⚠️ Aviso: este artículo contiene spoilers, viajes temporales absurdos, negligencias educativas extremas y suficientes delitos mágicos como para cerrar Hogwarts para siempre.
Harry Potter y el prisionero de Azkaban suele considerarse una de las mejores películas de toda la saga. Tiene mejor dirección, una estética más oscura, personajes más complejos y probablemente la mejor ambientación de toda la franquicia. Pero también tiene una pequeña pega.
La trama se sostiene gracias a la magia, casualidades alucinantes y una fe absoluta en que no hagas demasiadas preguntas. Porque cuanto más piensas la película, más descubres que Hogwarts sigue siendo una institución completamente irresponsable, el Ministerio de Magia investiga peor que el inspector Gadget y Dumbledore debería comparecer ante las autoridades por su increíble incompetencia. Y aun así… es extraordinaria.
A Dumbledore se la sigue sudando completamente el bienestar de Harry Potter
La película empieza exactamente igual que las anteriores: Harry vuelve a casa de los psicópatas de los Dursley porque aparentemente ningún adulto de Hogwarts quiere responsabilizarse del chaval durante el verano. Da igual que Voldemort intentara matarlo dos veces o que el niño tenga mogollón de traumas, Dumbledore sigue pasando de su culo.
Allí Harry pasa las noches jugando con su varita en su habitación, algo que supuestamente está prohibidísimo para menores fuera de Hogwarts. Pero parece que el Ministerio ese verano está demasiado ocupado dejando escapar asesinos de las cárceles. Luego llega Marge, la hermana de Vernon, y empieza a insultar a los padres muertos de Harry, hasta que al chaval se le hinchan los huevos y la acaba convirtiendo en un globo humano gigante… sin varita y sin lanzar ningún hechizo conscientemente.

Harry huye de casa y, casualmente, aparece el Autobús Noctámbulo para recogerlo. Porque en el universo Harry Potter cuando alguien está perdido o en peligro siempre aparece un deus ex machina para salvar el día. Lo llevan al Caldero Chorreante en el Callejón Diagón y allí el Ministro de Magia, Cornelius Fudge, le dice básicamente: “No pasa nada campeón, todo guay.” Ni castigo. Ni expulsión. Ni juicio. Nada. Y eso que acaba de inflar a una señora como si fuese un dirigible.
Lo mejor es que además le han comprado todos los libros de ese año y uno de ellos intenta directamente comerselo. Porque en Hogwarts hasta los manuales escolares quieren matarte.
Dementores, hipogrifos y negligencia educativa avanzada
Al día siguiente Harry se encuentra con Hermione y los Weasley y Arthur, el padre de Ron le revela que Sirius Black, un supuesto asesino seguidor de Voldemort, ha escapado de la prisión de Azkaban y quiere matarlo. Lo típico.
Durante el viaje a Hogwarts el tren se detiene de repente y aparece un dementor, una criatura fantasmal horripilante que se alimenta de la felicidad y puede absorber almas. Nadie explica cómo demonios ha parado el tren ni por qué dejan a esos bichos acercarse a menores cuando claramente son ultra peligrosos. El dementor ataca directamente a Harry y si no llega a ser por Lupin, el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que casualmente pasaba por allí, el niño acaba convertido en un vegetal.
Durante el discurso de bienvenida, Dumbledore anuncia tranquilamente que los dementores, los guardianes de Azkaban, vigilarán Hogwarts hasta que capturen a Sirius Black y que tengan mucho cuidado porque son peligrosisimos. Es decir, criaturas oscuras capaces de destruir mentes estarán patrullando alrededor de un colegio lleno de adolescentes hormonados. ¿Pero de que va el puto Dumbledore? Y como Hogwarts jamás descansa en su intento de matar alumnos, Hagrid ahora es profesor. Durante su primera clase obliga a Harry a montar un hipogrifo, una mezcla muy rara entra caballo y águila, sin silla, sin arnés y sin absolutamente ninguna medida de seguridad mientras vuela a toda velocidad alrededor del castillo. El profesor del año.
