El Libro del Sol Nuevo: resumen completo de la saga de Gene Wolfe (Parte 1: La sombra del torturador)

Si has llegado hasta aquí es porque probablemente ya has leído La sombra del torturador… o porque Gene Wolfe te ha dejado con el culo torcido y cara de idiota. En cualquier caso, bienvenido al club. Pocas sagas de fantasía y ciencia ficción resultan tan fascinantes y, al mismo tiempo, tan condenadamente difíciles de entender como El Libro del Sol Nuevo.

En Frikarium ya dedicamos un artículo completo a la primera novela, donde analizamos su filosofía, su simbolismo, la decadente Urth, la peculiar forma de escribir de Wolfe y las claves que convierten a La sombra del torturador en una de las obras más importantes del género. Si todavía no lo has leído, no sé a qué pollas estas jugando, ve cagando leches a leerlo ya.

En esta ocasión no vamos a detenernos en el análisis. El objetivo es mucho más sencillo: recorrer toda la historia de Severian de principio a fin. A lo largo de estos dos artículos resumiremos las cinco novelas de la saga, repasando los acontecimientos más importantes para que puedas recordar la historia, aclarar algunos detalles o simplemente volver a recorrer este extraño universo sin tener que enfrentarte de nuevo a miles de páginas repletas de símbolos, sueños, tecnología disfrazada de magia y uno de los narradores más desconcertantes de la literatura fantástica.

Eso sí, sobra decirlo: a partir de aquí hay un chingo de spoilers de absolutamente toda la saga. Ojo cuidado.

La sombra del torturador

La historia comienza en la inmensa ciudad de Nessus, una urbe tan antigua que parece construida sobre los restos de incontables civilizaciones desaparecidas. En su corazón se alza la Ciudadela, una gigantesca fortaleza donde se reúnen numerosos gremios, entre ellos el de los Buscadores de la Verdad y la Penitencia, conocidos por todos simplemente como los torturadores. Allí ha crecido Severian, un huérfano que jamás ha conocido otra vida que la disciplina, el sufrimiento y la muerte. Desde niño destaca por una extraña capacidad: asegura recordar absolutamente todo cuanto ha vivido. Sin embargo, pronto descubriremos que recordar no siempre significa comprender.

Todo cambia durante una incursión nocturna en la Necrópolis junto a otros aprendices. Tras perderse entre la niebla, Severian presencia cómo un grupo de rebeldes desentierra el cadáver de una mujer. Su líder es Vodalus, un hombre perseguido por el Autarca que se ha convertido en una figura casi legendaria. Cuando unos voluntarios intentan capturarlo, Severian interviene para salvarle la vida sin saber muy bien por qué. Impresionado por el muchacho, Vodalus le entrega una moneda de oro y acepta su juramento de fidelidad. Aquel encuentro apenas dura unos minutos, pero será el primer paso de un destino que ya parece escrito mucho antes de su nacimiento.

Los años siguientes transcurren entre el aprendizaje del oficio y el descubrimiento de los secretos de la Ciudadela. Severian rescata a Triskele, un perro moribundo que se convertirá en uno de sus compañeros más fieles; conoce a Valeria, la última descendiente de una antigua familia noble que vive prácticamente olvidada; visita la inmensa biblioteca de los conservadores, donde se guardan libros llegados incluso de otros mundos; y contempla antiguas pinturas que muestran personajes fantásticos, naves espaciales y paisajes imposibles. Poco a poco el lector empieza a sospechar lo que Wolfe nunca dice de forma explícita: Urth no es un reino medieval, sino nuestro mundo, pero en un futuro tan absurdamente lejano que la tecnología ha acabado confundiéndose con la magia y las leyendas.

La llegada de una nueva prisionera altera por completo la vida de Severian. Se trata de Thecla, una joven exultante perteneciente a una de las familias más poderosas del Imperio y encarcelada por la relación que su hermana Thea mantiene con el rebelde Vodalus. Lo que al principio consiste únicamente en llevarle comida y algunos libros acaba transformándose en largas conversaciones que despiertan en Severian una curiosidad desconocida. Gracias a ella descubre la vida en la Casa Absoluta, las luchas de poder entre los nobles, las ideas filosóficas que circulan por la corte y un mundo completamente distinto al que ha conocido entre verdugos y prisioneros. Sin apenas darse cuenta termina enamorándose de ella.

Mientras tanto, Severian asciende dentro del gremio y recibe la máscara y la capa de color fulígeno, más oscuro que el negro, propias de un oficial. Sin embargo, cuanto más progresa como torturador, más insoportable le resulta aceptar el destino reservado para Thecla. Finalmente la joven es sometida al Revolucionario, una terrible máquina de tortura que la deja física y mentalmente destrozada. Condenada a sobrevivir durante semanas mientras su propio cuerpo se vuelve contra ella, suplica a Severian que ponga fin a su sufrimiento. Incapaz de contemplar aquella agonía, el muchacho rompe todos los juramentos de su orden y le entrega un cuchillo para que pueda quitarse la vida.

