Star Wars Episodio IV: Una nueva esperanza. Los agujeros de guion que la Fuerza no puede tapar

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, el Imperio construyó una estación espacial capaz de destruir planetas… y perdió los planos porque a un soldado le pareció innecesario disparar a una cápsula de escape supuestamente vacía. Y eso pasa en los primeros cinco minutos de peli.

Una nueva esperanza es un clasicazo al que le perdonamos casi cualquier cosa: los disparos que nunca aciertan, los planes que dependen de una suerte obscena y los sistemas de seguridad que harían sudar a cualquier encargado. Y eso sin hablar de la ausencia total de barandillas. Pero perdonárselo no significa que no podamos sentarnos a afearle la conducta, señalar cada momento raro con el dedo y preguntarnos: «Un momento, ¿a quién coño se le ocurrió esta bizarrada?».

Al igual que ya analizamos las cagadas de las precuelas, ahora vamos a atacar sin piedad la película original que marcó un antes y un después en la ciencia ficción.

⚠️ ALERTA DE SPOILERS: este artículo contiene spoilers de Star Wars: Episodio IV — Una nueva esperanza. Si aún no la has visto, que vaya huevazos, porque la película se estrenó en 1977, deja de leer y vuelve cuando te hayas puesto al día y no des tanta vergüenza ajena.

Una cápsula de escape, dos droides y el funcionario imperial más inútil de la historia

La galaxia está bajo el dominio del malvadísimo Imperio, que acaba de construir la Estrella de la Muerte: una estación espacial capaz de destruir planetas enteros en un pispás. Los rebeldes han robado sus planos y la princesa Leia Organa los lleva a bordo de su nave. Cuando Darth Vader está a punto de capturarla, Leia esconde los planos en el droide R2-D2 y graba un mensaje pidiendo ayuda a su amigo Obi-Wan Kenobi. R2-D2 y su colega C-3PO escapan en una cápsula rumbo al planeta desértico de Tatooine. Un soldado imperial la tiene a tiro, pero decide no disparar porque sus sensores no detectan formas de vida. ¿Perdona? Está buscando unos planos robados en un universo lleno de droides y robots capaces de transportar información. Bastaba con apretar un botón, pero este inútil prefirió regalarle la victoria a los rebeldes. ¿Qué te costaba cargarte una cápsula, aunque estuviera vacía?

Y ya que hablamos de mandar planos de un sitio a otro: ¿no existe algo parecido al wifi intergaláctico? Podemos aceptar que enviar unos archivos secretos por la red sería arriesgado o que el Imperio podría interceptarlos, pero es que esta idea ni se plantea. Y lo de hacer copias ya ni pensarlo. Así que Leia acaba confiando el destino de millones de personas a un par de robots que, tras aterrizar en medio del desierto —que ya me dirás cómo puede R2 avanzar por la arena con ese par de ruedines—, son capturados por los jawa. Por una carambola galáctica, estos chatarreros se los venden precisamente a la familia de Luke Skywalker, vecinos del viejo Ben Kenobi, el astuto alias que usa Obi-Wan Kenobi para ocultarse del Imperio. Leia no sabía la dirección exacta de Obi-Wan, pero por suerte la cápsula aterrizó en el mismo municipio. Es que el planeta Tatooine es un pañuelo.

Luke, por su parte, trabaja en la granja de sus tíos ordeñando cabras galácticas mientras sueña con largarse a vivir electrizantes aventuras con sus amigos por el espacio. Y esa mañana, limpiando a R2, descubre un fragmento del mensaje de Leia y, cuando el droide cabezón se escapa para buscar a Obi-Wan, sale tras él. Lo encuentra, pero antes de poder volver aparecen por la zona los moradores de las arenas, unos peligrosísimos bandidos del desierto. Luke decide acercarse a observarlos en lugar de coger al droide y salir pitando, una decisión que sale regular, porque los moradores aparecen de repente y lo inflan a hostias. Pero estos sanguinarios bandidos huyen al ver aparecer a lo lejos una figura tambaleante que se acerca lentamente entre tropezones. Este no es otro que Obi-Wan, que casualmente había salido a dar el típico paseo matutino de viejo por la zona.