Luego Draco se pone chulo, intenta tocar al animal y el hipogrifo lo ataca hiriéndole en un brazo. ¿Y qué hace Hagrid? Llevarse a Draco a la enfermería dejando una criatura gigante potencialmente peligrosa suelta y a todos los alumnos sin supervisión. Todo muy sensato
Hogwarts protege peor a Harry que un condón roto
Durante el nuevo curso los alumnos pueden ir de excursión a Hogsmeade, una aldea cercana, pero necesitan permiso paterno. Como los Dursley son basura humana, no le han dado a autorización y McGonagall, en vez de compadecerse y darle permiso, le prohíbe ir, aun sabiendo perfectamente cómo son sus tutores. Es que es alucinante, para jugar al Quidditch a cincuenta metros de altura no necesitas permiso. Para pasear por el Bosque Prohibido menos aún. Pero para ir a una aldea llena de tiendas de chuches y cafeterías donde el mayor peligro es resbalarte en la nieve si hace falta autorización firmada. Tiene muchísimo sentido.
Luego Sirius Black consigue entrar en Hogwarts y raja el cuadro de la Dama Gorda, el cual custodia la sala común de Gryffindor. Todo el mundo entra en pánico y los alumnos acaban durmiendo en el Gran Comedor. Y aquí llega la pregunta lógica: ¿Cómo demonios se ha colado un asesino buscado internacionalmente en el castillo más protegido del mundo? ¿No había dementores vigilando? ¿No había magia defensiva? ¿No había literalmente cuadros conscientes vigilando todas las puertas? Es que la seguridad en Hogwarts es un cachondeo.
Más adelante, durante un partido de Quidditch Harry persigue la snitch en medio de una tormenta absurda mientras sube tan alto que está a punto de salir al espacio exterior. Al buscador rival literalmente le cae un rayo encima y aun así nadie detiene el partido. Porque aparentemente en el reglamento del Quidditch morir electrocutado entra dentro de lo aceptable. Entonces aparecen cientos de dementores y Harry cae de su escoba desde una altura completamente demencial. Menos mal que cae justo dentro del estadio y Dumbledore logra salvarlo en el último segundo que si no… Porque si llega a aterrizar diez metros más lejos la saga termina ahí mismo. No sé cómo demonios el público se entera de algo de lo que está pasando. Entre el tormentazo bíblico y los jugadores volando a velocidades absurdas a cientos de metros de altura ver un partido de Quidditch es una locura absoluta. La mayoría de espectadores seguramente aplauden por compromiso porque no tienen ni idea de qué coño está ocurriendo ahí arriba.
Tiempo después Harry intenta colarse en Hogsmeade usando la capa de invisibilidad, pero Fred y George, los hermanos de Ron, lo interceptan y le regalan el Mapa del Merodeador, un mapa mágico que muestra el castillo y a todos sus habitantes en tiempo real. Vamos una especie de GPS mágico Y aquí llega posiblemente el mayor agujero de toda la película: ¿Cómo es posible que nunca se dieran cuenta de que su hermano Ron dormía todas las noches con un señor llamado Peter Pettigrew? Porque Scabbers, la rata mascota de Ron, es en realidad un mago transformado que lleva TRECE AÑOS haciéndose pasar por su mascota. Trece años. Este tío se ha pasado todo este tiempo durmiendo con niños y comiendo pipas de girasol. Y si ya tenían el mapa el curso anterior ¿por qué no lo usaron para buscar a Ginny cuando estaba secuestrada en la Cámara Secreta?

Un perro, una rata y la investigación más chapucera de la historia
Harry llega a Hogsmeade, oculto bajo la capa de invisibilidad y casualmente escucha al Ministro hablando sobre sus padres y Sirius Black con la tabernera local. Descubre que Sirius era el mejor amigo de James Potter, que supuestamente lo traicionó ante Voldemort y asesinó a Peter Pettigrew, otro colega del grupo. Lo que nadie sabe es que Pettigrew era en realidad el auténtico traidor. Tras incriminar a Sirius fingió su propia muerte y se pasó trece años escondido convertido en la rata de Ron. Y el Ministerio de Magia como de costumbre no investigó una mierda y encerró al pobre Sirius sin hacer preguntas. Todo muy normal.