La compasión tiene un precio. Ayudar a morir a un prisionero constituye la peor traición posible para un torturador y Severian sabe que merece la ejecución. Sin embargo, sus maestros prefieren evitar el escándalo y lo condenan al exilio. Será enviado como lictor a la lejana ciudad de Thrax, lejos de la Ciudadela que ha sido su hogar desde la infancia. Antes de partir recibe Terminus Est, la magnífica espada de los verdugos, un arma tan hermosa como aterradora que simboliza su nuevo rango y que lo acompañará durante el resto de su viaje.

El camino hacia Thrax comienza con una larga travesía a través de Nessus, una ciudad tan inmensa que abandonarla resulta casi imposible. Mientras intenta alcanzar la gigantesca muralla que marca sus límites, Severian descubre que el exilio será mucho más que un simple cambio de destino. Nada más abandonar la Ciudadela, Severian conoce al extravagante doctor Talos y al gigantesco Calveros, dos artistas ambulantes que recorren Urth representando obras de teatro y vendiendo remedios milagrosos. Poco después conoce a Agia, una joven que parece sentirse atraída por él, aunque en realidad todo forma parte de un plan, elaborado junto a su hermano gemelo Agilus para apoderarse de Terminus Est. Mediante un engaño, Severian es retado a un duelo y Agia lo conduce hasta el Jardín Botánico para recoger un averno, una extraña planta venenosa que será el arma elegida para el combate. Durante el trayecto ambos provocan un accidente que destruye parte de la catedral itinerante de las Peregrinas y, sin que Severian lo sepa, Agia aprovecha la confusión para esconder entre sus pertenencias una misteriosa joya que ha robado a las religiosas: la legendaria Garra del Conciliador.

En el Jardín Botánico, un lugar donde cada recinto altera la percepción y parece contener mundos enteros, Severian presencia escenas tan extrañas que ya resulta imposible distinguir entre realidad, sueño y simbolismo. Allí también conoce a Dorcas, una joven que emerge inexplicablemente de un lago funerario sin recordar quién es ni de dónde procede. Poco después llega el esperado duelo en el Campo Sanguinario. Agilus combate oculto tras una armadura, mientras Agia manipula los acontecimientos para asegurar la muerte del torturador. Sin embargo, contra todo pronóstico, Severian sobrevive a pesar de haber sido herido de muerte y derrota a su adversario.

La verdad termina saliendo a la luz cuando descubre que Agia y Agilus son hermanos y que todo, desde el supuesto romance hasta el desafío, había sido una elaborada trampa para robarle su espada. Al día siguiente, siendo el único verdugo disponible, Severian ejecuta públicamente a Agilus, mientras Agia contempla la escena consumida por el odio. Tras la ejecución de Agilus, Severian abandona el cuartel donde ha pasado la noche junto a Dorcas y vuelve a reunirse con el doctor Talos y Calveros, que están representando una obra de teatro al aire libre. Talos lo reconoce entre el público y lo invita a participar en la función interpretando el papel de un torturador. Lo que comienza como una simple representación acaba convirtiéndose en un auténtico caos cuando Calveros se lanza contra los espectadores, sembrando el pánico y permitiendo a la compañía recoger el dinero y las pertenencias abandonadas durante la estampida.

Con la Garra del Conciliador oculta entre sus pertenencias y rodeado de compañeros tan misteriosos como imprevisibles, Severian se dirige a la muralla de Nessus sin sospechar que apenas ha dado el primer paso hacia el destino que lo aguarda. Sin embargo, al llegar a una de las puertas de salida, encuentran una enorme multitud intentando abandonar la ciudad. En medio del tumulto y la confusión, Severian acaba separado de sus compañeros, iniciando en solitario la siguiente etapa de su viaje.

Esto es solo el comienzo del viaje

Aunque La sombra del torturador funciona como una novela independiente, en realidad no es más que el primer paso de un viaje muchísimo más grande. Aquí Gene Wolfe presenta a Severian, sienta las bases de la decadente Urth y plantea buena parte de los misterios que acompañarán al lector durante toda la saga, pero apenas ofrece respuestas. Al contrario: cuanto más avanza la historia, más preguntas surgen. ¿Quiénes son realmente los torturadores? ¿Qué es la Garra del Conciliador? ¿Qué papel desempeñan el Autarca o Vodalus? ¿Y por qué parece que el destino de Severian está unido al futuro de un mundo entero?

Precisamente esa es una de las mayores virtudes de la novela. No pretende resolver todos sus enigmas, sino despertar la curiosidad del lector y empujarlo a seguir adelante. El auténtico alcance de muchos personajes, símbolos y acontecimientos solo empieza a comprenderse en las siguientes entregas, donde el universo creado por Gene Wolfe se vuelve todavía más extraño, ambicioso y fascinante.

La sombra del torturador termina exactamente igual que empezó: rodeada de preguntas. Severian ha perdido su hogar, ha traicionado a su gremio, ha encontrado nuevos aliados y nuevos enemigos, y lleva consigo una reliquia cuyo verdadero significado todavía desconoce. Lo que parecía la historia de un simple verdugo acaba revelándose como el comienzo de un viaje que decidirá el destino de Urth. Pero lo más sorprendente es que Gene Wolfe apenas ha empezado a enseñar sus cartas.

En el siguiente artículo, La garra del Conciliador seguiremos el viaje de Severian en La garra del conciliador, una novela todavía más ambiciosa, extraña y desconcertante, donde el mundo de Urth empieza a mostrar su verdadera dimensión.

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