Obi-Wan Kenobi: o miente como un bellaco o ya está chocheando

Una vez a salvo, Obi-Wan le cuenta a Luke que conoció a su padre, le entrega su antiguo sable de luz y le habla de la Fuerza, una energía mística que conecta a todos los seres vivos o alguna mierda así. También le miente a la puta cara al decirle que Darth Vader traicionó y asesinó a Anakin Skywalker. Porque luego descubriremos que Vader es Anakin Skywalker. Y que Leia es la hermana de Luke. Obi-Wan sabe ambas cosas, pero se lo contará otro día, ya si eso. Además, a Leia la criaron como princesa rodeada de lujos, riqueza y esclavos en Alderaan, mientras que al pobre Luke lo dejaron con sus tíos en una granja de mierda en un puto desierto. Y encima en Tatooine, el planeta natal de su padre, conservando además el apellido Skywalker. Si la idea era esconderlo de Vader, el plan tenía bastantes lagunas.

Y aquí surge otra pregunta importante: si Obi-Wan llevaba casi veinte años viviendo cerca de Luke, ¿por qué no empezó a entrenarlo antes? Porque cuando llega el momento de confiarle una misión crucial, Luke no sabe qué es la Fuerza ni ha usado nunca un sable láser. Obi-Wan ha tenido dos décadas para prepararlo y, teniendo en cuenta lo jodida que está la galaxia y que no sobran combatientes, habría sido una buena idea. También surgen dudas con respecto a los droides. R2-D2 conocía a Obi-Wan desde las Guerras Clon y no le borraron la memoria, pero parece no saber nada de él, o decide ocultarlo por algún motivo misterioso. Obi-Wan, por su parte, dice que no recuerda haber tenido nunca un droide. Esto no ser cierto, cómo luego veremos en las precuelas, además también veremos que trató con R2-D2 y C-3PO durante décadas. Este último tiene mejor excusa, porque a él sí le borraron la memoria. Un borrado tan bueno que afectó también a Obi-Wan, por lo visto.

En cuanto a los planos de la Estrella de la Muerte, Obi-Wan quiere llevarlos hasta Alderaan para ayudar a Leia y a la Rebelión. Porque lo de hacer una copia o transmitirlos ya hemos dicho que está descartado. Seguramente el viejo no tendrá router ni teléfono en su casa. Luke se resiste a acompañar a Obi-Wan porque ahora de repente siente que su sitio está en la granja. Poco después, en el camino de vuelta, encuentran el transporte jawa destruido. Obi-Wan examina el ataque y pronuncia la frase más absurda de toda la trilogía: «Estos disparos son demasiado precisos para los moradores de las arenas. Solo los soldados imperiales son capaces de tanta precisión». Me descojono. Cuando Luke llega a casa, descubre que las tropas imperiales han matado a sus tíos mientras buscaban a los droides. Ya no le queda nada que lo retenga en Tatooine, así que decide marcharse con Obi-Wan y aprender los caminos de la Fuerza.

La Estrella de la Muerte: el destructor de planetas sin contraseña de acceso

Para salir de Tatooine, Luke y Obi-Wan contratan al contrabandista Han Solo y a su compañero peludo Chewbacca. Han tiene una deuda con Jabba el Hutt y, antes de despegar, debe resolver un pequeño asunto con Greedo, un cazarrecompensas que lo encañona a quemarropa en la cantina. El tipo le dispara… y falla desde una distancia a la que habría acertado dándole un guantazo. Alucinante que este tipo se ganara la vida como asesino. Y Han lo mata sin contemplaciones, claro. A continuación, los cuatro viajeros y los dos droides parten en el Halcón Milenario. El nombre está muy chulo, aunque es raro que lo llamen igual que un ave terrestre, pero bueno, a lo mejor en Tatooine también hay halcones. Durante el viaje aparece otra rareza: Han trata la Fuerza con escepticismo y habla de los Jedi como si fueran una leyenda antigua. ¿Una leyenda antigua? Hace menos de veinte años tenían un templo en la capital galáctica, sucursales y miembros en casi todos los planetas de la galaxia y participaban en los asuntos políticos más importantes de la República. ¿No había televisión, revistas, vídeos de YouTube de un Jedi levantando una silla con la Fuerza?