Luego Hagrid les cuenta llorando que han condenado al hipogrifo Buckbeak a muerte por arañar a Draco. Y aquí el universo mágico vuelve a demostrar que sus prioridades funcionan completamente al revés. Que dementores sin supervisión ataquen alumnos, que profesores dejen menores solos con criaturas peligrosas o que un asesino fugado se cuele varias veces en Hogwarts no parece tener consecuencias para nadie. Pero que un animal salvaje le haga un corte en el brazo al hijo de un ricachón llorica… eso sí merece directamente pena de muerte.
Más adelante Harry ve el nombre de Peter Pettigrew moviéndose por el Mapa del Merodeador y corre a investigarlo. Lo gracioso es que Snape consigue pillarlo deambulando por los pasillos de noche pese a que Harry tiene el mapa en la mano. Pero menos mal que Lupin aparece casualmente para salvarle el culo antes de que Snape pueda castigarlo. Harry le cuenta entonces que ha visto a Pettigrew en el mapa y el profesor se lo confisca. Finalmente, los tres amigos visitan a Hagrid antes de la ejecución del hipogrifo y este devuelve a Ron su rata que estaba desaparecida desde hace días. Mientras están en la cabaña del guardabosques alguien empieza a tirarles piedras así que deciden irse antes de que venga el verdugo. Pero cuando regresan al castillo aparece de repente un perro gigantesco que muerde a Ron y le arrastra violentamente bajo el Sauce Boxeador, un árbol mágico que se dedica a repartir hostias como panes. Y aquí está lo mejor: ese perro es Sirius Black. Que en realidad es bueno. Entonces… ¿por qué demonios secuestra a un niño de la forma más traumática posible en vez de acercarse con calma y decir: “Tranqui Harry que el malo en realidad es la rata”?
El momento en que la saga dijo “ya da igual todo”
Harry y Hermione siguen a Sirius por el hueco del sauce Boxeador hasta la Casa de los Gritos, donde descubren que es un animago. Harry intenta matarlo y Sirius en vez de intentar aclarar las cosas empieza a reírse como un psicópata. Todo muy lógico. Lupin aparece de repente y revela que también era amigo de los padres de Harry. Luego transforman a la rata en humano y se descubre todo el pastel. Pero en todos estos años, ¿nadie investigó realmente el caso de Sirius? ¿Nadie interrogó al único sospechoso? ¿No había pociones o hechizos para descubrir la verdad? ¿Cómo estaban tan seguros de que Sirius era el traidor? Se supone que Pettigrew se cortó un dedo para simular su muerte, ¿pero esa era la única prueba? ¿Y cómo logró Sirius escapar de Azkaban? ¿Por qué fue a Hogwarts si no sabía realmente donde estaba Pettigrew? Demasiadas preguntas sin respuesta.
Entonces aparece Snape y amenaza a Sirius y Lupin, pero Harry le lanza un hechizazo y lo manda a la mierda. El grupo vuelve a Hogwarts, dejando al pobre Snape inconsciente y con un posible traumatismo tirado por ahí, pero justo cuando salen del sauce boxeador aparece la luna llena y Lupin se transforma en hombre lobo. Porque sí, el profesor es en realidad un hombre lobo que casualmente esa noche se ha olvidado tomarse la poción que evita que se convierta en una bestia homicida capaz de despedazar alumnos. ¿En serio? Joder, Lupin, que solo tenías un trabajo. No es tan difícil. Ocurre literalmente una vez al mes. Y a todo esto, ¿Nadie revisó el currículum del profesor antes de contratarlo? ¿Dumbledore pensó que meter un hombre lobo en un colegio lleno de menores era una idea razonable?

