Hay decisiones que sabes que van a acabar como el culo incluso antes de tomarlas. Comprar un coche sin probarlo, responder al correo de un príncipe nigeriano o acercarte de madrugada a una vampira desmembrada que se está desangrando en mitad de la calle. Koyomi Araragi se encuentra precisamente en esta última situación y, en lugar de salir corriendo sin mirar atrás, decide ayudarla. El pequeño detalle es que la mujer resulta ser Kiss-shot Acerola-orion Heart-under-blade, una vampira legendaria con un nombre más largo que un día sin pan.
Publicada originalmente como novela por Nisio Isin en 2008, Kizumonogatari acabó convertida en una espectacular trilogía de películas que mezcla una de las historias de vampiros más peculiares del anime con violencia salvaje, humor, experimentación visual y unas buenas dosis de erotismo y fanservice. Una combinación que la coloca sin demasiados problemas entre los mejores animes subidos de tono y demuestra que, después de siglos de Drácula, Carmilla y compañía, todavía quedaban formas bastante raras de reinventar las historias de vampiros.
En 2024, las tres películas regresaron reunidas y remontadas en Kizumonogatari: Koyomi Vamp. Pero antes de llegar hasta ahí toca descubrir quién demonios es Kiss-shot, por qué le faltan unas cuantas partes del cuerpo y cómo Koyomi consiguió convertir una buena acción en el peor día de su vida.
Tres películas para contar un origen mítico
Antes de Koyomi Vamp estuvieron Tekketsu, Nekketsu y Reiketsu, las tres películas con las que el estudio SHAFT adaptó Kizumonogatari, la novela de Nisio Isin publicada en 2008. Las dos primeras llegaron en 2016 y la tercera en 2017, formando en realidad una única historia dividida en tres partes.
Tekketsu presenta el encuentro entre Koyomi Araragi y Kiss-shot; Nekketsu se mete de lleno en los enfrentamientos contra los cazadores de vampiros; y Reiketsu lleva la historia hasta sus últimas consecuencias. Una historia que, pese a alejarse bastante de Drácula y compañía, se ha ganado un lugar entre las mejores historias de vampiros del anime.
Pero si algo hace especial a Kizumonogatari es su aspecto. SHAFT y el director Tatsuya Oishi mezclan animación tradicional, escenarios 3D, composiciones imposibles, humor absurdo, erotismo y una cantidad de sangre que haría parecer moderado a Tarantino. El resultado es una trilogía espectacular que cuenta el momento en que Koyomi conoció a Kiss-shot y su vida se fue definitivamente a tomar por culo.

Koyomi conoce a Kiss-shot: una donación de sangre que sale regular
⚠️ A partir de aquí hay spoilers de toda la historia de Kizumonogatari.
Todo comienza durante las vacaciones de primavera, cuando Koyomi Araragi, un estudiante bastante solitario, sale de noche y encuentra un auténtico cuadro: una mujer rubia tirada en el suelo, bañada en sangre y sin brazos ni piernas. La desconocida es Kiss-shot Acerola-orion Heart-under-blade, una vampira legendaria que ha tenido días mejores. Tres cazadores de vampiros le han arrancado sus extremidades y, sin sangre suficiente para regenerarse, está a punto de morir.
Kiss-shot le pide a Koyomi que le entregue su sangre. Él sabe perfectamente que hacerlo probablemente significa morir, pero termina aceptando y se ofrece como alimento. Cuando despierta descubre dos cosas: sigue vivo y eso no es necesariamente una buena noticia. Kiss-shot lo ha convertido en vampiro y, para rematar, después de alimentarse ha adoptado el aspecto de una niña pequeña y ha perdido gran parte de su poder.
Por suerte aparece Meme Oshino, un especialista en fenómenos sobrenaturales que consigue evitar que los tres cazadores acaben también con Koyomi. La solución parece sencilla sobre el papel: deberá enfrentarse a ellos, recuperar los brazos y piernas robados de Kiss-shot y devolvérselos para que recupere toda su fuerza. Después, supuestamente, ella podrá convertirlo otra vez en humano.
Así que Koyomi acepta. Al fin y al cabo, después de dejar que una vampira te chupe hasta la última gota de sangre, enfrentarte a tres tipos especializados en matar vampiros casi parece el siguiente paso lógico.
