Lobezno es uno de los personajes más populares de Marvel, sobre todo gracias a la película X-Men (2000), y probablemente el que más urgentemente necesita un psicólogo. O una camisa de fuerza. A lo largo de su vida ha sido soldado, samurái, espía, asesino, superhéroe y profesor de adolescentes mutantes, siendo este último trabajo posiblemente el más estresante de todos.
Con más de medio siglo repartiendo cuchilladas, Logan ha protagonizado cientos de historias. Algunas son auténticas obras maestras y otras deberían haber terminado directamente en la trituradora de papel. Hoy repasamos diez de sus mejores cómics, que demuestran que detrás de ese montón de músculos, pelo y adamántium también hay un personaje fascinante.
Arma X (1991) — La sanidad privada se nos ha ido de las manos
Guion y dibujo: Barry Windsor-Smith
¿Alguna vez te has preguntado cómo consiguió Lobezno su esqueleto de adamántium? Pues no fue precisamente en una clínica de cirugía estética.
En esta historia descubrimos los brutales experimentos del programa Arma X, que transforma a Logan en una máquina de matar mediante procedimientos médicos que harían vomitar al mismísimo doctor Mengele. Los científicos lo someten a torturas, manipulan su memoria y recubren sus huesos con un metal prácticamente indestructible, sin preocuparse demasiado por cuestiones secundarias como el consentimiento del paciente.
Lo extraordinario de esta obra es su atmósfera de terror psicológico. Windsor-Smith utiliza una narración fragmentada, imágenes perturbadoras y diálogos entre científicos que observan el sufrimiento de Logan con la misma indiferencia con la que un administrativo revisa unas facturas. Después de leerla, una colonoscopia sin anestesia te parecerá una agradable tarde de spa.

Logan (2008) — Recuerdos de una juventud de mierda
Guion: Brian K. Vaughan | Dibujo: Eduardo Risso
Lobezno regresa a Japón para enfrentarse a los fantasmas de su pasado, concretamente a unos acontecimientos relacionados con la Segunda Guerra Mundial que dejaron una profunda huella en su memoria.
Vaughan y Risso ofrecen una historia intimista y melancólica sobre la guerra, la culpa y las heridas emocionales que ni siquiera un factor de curación sobrehumano puede reparar. El relato combina recuerdos de juventud, violencia y una reflexión sobre las consecuencias de sobrevivir a acontecimientos que destruyen la vida de quienes te rodean.
El dibujo de Eduardo Risso, conocido por su trabajo en 100 balas, aporta una expresividad extraordinaria mediante sombras, silencios y composiciones cinematográficas. Es una de esas historias que recuerdan que la inmortalidad aproximada de Lobezno tiene un precio: contemplar cómo desaparece todo aquello que alguna vez le importó.
Logan es la prueba viviente de que tener una memoria fragmentada puede ser una auténtica bendición cuando tu biografía parece redactada por un comité de sádicos.
El viejo Logan (2008) — Mad Max con osteoporosis
Guion: Mark Millar | Dibujo: Steve McNiven
En un futuro alternativo, los supervillanos han conquistado Estados Unidos y los héroes prácticamente han desaparecido. Logan vive retirado con su familia y ha jurado no volver a utilizar sus garras.
Pero cuando necesita dinero para pagar sus deudas, acepta acompañar a un Ojo de Halcón anciano y ciego en un viaje por un país convertido en un auténtico infierno. Durante el recorrido encontrarán territorios gobernados por antiguos villanos, versiones monstruosas de personajes conocidos y los restos de una civilización que se fue al garete hace décadas.
Millar construye un western posapocalíptico donde cada nuevo escenario es más grotesco que el anterior. Steve McNiven convierte esa América devastada en un espectáculo visual, mientras la historia va revelando las razones por las que Logan abandonó la violencia. La prueba definitiva de que jubilarse en el universo Marvel es bastante más complicado que cobrar una pensión en España.

