6 películas de terror recientes para cagarte de miedo y caer en el insomnio una temporada

El cine de terror lleva décadas intentando convencernos de que el mundo es un lugar espantoso. Y viendo cómo está el patio, tampoco hace falta meter fantasmas, asesinos con motosierra o maldiciones apaches a la ecuación. Pero mientras la realidad sigue empeñada en superar a la ficción, los cineastas continúan buscando nuevas maneras de provocarnos pesadillas, quitarnos la serenidad y conseguir que miremos debajo de la cama antes de irnos a dormir.

En Frikarium ya hemos explorado algunas de las formas más retorcidas que tiene el séptimo arte de hacernos pasar un mal rato. Hemos descubierto que lo cotidiano puede ser aterrador, que tu casa no siempre es un lugar seguro y que el sol puede ser un aliado de la oscuridad. Vamos, que entre unas cosas y otras, lo más sensato sería encerrarse en un búnker y esperar tranquilamente a la muerte.

Pero como somos unos enfermos y nos gusta sufrir, hoy traemos seis películas de terror recientes que demuestran que el género todavía tiene unas cuantas barbaridades que ofrecernos. Desde maternidades sobrenaturales hasta obsesiones amorosas enfermizas, pasando por laberintos imposibles, rituales siniestros y métodos de adelgazamiento que harían las delicias de Hannibal Lecter.

Así que apagad las luces, poneos cómodos y procurad no encariñaros demasiado con los protas. Aquí hemos venido a pasar miedo, no a hacer amigos.

Obsession: Ten cuidado con lo que deseas, sobre todo si estás más caliente que el palo de un churrero

El amor es maravilloso. Mariposas en el estómago, canciones empalagosas, mensajes de buenos días y esa necesidad inexplicable de compartir absolutamente todo con otra persona, incluso el cepillo de dientes. Pero también hay quien confunde enamorarse con desarrollar una obsesión enfermiza y acaba convirtiendo su vida sentimental en un expediente policial. Y si encima metemos fuerzas sobrenaturales de por medio, la cosa puede ponerse bastante fea.

En Obsession, dirigida por Curry Barker, conocemos a Bear, un joven perdidamente enamorado de Nikki, su amiga de toda la vida. El problema es que sus sentimientos no parecen ser correspondidos y, en lugar de aceptar que a veces el amor funciona regular, decide recurrir a una solución bastante peculiar: un misterioso objeto capaz de conceder deseos.

Su petición es sencilla: conseguir que Nikki se enamore de él. Y, contra todo pronóstico, funciona. Lo que Bear no tarda en descubrir es que obligar a alguien a quererte mediante poderes sobrenaturales puede tener consecuencias bastante desagradables. Porque una cosa es que tu pareja quiera pasar más tiempo contigo y otra que empiece a comportarse como si estuviera poseída por Satanás.

La película utiliza el terror sobrenatural para explorar la obsesión romántica, la dependencia emocional y el peligro de confundir el amor con la posesión. Una premisa que retuerce el clásico deseo de conquistar a la persona amada hasta convertirlo en una pesadilla donde los sentimientos dejan de ser algo espontáneo para transformarse en una auténtica condena. Mezcla relaciones tóxicas, humor negro y situaciones cada vez más perturbadoras, recordándonos que el amor no puede imponerse por mucho que nos empeñemos. Así que, si esa persona que te gusta no te hace ni puto caso, quizá sea mejor instalarse Tinder, comprarse un perro o dedicarse a coleccionar sellos.  

Exit 8: El metro del que no sales ni con Google Maps

Hay pocas experiencias más desesperantes que perderse en el metro de una ciudad desconocida. Pasillos interminables, carteles que parecen escritos en klingon y escaleras que te llevan exactamente al mismo sitio del que acabas de salir. Pero imagina que, por mucho que camines, siempre acabas regresando al mismo corredor. Y que la única manera de escapar consiste en prestar atención a unos detalles que podrían costarte bastante más que perder el último tren.

En Exit 8 (The Exit 8, 2025), el director japonés Genki Kawamura adapta el popular videojuego independiente The Exit 8, desarrollado por Kotake Create. La historia sigue a un hombre que queda atrapado en un interminable pasillo subterráneo de una estación de metro japonesa. Para encontrar la salida debe cumplir una regla aparentemente sencilla: si descubre alguna anomalía, tiene que dar media vuelta; si todo parece normal, debe continuar avanzando. Un solo error y vuelta a empezar. Vamos, como hacer un trámite en la Seguridad Social, pero con más posibilidades de salir vivo.

Lo que comienza como un extraño ejercicio de observación acaba convirtiéndose en una experiencia cada vez más angustiosa. Pequeños cambios en los carteles, comportamientos inexplicables y situaciones que desafían toda lógica transforman un espacio cotidiano en una auténtica trampa psicológica. Y lo peor es que nunca puedes estar completamente seguro de si algo ha cambiado o si simplemente te estás volviendo gilipollas.

