Los 10 mejores juegos de mesa del mundo mundial según la BGG (2026): ¿obras maestras o truños épicos? Parte 2

Llegamos a la segunda parte de este Top, si no has leído la Parte 1, pásate primero por ella, porque ahora viene lo gordo: el Top 5. Y aviso: se vienen hostias.

5. Dune: Imperium – Uprising — Bueno, pero no excelente

Pues lo dicho, Dune: Imperium – Uprising está bien. Me gusta especialmente el sistema de acciones y requisitos, tener que ir mirando dónde puedes colocar tus agentes, qué puedes hacer en cada momento y cómo encajar tus cartas para acceder a determinadas secciones. Te obliga a planificar y adaptarte constantemente, y ahí el juego funciona bastante bien.

Pero al igual que con su hermano gemelo, tampoco me parece para tanto. El combate me resulta bastante simplón para el peso que aparentemente tiene dentro de la partida y hay mecánicas y posibilidades que da la sensación de que no terminas de aprovechar realmente. Además, tratándose de Dune, me pasa lo mismo que con el otro, esperaba sentir mucho más el universo: las facciones, las intrigas, la política y toda esa mala leche que debería desprender Arrakis. Para mí, el tema está bastante menos integrado de lo que debería.

¿Es malo? En absoluto. Es un juego sólido, entretenido y entiendo perfectamente que tenga muchos seguidores. Pero también es de esos juegos que termino, recojo la mesa y a la media hora se me olvida. Bueno, sí. ¿El quinto mejor juego de mesa del mundo? Ni de puta coña. Para mí es demasiado olvidable para estar aquí arriba. Ya lo he dicho.

4. Gloomhaven — Un combate cojonudo que se hace eterno

El combate de Gloomhaven me flipa. Es básicamente el corazón de todo el juego y funciona de maravilla. El sistema de cartas, teniendo que decidir qué utilizas para moverte y qué para atacar, la enorme variedad de habilidades y, sobre todo, esa iniciativa que hace que nunca tengas del todo claro quién va a actuar primero consiguen que cada turno tenga mucha chicha.

El problema es que Gloomhaven es interminable y acaba cansando. Después de unas cuantas partidas empiezas a tener la sensación de estar haciendo siempre lo mismo: entras, matas a chorrocientos enemigos, avanzas, aparecen otros chorrocientos y vuelta a repartir hostias hasta llegar al malo final. Cambian escenarios y enemigos, pero la estructura se vuelve repetitiva, y tampoco ayuda que el lore me parezca bastante genérico.

Personalmente prefiero Gloomhaven: Fauces del León. Mantiene prácticamente todo lo que me gusta del combate, pero es mucho más sencillo de preparar y sacar a mesa, sin convertir cada partida en una mudanza. Entiendo perfectamente que Gloomhaven esté muy arriba porque su sistema es cojonudo y tiene contenido para enterrarte vivo, pero tiene demasiados defectos para estar en el número 4.

3. Pandemic Legacy: Season 1 — Ponle Legacy y súbelo al podio

Pandemic es un buen juego cooperativo, sencillo de entender, entretenido y con esa tensión de ver cómo el puto mapa se va llenando de enfermedades mientras tú intentas apagar fuegos por todas partes. Y Pandemic Legacy: Season 1 coge esa base y le añade una campaña en la que tus decisiones tienen consecuencias, aparecen nuevas reglas, el tablero cambia y la historia va evolucionando partida tras partida. La idea está muy bien y consigue que cada partida tenga bastante más peso.

El problema es que debajo de todo eso sigue estando Pandemic. El sistema Legacy mejora muchísimo la experiencia, le da continuidad, sorpresas y esa sensación de que estás construyendo tu propia historia, pero no termino de ver cómo eso convierte automáticamente una mecánica relativamente sencilla en el tercer mejor juego de mesa del mundo. Que además sólo se puede jugar la campaña una vez.

¿Es mejor experiencia que el Pandemic normal? Sí. ¿Es un juegazo? También. Pero ¿número 3 de toda la historia de los juegos de mesa? Vete a tomar por culo BGG. Lo tendría perfectamente en una colección y jugaría la campaña encantado, pero en mi Top 10 no entra. 

2. Ark Nova — ¿Segundo mejor juego del mundo? Por mis cojones.

Seguimos con las discrepancias. Ark Nova me parece un buen juego, entretenido, bien diseñado y con suficientes decisiones como para mantenerte enganchado durante la partida. Pero sinceramente, tampoco veo la revolución por ninguna parte. Construyes tu zoológico, gestionas cartas, mejoras acciones, consigues animales, avanzas por distintos marcadores… Todo funciona bien, pero no hay nada que me haya hecho pensar que estoy delante de una obra maestra irrepetible. No inventa nada nuevo.

De hecho, una de las cosas que más me sorprenden de su posición es precisamente eso: en el fondo me parece un juego bastante sencillo en lo que propone, aunque tenga muchas cartas, iconos y posibilidades que inicialmente puedan hacerlo parecer más complejo de lo que realmente es. Está bien hecho, funciona y seguramente podría jugar muchas partidas sin aburrirme, pero estamos hablando del número 2 de BoardGameGeek, no simplemente de un buen juego.

¿Lo recomendaría? Sí. ¿Me parece bueno? También. ¿Lo metería entre los diez mejores juegos de mesa que existen? Ni de coña. Aquí, para mí, BGG se vino un poquito arriba.

1. Brass: Birmingham — El rey de BGG

Y llegamos a la cima de los juegos de mesa. Brass: Birmingham me parece un juegazo. Tiene unas mecánicas económicas cojonudas, mucha interacción entre jugadores y esa sensación constante de estar intentando montar tu imperio industrial mientras aprovechas las redes de los demás y procuras que ellos no se aprovechen demasiado de las tuyas. Al principio puede resultar un poco complejo y bastante cabrón de asimilar, porque hay unas cuantas reglas y excepciones que entender, pero una vez todo empieza a encajar funciona de maravilla.

¿Es mi juego favorito? No. Pero eso ya entra completamente en terreno personal. Cada uno tiene sus gustos y que un juego no sea el que yo sacaría primero de la estantería no significa que no pueda reconocer lo bueno que es. Entiendo perfectamente que Brass: Birmingham esté tan arriba en BGG y me parece uno de esos juegos cuya fama está bastante justificada.

Ahora bien, ¿el mejor juego de mesa del mundo? Eso son palabras mayores. Hay demasiados juegos, demasiados géneros y demasiadas formas diferentes de entender este hobby como para coronar a uno de manera indiscutible. Pero si BGG me dice que Brass: Birmingham es el número uno, no voy a levantarme indignado de la silla. Me lo como con patatas y punto.

Y hasta aquí el supuesto Top 10 de los mejores juegos de mesa del mundo mundial según BGG. ¿Hay obras maestras? Por supuesto. ¿Juegazos que merecen estar ahí? También. ¿Alguna posición que no entiendo ni aunque me den una hostia con el reglamento? Unas cuantas. Al final, BGG puede decir misa: el mejor juego de mesa siempre será el que te tenga pensando en la próxima partida antes de haber terminado la anterior. Y mi opinión, por supuesto, es sagrada.

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