Lobezno: Aventura en la jungla (1990) — Vacaciones en el infierno tropical
Guion: Walter Simonson | Dibujo: Mike Mignola
Lobezno viaja a la Tierra Salvaje, un territorio donde conviven dinosaurios, tribus primitivas y toda clase de criaturas que parecen empeñadas en comerse al primer turista que aparezca. Allí descubre una conspiración científica relacionada con su propia existencia, mientras Mike Mignola despliega su inconfundible estilo artístico en una aventura que mezcla acción, misterio y monstruos prehistóricos.
La obra resulta especialmente interesante por su apartado visual. Antes de alcanzar la fama mundial con Hellboy, Mignola ya demostraba su habilidad para dibujar criaturas grotescas, escenarios exóticos y personajes de aspecto amenazador. Su interpretación de Lobezno, más cercana a una bestia salvaje que a un superhéroe convencional, encaja perfectamente con una aventura donde la civilización brilla por su ausencia.
Una experiencia turística que demuestra que, cuando eres Lobezno, hasta una excursión por el campo puede acabar con media docena de cadáveres y un dinosaurio destripado.
Lobezno: Origen (2001) — Una infancia para llamar a los servicios sociales
Guion: Paul Jenkins | Dibujo: Andy Kubert
Durante décadas, el pasado de Lobezno fue uno de los grandes misterios de Marvel. Hasta que esta miniserie decidió mostrarnos su infancia en el Canadá del siglo XIX. Conocemos al pequeño James Howlett, un niño enfermizo que crece rodeado de secretos familiares, tensiones sociales y tragedias. Su vida se complica considerablemente cuando descubre que tiene unas garras retráctiles, algo que tampoco ayuda demasiado a integrarse en el colegio.
La historia apuesta por un tono cercano al drama histórico, con grandes mansiones, diferencias de clase, relaciones familiares turbulentas y personajes marcados por el resentimiento. El dibujo de Andy Kubert, acompañado por los colores de Richard Isanove, proporciona una atmósfera casi pictórica que distingue esta obra de las aventuras habituales del personaje.
Más que explicar de dónde salen sus poderes, Origen muestra cómo una sucesión de pérdidas y acontecimientos traumáticos comienza a transformar a un niño vulnerable en el hombre que conocemos. Antes de convertirse en una máquina de matar, Logan ya tenía una familia bastante disfuncional.

Lobezno: Todavía vivo (1997) — El pasado siempre vuelve para apuñalarte
Guion: Warren Ellis | Dibujo: Leinil Francis Yu
Logan descubre que un antiguo asesino profesional conocido como McLeish, al que creía muerto, sigue vivo y tiene intención de cobrarse una vieja deuda. El resultado es un thriller oscuro que recupera el lado más violento y despiadado del personaje.
Ellis construye una historia breve y contundente, alejada de las grandes amenazas cósmicas y centrada en criminales, venganzas y asesinatos. Aquí no hay invasiones alienígenas ni villanos intentando conquistar el planeta: simplemente dos hombres extremadamente peligrosos con asuntos pendientes.
La narración recupera la faceta de Logan como individuo solitario, acostumbrado a moverse por los bajos fondos y resolver sus problemas mediante métodos que difícilmente aprobaría un tribunal. Leinil Francis Yu aporta un dibujo sombrío y detallado, perfecto para esta historia de cine negro. Porque cuando llevas más de cien años haciendo enemigos, lo normal es que alguno termine apareciendo para arruinarte el fin de semana.
Lobezno: Enemigo del Estado (2004) — El empleado del mes de HYDRA
Guion: Mark Millar | Dibujo: John Romita Jr.
¿Y si alguien consiguiera controlar mentalmente a uno de los asesinos más peligrosos del planeta? Esa es la brillante idea que tienen HYDRA y La Mano, dos organizaciones criminales que evidentemente no han aprendido nada de las películas de ciencia ficción.
Convertido en una máquina de matar al servicio del enemigo, Lobezno se enfrenta a numerosos héroes del universo Marvel, provocando un caos monumental. Su entrenamiento, sus sentidos sobrehumanos y su capacidad regenerativa lo convierten en un arma casi imposible de detener, especialmente cuando deja de preocuparse por distinguir entre amigos y enemigos.
Mark Millar aprovecha esta premisa para construir una sucesión de enfrentamientos espectaculares que recorren buena parte del universo Marvel. El dibujo contundente de John Romita Jr. refuerza la sensación de brutalidad, mientras la trama demuestra lo peligroso que puede resultar Logan cuando alguien elimina sus escasos escrúpulos. Básicamente, John Wick con un esqueleto indestructible y sin las dos últimas neuronas encargadas de controlar su agresividad.