Cuando el Halcón llega a Alderaan, encuentra un montón de rocas donde debería estar el planeta. La Estrella de la Muerte lo ha destruido para presionar a Leia y conseguir que revele la ubicación de la base rebelde. Leia acaba de perder su hogar y a toda su familia y amigos, pero muy afectada tampoco se la ve. Es lo que tiene la realeza, sobriedad y templanza. El Halcón Milenario persigue entonces a un caza imperial solitario y termina atrapado por el rayo tractor de la Estrella de la Muerte. Sus ocupantes se esconden en compartimentos de contrabando mientras los soldados registran la nave. Funciona, sí, pero plantea una pregunta: ¿por qué vainas el Imperio no usa los mismos sensores capaces de detectar formas de vida que usaron al principio de la peli? Es que con un simple detector de calor ya les hacías pillote, no me jodas. Además, esa nave no ha aparecido allí por casualidad: venía siguiendo a un caza imperial. Y encima Darth Vader percibe la presencia de Obi-Wan Kenobi. Quizá habría sido buena idea revisar más a fondo el Halcón, pero ya sabemos que los trabajadores imperiales son unos putos incompetentes.

Para moverse por la estación, Han y Luke roban las armaduras de dos stormtroopers que se habían quedado dentro de la nave de palique. Se oyen disparos durante el enfrentamiento, pero los uniformes que se ponen parecen recién salidos de la tintorería imperial. Podemos suponer que redujeron a los soldados a base de empujones, pellizcos y zarandeos, porque otra explicación no le veo. Y luego está R2-D2, que se conecta a una terminal de la Estrella de la Muerte y empieza a consultar información y manipular sistemas como quien enchufa un pendrive en el ordenador del trabajo. ¿Contraseña? ¿Clave PIN? ¿Incompatibilidad de enchufes? ¿Un triste mensaje de «acceso denegado»? ¡Claro que no joder! Puede que R2 sea un genio informático capaz de saltarse semejantes defensas, pero que la superarma más importante del Imperio sea hackeada con tanta facilidad por un droide de chichinabo random no habla muy bien de los ingenieros imperiales.

Un universo futurista sin barandillas de seguridad

Obi-Wan se separa del grupo para desactivar el rayo tractor que impide escapar al Halcón Milenario. Los controles están colocados junto a un abismo, sobre una pasarela sin barandillas. El Imperio domina media galaxia y puede destruir planetas, pero por lo visto contrataron como responsable de prevención de riesgos laborales al sobrino del jefe. Mientras tanto, Luke descubre que Leia está prisionera y convence a Han y Chewbacca para rescatarla. El plan consiste, más o menos, en disfrazarse de soldados, entrar en el bloque de celdas y confiar en que nadie haga preguntas. Y sale bien, por supuesto. Liberan a la princesa, pero enseguida tienen a los imperiales pisándoles los talones. Leia encuentra una salida disparando a una rejilla y acaban dentro de un triturador de basura.

Y aquí empieza un nuevo festival de dudas. ¿Por qué hay tanta agua en el depósito de residuos de una estación espacial? ¿Por qué Luke se hunde entero cuando, un momento antes, el agua le llegaba poco más arriba de las rodillas? ¿Para qué almacenar la basura en vez de tirarla directamente al espacio? ¿Y de dónde sale tal cantidad de mierda y chatarra? Ni idea. Cosas del Imperio, supongo. De repente, una criatura misteriosa agarra al chaval y tira de él, hundiéndolo en el agua y regalándonos más dudas trascendentales: ¿Cómo llegó este bichejo al basurero de una estación espacial recién construida en medio del espacio? ¿De qué se alimenta? ¿Cómo sigue vivo si las paredes aplastan periódicamente todo lo que hay dentro? ¿Y por qué necesitan aplastar los residuos en vez de simplemente tirarlos al frío vacío del cosmos?

