Star Wars Episodio V: El Imperio contraataca. Agujeros negros de guion, planes absurdos y un Imperio que sigue dando palos de ciego

Después de repasar los agujeracos de guion del Episodio IV, tocaba meterse con El Imperio contraataca. Sí, la que muchos consideran la mejor película de Star Wars. Y probablemente tengan razón: la batalla de Hoth, el entrenamiento con Yoda, Han y Leia tirándose fichas por toda la galaxia y uno de los finales más recordados del cine.

Pero que una película sea buenísima no significa que no podamos hacerle preguntas incómodas. Así que vamos a meternos en faena, repasando las coincidencias, decisiones cuestionables y cosas que chirrían en el Episodio V. Con cariño, por supuesto. Cariño y alevosía. Aunque al Imperio está claro que le vendría bien una reunión urgente para hablar de sus métodos de trabajo.

⚠️ ALERTA DE SPOILERS: Si todavía no sabes que Darth Vader es en realidad el padre de Luke, deja de leer esta mierda y ve a ver la película urgentemente. Has tenido casi cincuenta años, cabrón.

Hoth: un escondite estupendo, salvo porque es una mierda de escondite

La Rebelión se ha ocultado en Hoth, un planeta helado donde ha montado una nueva base. Mientras, el Imperio envía sondas por toda la galaxia para encontrar a los rebeldes y una de ellas cae cerca de la base. Luke ve el objeto atravesar el cielo y cree que es un meteorito, así que decide salir a investigarlo porque es un gran amante de la geología. Además, el chaval va montado en un tauntaun, un bicho peludo muy raro nativo del planeta, en vez de ir en una nave con asientos calefactados y musicote. Pero antes de encontrar la sonda, un wampa aparece en mitad de la llanura, lo derriba y se lo lleva a su cueva. ¿Cómo consigue un monstruo enorme acercarse lo suficiente para pillarlo por sorpresa en medio de una llanura gigante? Más intrigante aún: ¿cómo cuelga a Luke boca abajo del techo de la cueva? ¿Ha usado el wampa algún pegamento industrial? ¿Y para qué lo cuelga como una morcilla en vez de matarlo directamente? ¿Quería secarlo y madurarlo como si fuera un jamón?

Luke logra atraer su sable láser, que casualmente estaba por allí tirado, usando la Fuerza, le corta un brazo al wampa y sale corriendo. Decide abandonar la cueva, que al menos lo protegía del viento y el frío, para adentrarse en una colosal tormenta de nieve sin un plan demasiado claro. No me jodas, que ya le había cortado un brazo al wampa: podía haberlo rematado fácilmente, hacer una fogata y quedarse allí tranquilamente haciéndose una barbacoa de yeti hasta que amainara un poco. El caso es que, cuando está a punto de desmayarse, se le aparece Obi-Wan y le dice que viaje a Dagobah para entrenar con Yoda. Han pasado tres años desde su muerte y elige precisamente el momento en que Luke está a punto de diñarla congelado para darle instrucciones. Menos mal que Luke se fía: cualquier otro habría pensado que era una alucinación provocada por la hipotermia.

Por suerte, Han sale a buscarlo y lo encuentra en medio de una tormenta que apenas deja ver a un par de metros y a pesar de no tener ni puta idea de dónde estaba su amigo. Su tauntaun cae muerto de frío justo entonces, a pesar de que se supone que ese bicho está acostumbrado a las bajas temperaturas, y Han lo usa como saco de dormir para Luke. El tipo comenta que va a construir un refugio para él, pero con el pedazo de tormenta que hay y sin herramientas a mano, ya me dirás tú cómo lo va a hacer. Supongo que tendrá experiencia montando iglús, porque muchas más opciones no hay.

La batalla de Hoth: mucha épica, poco sentido común

Vader envía tropas y enormes caminantes AT-AT para asaltar la base rebelde. Lo primero que sorprende es que el Imperio siga funcionando después de perder la Estrella de la Muerte, con todos los soldados, oficiales, materiales y recursos que había dentro. Se ve que tenían otra partida presupuestaria para «catástrofes causadas por granjeros». Y como los rebeldes cuentan con un escudo electroprotónico de chorroplasma que protege la base de un bombardeo desde el espacio, el Imperio tiene que desembarcar tropas terrestres y avanzar por la nieve hasta el generador. Vale, eso tiene sentido. La pregunta es: ¿por qué su mejor opción son unos vehículos lentísimos que caminan sobre cuatro patas y solo pueden disparar hacia el frente? ¿Por qué no pueden cargarse el generador desde el espacio? Y si el generador también está protegido por el escudo como piensan las tropas de tierra atravesarlo? Es un misterio muy misterioso.