La película apuesta por el terror psicológico, los espacios liminales y la inquietud que provoca la repetición de situaciones aparentemente normales. Su propuesta demuestra que no hacen falta monstruos gigantescos ni litros de sangre para generar tensión: basta con un pasillo blanco, unas luces fluorescentes y la sospecha de que algo no encaja.

Una pesadilla minimalista especialmente recomendable para quienes disfrutan del terror que juega con nuestra percepción de la realidad. Porque perder el metro puede ser una putada, pero pasarte toda la eternidad buscando la salida número 8 sin encontrar siquiera una máquina de café ya es ensañamiento.

Insaciable: La dieta milagrosa que te deja en los huesos… literalmente

Hay gente que para adelgazar se apunta a pilates, otros dejan de comer maritoñis como si no hubiera un mañana y algunos incluso se atreven a probar esas ensaladas que parecen césped recién cortado. Pero siempre tiene que aparecer alguien dispuesto a llevar las cosas demasiado lejos.

En Insaciable (Saccharine), la directora Natalie Erika James, responsable de Relic (2020) y Apartamento 7A (2024), nos presenta una historia de terror corporal en la que la obsesión por perder peso acaba convirtiéndose en una auténtica pesadilla sobrenatural. La protagonista es Hana, una estudiante de medicina que mantiene una relación bastante complicada con su cuerpo. Cuando descubre un método de adelgazamiento tan efectivo como repugnante, decide probarlo sin pensar demasiado en las consecuencias. El secreto consiste en consumir cenizas humanas, una práctica que, sorprendentemente, no suele aparecer entre las recomendaciones de los nutricionistas. Y funciona. Vaya si funciona.

El problema es que semejante dieta viene acompañada de unos efectos secundarios que no aparecen en el prospecto. Hana comienza a experimentar fenómenos cada vez más inquietantes y descubre que aquello que ha introducido en su organismo quizá no tenga ninguna intención de marcharse.  

La película utiliza el terror corporal (body horror) para explorar la presión estética, los cánones de belleza imposibles y la relación enfermiza que podemos desarrollar con nuestra propia apariencia. Aquí se trata la obsesión contemporánea con la imagen física, mezclando angustia psicológica, elementos sobrenaturales y una premisa capaz de quitarte el apetito durante una buena temporada. Una propuesta inquietante para quienes disfrutan del terror que se mete debajo de la piel, aunque después de conocer su argumento quizá sea mejor olvidarse de las dietas milagrosas, comprar un bañador más grande y mandar a tomar por culo la báscula.

La otra madre: Mamá te quiere mucho… demasiado

Dicen que madre no hay más que una, y menos mal, porque bastante tenemos con que nos pregunte si hemos comido, si llevamos chaqueta o cuándo pensamos sentar la cabeza. Pero ¿qué ocurre cuando aparece otra dispuesta a ocupar su lugar? Y, para colmo, resulta que tiene unas intenciones bastante menos entrañables que prepararte un táper de carne en salsa.

En La otra madre (Other Mommy), el director Rob Savage, responsable de Host (2020) y The Boogeyman (2023), nos presenta una historia de terror sobrenatural protagonizada por una niña que comienza a recibir las visitas de una misteriosa presencia. Una entidad que se hace llamar la Otra Mamá y que parece tener un interés bastante inquietante en convertirse en parte de su familia. Lo que inicialmente podría parecer el típico amigo imaginario infantil acaba transformándose en algo mucho más siniestro. La criatura comienza a introducirse en la vida de la pequeña, aprovechándose de sus miedos y vulnerabilidades para establecer una relación cada vez más perturbadora. Y claro, cuando una presencia sobrenatural empieza a comportarse como si tuviera derechos de custodia, lo suyo sería llamar a un exorcista antes que a la policia.

La película juega con uno de los temores más primitivos del ser humano: que aquello que debería protegernos se convierta en una amenaza. La maternidad, la dependencia emocional y la vulnerabilidad infantil sirven como ingredientes para una historia en la que lo familiar adquiere una dimensión monstruosa. Porque pocas cosas resultan tan inquietantes como descubrir que alguien que dice quererte podría tener unos planes bastante desagradables para ti.

Una propuesta que busca convertir el hogar y los vínculos familiares en territorio de pesadilla. Y que nos recuerda que, por muy pesada que se ponga nuestra madre preguntando cuándo vamos a independizarnos, siempre podría ser peor. Al menos la nuestra no aparece arrastrándose por el techo a las tres de la madrugada.