Gracias a la oportuna intervención de R2, el grupo logra escapar y llegar al hangar donde está la nave. Pese al tamaño planetario de la Estrella de la Muerte, los protagonistas llegan bastante rápido a las zonas importantes: las celdas, los controles, el hangar… No sabemos cuánto tiempo pasan corriendo entre escena y escena, pero la estación tiene una escala curiosa. Y otra cosa curiosa es el equipamiento de los stormtroopers. Llevan armaduras y cascos que les protegen todo el cuerpo, pero caen como moscas en cuanto reciben un impacto. Entonces, ¿para qué llevan estas armaduras tan incómodas si no sirven para una mierda? ¿Y cómo es posible que un escuadrón entero salga corriendo aterrorizado en cuanto aparece Han Solo disparando y pegando voces? Y Darth Vader, entretanto, deduce que los intrusos podrían estar intentando devolverle los planos a Leia. ¿Devolvérselos? Leia se arriesgó a enviarlos lejos para evitar que el Imperio los encontrara. Ahora está encerrada en una celda imperial. ¿Qué utilidad tendría traerlos de vuelta y entregárselos allí?

Duelos de jubilados, calzoncillos que desaparecen y cosas que explotan

Obi-Wan consigue desactivar el rayo tractor y, de camino al Halcón, se encuentra con Vader. Y entonces los dos se baten en el duelo más épico y salvaje de la historia. Da vértigo verlo. Al ver que Luke y los demás están a punto de escapar, Obi-Wan deja de defenderse y permite que Vader lo golpee con el sable. Su cuerpo desaparece y solo queda la túnica. Luke se queda horrorizado. Nosotros también, aunque por otros motivos. ¿Por qué desaparece el cuerpo? ¿Por qué la túnica se queda y el resto de la ropa no? ¿Dónde están los gallumbos Jedi? ¿Por qué el sable no ha cortado la túnica? ¿Por qué Obi-Wan se deja matar tan alegremente? Las películas posteriores relacionan estas desapariciones con la unión mística con la Fuerza, pero no es algo que les ocurra a todos los Jedi. De hecho, en toda la saga solo vemos desaparecer así a Obi-Wan y a Yoda.

El grupo despega en el Halcón Milenario. Han cree que han logrado escapar gracias a su habilidad, pero Leia sospecha que el Imperio los ha dejado marchar. Tiene razón: han colocado un rastreador en la nave para encontrar la base rebelde. Leia lo intuye y, aun así, pone rumbo a ella. una vez allí, vemos que la seguridad consiste en un solo hombre manejando un radar. Más tarde, los rebeldes analizan los planos robados y encuentran una debilidad en la Estrella de la Muerte: si un piloto consigue introducir un torpedo de protones por una abertura diminuta, provocará una reacción en cadena capaz de destruir la estación entera. ¿De verdad nadie detectó eso antes de ponerla en funcionamiento? Hablamos de un arma del tamaño de una pequeña luna, construida durante años por miles de personas. ¿Cómo es posible que se les escapara semejante cagada? Rogue One explicó después que Galen Erso, uno de los responsables del proyecto, introdujo deliberadamente esa debilidad. Vale, eso responde a por qué existe. Ahora viene la otra pregunta: ¿nadie más revisó los planos? ¿Ni un ingeniero imperial, ni un inspector, ni el obrero que montó el conducto y pensó «qué raro que esto esté preparado para explotar»?

Entonces aparece la Estrella de la Muerte en el sistema de Yavin. La base rebelde está en una luna, Yavin 4, y el planeta gigante queda entre la estación y su objetivo. Los imperiales anuncian que tardarán unos minutos en alcanzar una posición desde la que puedan disparar. Eso convierte el ataque rebelde en una cuenta atrás, aunque también despierta unas cuantas dudas. ¿No puede la Estrella de la Muerte moverse para poder disparar? Se supone que puede viajar por el hiperespacio. Y si por lo que sea se les ha acabado el diésel galáctico, ¿por qué no disparan al propio Yavin, que está en medio? Que Alderaan se lo ventilaron en un par de minutos sin mucho problema.

