos utilizando su inseparable hacha.
A partir de ahí, acontecimientos reales de la historia estadounidense son reinterpretados como episodios de una guerra secreta contra los no muertos. La esclavitud, la Guerra de Secesión y el ascenso político de Lincoln quedan conectados con una conspiración vampírica que lleva décadas extendiéndose por el país.
El libro presenta sus delirios con absoluta seriedad. Grahame-Smith mezcla documentos, fotografías, diarios personales y hechos históricos con escenas en las que Lincoln parte vampiros por la mitad. La broma funciona precisamente porque la narración mantiene el tono de una biografía solemne incluso cuando el futuro presidente está cubierto de sangre y sujetando un hacha.
A diferencia de otros mash-ups, no depende de haber leído una obra original. Basta con conocer mínimamente quién fue Abraham Lincoln y aceptar que los libros de Historia han ocultado deliberadamente su carrera como cazador de criaturas nocturnas. En 2012 recibió una adaptación cinematográfica dirigida por Timur Bekmambetov y producida por Tim Burton.

La literatura universal necesitaba más monstruos
Estos libros no pretenden sustituir a las obras originales ni ofrecer una interpretación especialmente rigurosa de la Historia. Son experimentos, parodias y homenajes construidos a partir de una pregunta muy sencilla: ¿qué elemento absurdo podemos introducir aquí para convertirlo todo en una carnicería?
Orgullo y prejuicio y zombis ofrece la combinación más conocida y accesible. Sentido y sensibilidad y monstruos marinos integra mejor sus criaturas dentro del mundo original. Androide Karenina es la propuesta más ambiciosa y extraña. Por último, Abraham Lincoln, cazador de vampiros convierte una biografía histórica en una aventura de acción sobrenatural narrada con una seriedad admirable.
Puede que añadir zombis, androides y tentáculos a los grandes clásicos sea una falta de respeto hacia la literatura universal. Pero también debemos recordar que estos autores están muertos y ya no pueden quejarse.