Como los disparos de los rebeldes rebotan contra el blindaje de los AT-AT, Luke usa un cable para enredarlo en las patas de uno y lograr que caiga al suelo. Entonces le disparan a saco y explota, porque el blindaje megaépico solo funciona cuando el guion lo pide. Los rebeldes aguantan lo justo para evacuar. Luke y R2 se marchan entonces a Dagobah siguiendo las instrucciones de Obi-Wan, mientras Han, Leia, Chewbacca y C-3PO huyen en el Halcón Milenario, que está medio escacharrado y no puede dar el salto al hiperespacio. Y Vader que estaba por allí, en vez de usar la Fuerza para detener la nave, se queda allí plantado agitando el puñito con rabia.

Luke llega a Dagobah y estrella su X-wing en un pantano. Para ser uno de los mejores pilotos de la Rebelión, lo de aparcar en batería se le da regular. Poco después conoce a una especie de duendecillo verde que no para de toquetearle las cosas y dar por saco. Resulta que es Yoda, el poderoso maestro Jedi al que estaba buscando. Luke ha llegado a un planeta desconocido sin instrucciones, sin mapa y sin saber siquiera cómo es Yoda ni dónde vive, pero aterriza al lado de su casa por casualidad. La Fuerza, por lo visto, también funciona como un GPS. Yoda acepta entrenarlo a regañadientes, aunque enseguida descubre que Luke tiene poca paciencia y demasiada chulería.

Fugas imposibles, aparcamientos estomacales y viajes interminables

Como el hiperimpulsor del Halcón Milenario no funciona, Han decide dar esquinazo al Imperio atravesando un campo de asteroides. En uno de ellos encuentra una cueva donde esconder la nave y esperar a que escampe. Pero entonces descubren que la cueva tiene dientes: han aparcado dentro de la boca de un gusano espacial gigantesco. Y aquí la película nos pide que desconectemos el sentido común. ¿Qué come un bicho de ese tamaño viviendo en un asteroide random? ¿Qué respira? ¿Cómo pueden los protagonistas andar por su interior sin trajes espaciales? ¿Tiene su estómago gravedad? ¿Y por qué tiene dentro una colonia de murciélagos gigantes, los mynocks, como si su aparato digestivo fuera un piso de alquiler?

Pero tras escapar del gusanejo, los imperiales les vuelven a hacer pillote, y Han logra despistar a los destructores pegando su nave al casco de uno de ellos y soltándose cuando este expulsa la basura antes de saltar al hiperespacio. Como sus subordinados son unos putos incompetentes, Vader reúne a varios cazarrecompensas para que capturen a los rebeldes, y uno de ellos, Boba Fett, se da cuenta de la maniobra de Han. El tipo también se esconde entre los desechos y sigue al Halcón hasta Bespin. La pregunta es cómo Han, que acaba de demostrar una imaginación tremenda para escapar, no detecta que lleva una nave pegada al culo. ¿El Halcón no tiene sensores traseros? ¿Un espejo retrovisor? ¿A Chewbacca sacando la cabeza por la ventanilla para mirar, como hacen los perros en los coches?

Y queda el asunto del viaje: si el hiperimpulsor sigue averiado, ¿cuánto tardan en llegar a Bespin? La película no da una distancia ni un tiempo claros. Quizá el planeta estaba relativamente cerca, pero estamos hablando de distancias de años luz entre planetas. Deberían haber tardado un millón de años como poco. Mientras tanto, el Emperador informa a Vader de que el joven responsable de destruir la Estrella de la Muerte se llama Skywalker y es hijo de Anakin. En otras palabras, los dos hombres más poderosos del Imperio ya saben quién es Luke y quieren utilizarlo. Pero, sabiendo que Vader es en realidad Anakin, queda raro que se refieran a él en tercera persona. El Emperador debería haberle dicho: «Tronco, que tu chiquillo no para de joder la marrana, contrólalo un poco».

Terapia de choque con un gnomo verde

En Dagobah, Yoda intenta enseñarle a Luke a sentir la Fuerza, dominar el miedo y tener paciencia. Para esto último ha elegido al alumno ideal: un muchacho que, en cuanto algo no le sale a la primera, se enfurruña y pone cara de mierda. Durante el entrenamiento, Luke entra en una cueva donde se enfrenta a una visión de Vader. Le corta la cabeza y, al abrirse la máscara, descubre su propio rostro dentro. Yoda podría haberle explicado qué significa, pero prefiere el método pedagógico de dejar que su alumno se raye la cabeza y genere nuevos traumas. Más tarde, el X-wing de Luke se hunde en el pantano. Luke intenta sacarlo con la Fuerza, fracasa, se vuelve a enfurruñar y asegura que es imposible. Entonces Yoda se saca la chorra verde y levanta la nave entera levantando un dedito y demostrando que, a pesar de que tiene los huevos blancos, sigue estando en forma.