Bring Her Back: La familia de acogida que te hace echar de menos el orfanato

Hay familias que te reciben con los brazos abiertos, te preparan una buena comida y te hacen sentir como en casa. Y luego están aquellas en las que nada más cruzar la puerta empiezas a sospechar que quizá habría sido mejor quedarse debajo de un puente. Porque una cosa es que tu nueva madre tenga algunas costumbres extravagantes y otra muy distinta es descubrir que en su casa se practican rituales que harían salir corriendo al mismísimo diablo.

En Bring Her Back (Devuélvemela, 2025), los hermanos Danny y Michael Philippou, responsables de Háblame (Talk to Me, 2022), regresan al terror sobrenatural con una historia protagonizada por Andy y Piper, dos hermanos que, tras la muerte de su padre, son enviados a vivir con Laura, una mujer aparentemente amable interpretada por Sally Hawkins. En la casa también reside Oliver, un niño de comportamiento bastante inquietante que no parece precisamente el compañero ideal para echar una partida al parchís.

Lo que debería ser una oportunidad para comenzar una nueva vida acaba convirtiéndose en una experiencia cada vez más perturbadora. Los hermanos descubren que su nueva tutora oculta un terrible secreto relacionado con la pérdida de su propia hija y que sus intenciones están muy lejos de limitarse a proporcionarles un hogar. Porque cuando alguien empieza a organizar ceremonias misteriosas en su casa, igual conviene andarse con ojo.

La película combina terror psicológico, rituales sobrenaturales y escenas de violencia especialmente desagradables para explorar el duelo, la culpa y la incapacidad de aceptar la muerte de un ser querido. Los Philippou vuelven a demostrar su interés por personajes emocionalmente destrozados que, en su desesperación, terminan cruzando límites que jamás deberían haberse traspasado. Después de verla, quizá empieces a valorar un poquito más a tu familia. Aunque tu cuñado siga siendo un capullo.

Backrooms: Cuando te pierdes en el Ikea y acabas en otra dimensión

Todos nos hemos perdido alguna vez en un centro comercial, un hospital o uno de esos Ikea diseñados por arquitectos que seguramente disfrutaban torturando ratones en laberintos. Pero imagina que, en lugar de encontrar la salida junto a la sección de muebles de jardín, acabas atrapado en un edificio infinito, con paredes amarillentas, luces fluorescentes y algo que parece estar siguiéndote. Y lo peor es que no hay ni un triste empleado al que preguntarle dónde coño está la salida.

Backrooms, dirigida por Kane Parsons y producida por A24, lleva al cine uno de los fenómenos de terror más populares de internet. Todo comenzó con una inquietante imagen de unas habitaciones vacías y amarillentas que dio origen a una leyenda digital: la existencia de una dimensión formada por interminables espacios de oficinas, pasillos y habitaciones aparentemente abandonadas, a la que se puede acceder accidentalmente atravesando los límites de nuestra realidad.

Parsons, que ya había explorado este universo mediante una exitosa serie de vídeos en YouTube, traslada ahora su particular pesadilla arquitectónica a la gran pantalla. La historia gira alrededor de un misterioso lugar que desafía las leyes del espacio y la lógica, donde adentrarse demasiado puede significar no volver a encontrar jamás el camino de regreso. Lo más interesante de Backrooms es su apuesta por el terror de los espacios liminales, esos lugares de tránsito que resultan extrañamente familiares y, al mismo tiempo, profundamente incómodos cuando aparecen fuera de contexto. Aquí el miedo no depende únicamente de las criaturas que puedan esconderse entre las sombras, sino de la sensación de aislamiento, desorientación y absoluta indefensión ante un entorno que parece no tener fin.

Una propuesta especialmente atractiva para quienes prefieren la angustia psicológica a los sustos fáciles. Porque una cosa es perderse en el Ikea y acabar comprando una estantería que no necesitabas, y otra muy distinta es descubrir que llevas tres semanas caminando por el mismo pasillo y todavía no has encontrado ni el servicio.Principio del formulario

Seis películas para dormir con la luz encendida

Madres que dan más miedo que un inspector de Hacienda, dietas a base de difuntos, amores que acaban peor que un matrimonio de La isla de las tentaciones y pasillos de los que no saldrías ni siguiendo las miguitas de Pulgarcito. Estas seis películas demuestran que el cine de terror todavía tiene muchas formas de hacernos pasar un mal rato.

Y lo mejor es que no necesitan recurrir siempre a monstruos y asesinos en serie: a veces basta con un simple pasillo para convertir nuestra existencia en una pesadilla. Así que preparad las palomitas, apagad las luces y disfrutad del espectáculo. Aunque, después de verlas, quizá prefiráis dormir con la luz encendida y un crucifijo debajo de la almohada.

¡EY TÚ! ¡NO TE ESCAPES!

Una vez por semana te mandamos cine, cómics, libros, juegos y demás frikadas. Gratis, sin spam y sin venderle tu alma a Sauron.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja un comentario

Esta página web utiliza cookies   
Privacidad