Luke Skywalker: de granjero a piloto estrella en una tarde

Los rebeldes preparan sus cazas para atacar la Estrella de la Muerte antes de que llegue a Yavin 4. Luke se ofrece como piloto y le entregan un X-wing. ¿No tendría que ir primero a la autoescuela espacial? Esa misma mañana estaba cultivando lechugas galácticas; ahora va a participar en la misión militar más importante de la Rebelión. Vale que los rebeldes están desesperados y necesitan a cualquiera capaz de volar, pero sigue siendo un ascenso sospechosamente fulgurante. La batalla empieza y surge otra pregunta: ¿por qué nadie vuelve a activar el rayo tractor para capturar a los cazas rebeldes? Después de lo útil que fue para capturar el Halcón, podrían usarlo para atrapar a todos los cazas que están dando por culo.

Los pilotos rebeldes van cayendo como moscas uno tras otro. Vader sale personalmente a perseguir a Luke y está a punto de derribarlo, hasta que Han Solo, que se había largado con la recompensa, regresa en el último momento con el Halcón Milenario y le salva el culo. Entonces Luke oye la voz de Obi-Wan, apaga la computadora de puntería y confía en la Fuerza. Los torpedos entran por la diminuta abertura, alcanzan el interior de la estación y provocan una explosión gigantesca. Justo unos segundos antes de que la Estrella de la Muerte pueda disparar contra Yavin 4. Una casualidad de proporciones galácticas. La escena es emocionante, pero deja una consecuencia enorme que la película parece omitir: la Estrella de la Muerte estaba llena de gente. Entre los muertos habría oficiales, soldados, técnicos, personal de servicio y quizá personas que no querían estar allí. ¿Quedaba algún prisionero rebelde a bordo? No sabemos qué fue de todos los capturados por Vader al principio de la película, así que no podemos afirmarlo. Lo que sí sabemos es que la explosión mata a muchísimas personas. Vale que muchos eran malos, pero también habría alguno que echó el currículum allí porque no le salía otra cosa. Padres y madres de familia que estaban buscándose la vida como podían. Luke Skywalker es el auténtico genocida de esta historia.

El caso es que esta sangrienta masacre no estropea el espíritu festivo y se celebra un gran guateque. La película termina con una ceremonia en la que entregan medallas a Luke y Han, a pesar de que este último estuvo ausente durante casi todo el combate y solo apareció en el último minuto, pero bueno. Y a Chewbacca que le den por culo. La Alianza Rebelde ha asestado un golpe enorme al Imperio, aunque la guerra continúa y Darth Vader ha logrado sobrevivir. Pero con el caza medio roto y dando tumbos por el espacio infinito, ya me dirás tú cómo vainas va a sobrevivir. La Fuerza le guiará.

Conclusión: que la Fuerza nos perdone

Una nueva esperanza tiene coincidencias imposibles, decisiones cuestionables y un Imperio que debería revisar tanto sus sistemas de seguridad como su proceso de contratación. Si aquel soldado hubiera disparado a la cápsula, si alguien hubiera comprobado mejor los planos de la Estrella de la Muerte o si Leia hubiera cambiado de nave antes de ir a Yavin, la historia habría sido muy distinta.

Pero también hay que reconocerle una cosa: casi cincuenta años después seguimos viendo la película, emocionándonos cuando Han regresa para ayudar a Luke y celebrando ese disparo imposible. Los agujeros y las preguntas forman ya parte de la diversión. Puede que sea una historia simplona y llena de errores, pero marcó un antes y un después en el cine y dio inicio a uno de los universos de ficción más grandes y queridos de la historia.

Nos vemos en el Episodio V y que la Fuerza os acompañe.

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