Lobezno: Sangre y garras (1991) — Lobezno se mete en la Guerra Civil española
Guion: Larry Hama | Dibujo: Marc Silvestri
Lobezno, Pícara y Júbilo terminan involucrados en una aventura de viajes temporales que los lleva hasta la España de 1937, en plena Guerra Civil. Allí se cruzan con Ernest Hemingway y se ven envueltos en una trama donde tampoco faltan enemigos sobrenaturales.
Larry Hama combina acontecimientos históricos, ciencia ficción y acción superheroica en una de las aventuras más extravagantes del mutante canadiense. La historia pertenece a una etapa especialmente recordada por los aficionados, en la que el guionista mezclaba los misterios del pasado de Logan con conspiraciones, organizaciones secretas y situaciones cada vez más disparatadas.
Marc Silvestri aporta su característico dibujo espectacular, lleno de figuras estilizadas, expresiones exageradas y escenas de acción. El resultado es un cómic que abraza sin complejos las posibilidades más delirantes del género superheroico, incluyendo la peculiar idea de mandar a tres mutantes norteamericanos a uno de los episodios más trágicos de la historia española.
Después de sobrevivir a dos guerras mundiales, experimentos científicos y cientos de supervillanos, Logan decidió visitar España. Porque aparentemente todavía no había sufrido bastante.
Lobezno: Honor (1982) — Un samurái con problemas sentimentales
Guion: Chris Claremont / Dibujo: Frank Miller
Logan viaja a Japón para reencontrarse con su amada Mariko Yashida, pero descubre que su familia está relacionada con el crimen organizado. Lo que debería haber sido una reconciliación romántica acaba convirtiéndose en un festival de ninjas, yakuzas, espadas y peña desmembrada.
Claremont y Miller exploran el conflicto entre la bestia salvaje y el hombre honorable que conviven dentro de Lobezno. La cultura japonesa, sus códigos de conducta y las obligaciones familiares sirven como escenario para un protagonista que intenta demostrar que es algo más que un animal capaz de despedazar a sus enemigos.
La miniserie fue fundamental para consolidar a Lobezno como protagonista independiente, más allá de su papel en los X-Men. Frank Miller aporta unas composiciones dinámicas y una estética influida por el manga y el cine de samuráis que encajan perfectamente con el personaje. Una historia sobre el amor, el honor y la importancia de no cabrear a un soldado mala hostia con seis cuchillos incorporados.

Lobezno: A por Mística (2008) — Malos rollos con la ex
Guion: Jason Aaron | Dibujo: Ron Garney
Tras una traición de Mística, Lobezno decide perseguirla hasta el fin del mundo para ajustar cuentas. Y teniendo en cuenta que la susodicha puede cambiar de apariencia a voluntad, encontrarla resulta bastante más complicado que lograr que un político de explicaciones.
La historia alterna una persecución implacable con recuerdos de la complicada relación entre ambos personajes, ofreciendo acción, espionaje y abundantes puñaladas, tanto literales como figuradas.
Jason Aaron aprovecha el enfrentamiento para profundizar en una relación marcada por la atracción, la desconfianza y las traiciones acumuladas durante décadas. Ron Garney acompaña el relato con un dibujo áspero y dinámico, especialmente eficaz en las secuencias de combate. Lo interesante es que Mística conoce demasiado bien a Logan y sabe exactamente cómo manipularlo, algo bastante preocupante cuando tu adversario tiene garras de adamántium.
Una demostración de que algunas relaciones tóxicas no se solucionan bloqueando a la otra persona en WhatsApp.
Conclusión: el mejor en lo que hace, aunque debería buscarse otro trabajo
Lobezno ha protagonizado historias de prácticamente todos los géneros: aventuras samuráis, relatos de terror, dramas familiares, espionaje, ciencia ficción y westerns crepusculares. Y lo sorprendente es que funciona en casi todos.
Si nunca has leído un cómic suyo, Honor es probablemente la mejor puerta de entrada. Si prefieres algo oscuro y perturbador, Arma X es imprescindible. Y si buscas una auténtica salvajada, El viejo Logan difícilmente te decepcionará.
Porque Logan podrá tener un factor de curación capaz de regenerar prácticamente cualquier herida, pero después de más de cincuenta años recibiendo palizas, perdiendo seres queridos y trabajando con los X-Men, lo verdaderamente sorprendente es que todavía no haya pedido la baja por depresión.