Más tarde, Luke tiene una visión en la que Han y Leia sufren. Yoda y Obi-Wan le advierten de que marcharse ahora pone en peligro su entrenamiento y que seguramente es una trampa de Vader. Luke se va igualmente y, a pesar de no tener ni idea de dónde están sus amigos, pone rumbo a Bespin, guiado supuestamente por la Fuerza. Y precisamente allí han llegado Han Solo y compañía, que deciden visitar la Ciudad Nube para pedir ayuda a Lando Calrissian, un viejo amigo suyo. Boba Fett los ha seguido hasta allí y avisa a Vader, que viaja tan rápido que se mueve hacia atrás en el tiempo y consigue llegar antes que el Halcón Milenario.

Y es que Lando recibe a los rebeldes con una sonrisa enorme, les ofrece alojamiento y promete arreglarles la nave en un periquete. Pero entonces los conduce a una sala, se abre la puerta y allí está Vader. La excusa que suelta Lando es que los imperiales llegaron primero. Si Boba Fett estaba siguiendo al Halcón y no tenía ni idea de adónde se dirigía, me parece raro de cojones que Vader llegara antes, pero bueno. El caso es que los capturan a todos y deciden prepararle una trampa a Luke.

Una reunión familiar que sale regulinchi

Vader quiere capturar a Luke y congelarlo en carbonita, pero antes decide probar el procedimiento con Han. Justo antes de que lo bajen a la cámara, Leia le dice que lo quiere y él responde: «Lo sé». Incluso a punto de convertirse en decoración de pared, el hombre no puede evitar ser el puto amo. Han sobrevive a la congelación y Boba Fett se lo lleva para entregárselo a Jabba el Hutt. Y aquí surge una pregunta bastante razonable: han pasado unos tres años desde que Han cobró su recompensa por rescatar a Leia y ayudar a destruir la Estrella de la Muerte. ¿No ha encontrado un momento para pagarle a Jabba? Que son diez minutitos de viaje por el hiperespacio, cojones. Vaya huevazos.

Mientras tanto, Lando se arrepiente de haber entregado a sus invitados y ayuda a Leia, Chewbacca y C-3PO a escapar. Y Luke, por su parte, llega a Ciudad Nube y entra directamente en la trampa de Vader. El chaval se enfrenta a Vader convencido de que ya está preparado, pero el malo juega con él, le lanza objetos, lo acorrala y termina cortándole la mano derecha. Entonces, como si la tarde no hubiera sido bastante complicada, le revela que es su padre y le propone gobernar la galaxia juntos. Luke rechaza la oferta de Vader y se deja caer por el conducto de ventilación. Sobrevive, queda colgado bajo Ciudad Nube y consigue mandarle un wasap mental a Leia mediante la Fuerza. El Halcón da media vuelta para recogerlo y después huyen de allí mientras los imperiales les pisan los talones.

Los hombres de Lando habían reparado el hiperimpulsor, pero los imperiales lo desactivaron para impedir la huida. La pregunta es por qué se molestaron en arreglarlo primero para luego desenchufarlo. Si querían tenderles una trampa, bastaba con dejarlo averiado. Por suerte, R2-D2 descubre el sabotaje y lo vuelve a conectar justo a tiempo. La película termina con Luke estrenando mano artificial y Lando y Chewbacca partiendo hacia Tatooine en busca de Han.

Una galaxia llena de problemas familiares

El Imperio contraataca tiene gusanos que viven en asteroides, viajes espaciales de dudosa duración y un villano que decide estrechar lazos con su hijo justo después de cortarle la mano. Se le pueden hacer muchos reproches, pero pocas películas consiguen que quieras volver a verlas tanto como esta.

Además, mejora las relaciones personales. Han y Leia por fin admiten lo que sienten, Lando aprende que vender a tus amigos al Imperio esta feo y Luke descubre la importancia de pasar tiempo de calidad con su padre. Aunque quizá para la próxima visita prefiera quedar a tomar algo en vez de batirse en duelo.

La película termina con Han congelado, Luke sin una mano y Vader dispuesto a seguir con la conversación familiar. Un final cojonudo que nos deja con ganas de más. Ya veremos si El retorno del jedi está a la altura.

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