Koyomi contra los tres cazadores de vampiros
Para recuperar las extremidades de Kiss-shot, Koyomi tiene que enfrentarse a los tres tipos que se las llevaron. El primero es Dramaturgy, un enorme cazador que además es medio vampiro y pelea utilizando unas gigantescas cruces como armas. Gracias a sus nuevas capacidades sobrenaturales, Koyomi descubre que ahora puede regenerarse de heridas que matarían a cualquier humano y termina derrotándolo y recuperando la primera extremidad.
Después llega Episode, un joven mitad vampiro armado con una cruz gigantesca que utiliza como proyectil. El combate se complica cuando Tsubasa Hanekawa, compañera de instituto de Koyomi y probablemente la única persona sensata que voluntariamente se acerca a todo este follón, acaba gravemente herida. Koyomi consigue salvarla utilizando su propia sangre y termina venciendo también a Episode.
El último es Guillotinecutter, un sacerdote completamente humano y bastante más peligroso de lo que parece. En lugar de enfrentarse directamente a Koyomi, secuestra a Hanekawa para obligarlo a acudir a por ella. Koyomi termina derrotándolo y recupera la última extremidad. Kiss-shot puede por fin reconstruir su cuerpo y regresar a su imponente forma adulta. Misión cumplida. Todo solucionado. Evidentemente, todavía queda lo peor.

Kiss-shot vuelve a ser ella misma: mala noticia
Con Kiss-shot completamente restaurada, Koyomi cree que finalmente podrá recuperar su humanidad. El problema llega cuando descubre qué significa realmente que una vampira legendaria vuelva a estar en plena forma: Guillotinecutter ha terminado convertido en su comida. Koyomi comprende entonces que ha estado ayudando a recuperar sus poderes a un monstruo que se alimenta de seres humanos.
Horrorizado, decide enfrentarse a ella. Lo que sigue es una pelea completamente desquiciada en la que ambos se destrozan, mutilan y regeneran continuamente mientras Hanekawa intenta descubrir cómo demonios puede terminar aquello. Finalmente comprende que Kiss-shot está dejándose vencer. Después de siglos de existencia quiere morir, y pretende que sea Koyomi quien la mate para que pueda recuperar su humanidad.
Pero Koyomi vuelve a negarse a hacer lo esperado. En lugar de matarla, bebe gran parte de su sangre y la debilita hasta dejarla convertida en una niña prácticamente indefensa. Él tampoco recupera completamente su humanidad: queda convertido en algo parecido a un humano con restos de vampiro, mientras Kiss-shot pierde casi todos sus poderes y queda ligada a él para sobrevivir.
Ninguno consigue exactamente lo que quería. Koyomi no vuelve a ser completamente humano y la orgullosa Kiss-shot Acerola-orion Heart-under-blade termina reducida a una pequeña vampira que más adelante conoceremos como Shinobu Oshino. Una solución bastante chapucera, pero fundamental para todo lo que vendrá después en Monogatari.
Una historia de vampiros bastante diferente
Kizumonogatari consigue contar una historia de vampiros reconocible y al mismo tiempo hacer prácticamente todo a su manera. Hay cazadores, sangre, inmortalidad y monstruos, pero también humor absurdo, erotismo, conversaciones interminables y una puesta en escena tan exagerada que incluso una charla entre dos personajes puede parecer el momento culminante de una película de acción.
En 2024, Kizumonogatari: Koyomi Vamp reunió y remontó las tres películas originales en un único largometraje, ofreciendo una forma más rápida de conocer la historia. Aun así, quien quiera disfrutarla con todos sus excesos visuales y narrativos debería lanzarse a por Tekketsu, Nekketsu y Reiketsu, porque buena parte de su encanto está precisamente en todo aquello que no tiene ninguna prisa por contar.
Y esto solamente es el principio. La relación entre Koyomi y la futura Shinobu continúa a lo largo de Bakemonogatari y el resto de la gigantesca franquicia Monogatari. Pero si no tienes ganas de estudiar un diagrama antes de ver una serie, Kizumonogatari funciona perfectamente como una historia propia: la de un chaval que quiso salvar a una vampira moribunda y terminó descubriendo que algunas buenas acciones pueden salir extraordinariamente mal.
