Después de repasar las primeras aventuras de Goku, Bulma y compañía en la Parte 1, vamos seguir recorriendo Dragon Ball en la vida real. Todavía quedan personajes, criaturas y momentos míticos que pasar por el filtro del live action, así que aquí llega la segunda tanda de imágenes, donde adaptamos la saga de Piccolo y los saiyans. Y la cosa empieza a ponerse seria: el niño del rabo crece, los golpes dejan de ser simples collejas y aparecen unos visitantes del espacio con una mala leche importante. En medio queda tiempo para casarse, tener un hijo y dárselo a un marciano psicópata para que te lo crie. Porque Goku podrá ser un héroe que salva el planeta una docena de veces pero lo de ser un padre responsable ya si eso otro día.
La idea sigue siendo la misma: imaginar cómo podría lucir este universo con personajes de carne y hueso, conservando ese punto de aventura y locura que nos enganchó de pequeños. Estas recreaciones son una forma de jugar con esa posibilidad, de ponerles cara, textura y escenario a personajes que llevamos media vida viendo en dibujos. Y, de paso, de imaginarnos una adaptación en la que reconozcamos algo más que los nombres. Porque aceptamos que haya dinosaurios, cápsulas que se convierten en casas y gente que lanza rayos por las manos; lo de Goku yendo al instituto y sufriendo bullying nos cuesta bastante más. Tú quieres ver al chaval entrenando para partir montañas y te lo encuentras preocupado por ligar y ser popular. Nunca te perdonaremos, Dragonball Evolution. Ahora sí: vamos con las imágenes, que Vegeta y Nappa ya están aparcando.
















Y si te has quedado con ganas de más, sigue en la tercera parte: emperadores galácticos, transformaciones infinitas y coreografías imposibles. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?