Sirius se transforma en perro para intentar mantener a raya a Lupin y mientras, Peter Pettigrew aprovecha el caos para transformarse otra vez en rata y escapar. Lo curioso es que cuando pasó de rata a humano apareció mágicamente vestido, pero ahora al volver a convertirse en rata deja toda la ropa tirada en el suelo. Cosas de la magia. Y mientras tanto Harry observa la escena con cara de empanado sin hacer demasiado por impedirlo pese a que tiene la varita en la mano.
Sirius acaba entonces herido y rodeado por cientos de dementores, y cuando Harry intenta ayudarlo termina siendo atacado también. Los dos están a punto de morir mientras las criaturas les absorben lentamente el alma cuando aparece de repente un ciervo luminoso to guapo que los salva en el último segundo.
El giratiempo: el objeto más roto de toda la saga
Harry se desmaya y al despertar en la enfermería Hermione le cuenta que Sirius ha sido capturado y que los dementores están a punto de cargárselo. Y entonces aparece Dumbledore y decide encargar la peligrosa misión de rescate a unos niños de trece años porque él está muy liado haciendo la declaración de la renta o algo. Y en vez de intervenir directamente, explicar un plan coherente o llamar a algún adulto competente, se limita a soltar un par de frases misteriosas y largarse de allí corriendo. Puto amo.
Y aquí llega el momento en que la saga directamente manda la lógica a tomar por culo: Hermione saca un giratiempo, un artefacto capaz de viajar al pasado para intentar salvar a Sirius. Resulta que McGonagall le regaló literalmente una máquina del tiempo a una niña de trece años para que pudiera asistir a más clases. Porque claro, cuando una alumna tiene demasiadas asignaturas, la solución más razonable es darle un objeto capaz de alterar el tejido de la realidad provocando paradojas espacio-temporales. Es que es alucinante. ¿No hay ni un sólo adulto responsable en todo el mundo mágico? ¿Y de dónde demonios sacó McGonagall semejante artefacto? ¿Por qué Voldemort jamás intentó conseguir uno? ¿Por qué no usaron este objeto tan poderoso en las películas anteriores?
Así que como Ron está herido, Harry y Hermione viajan sólos al pasado para intentar arreglar las cosas, pero lo mejor de todo es que técnicamente el viaje ni siquiera era necesario, porque todo lo que hacen ya había ocurrido antes. Nosotros ya vimos antes señales de que ya estaban allí: las piedras lanzadas, Buckbeak desapareciendo, el patronus… Todo era un bucle cerrado, no hacía falta que viajaran hacia atrás pero bueno.
Harry y Hermione rescatan al hipogrifo, dejan escapar otra vez a Peter Pettigrew y Harry descubre finalmente que el ciervo luminoso que salvó a Sirius y a él mismo era SU PROPIO hechizo. Muy bonito. Muy épico. Muy lioso. Luego rescatan a Sirius de la torre donde estaba preso… sin vigilancia. Porque los dementores están en todas partes menos donde se los necesita de verdad. ¿Quién ha sido el genio que ha decidido darles el trabajo de guardianes a estas criaturas tan peligrosas e incompetentes? ¿De verdad no había otra alternativa?
Y aun así… probablemente sea la mejor película de todas
Al final Lupin dimite porque descubren que es un hombre lobo, Harry recibe una nueva escoba de Sirius, la Saeta de Fuego —que, por cierto, ¿cómo demonios compró una escoba carísima siendo el fugitivo más buscado del país? — y todo termina felizmente. O más o menos felizmente. Porque Sirius sigue fugitivo y aún es considerado culpable. Y Pettigrew sigue libre. ¿Pero es que nadie ha interrogado a los chavales sobre lo ocurrido? Tanto Lupin como Dumbledore saben la verdad, ¿no es esto suficiente para exonerar a Sirius? Parece que el Ministerio de Magia sigue siendo la institución más inútil de todo el mundo mágico. Y Hogwarts continúa sorprendentemente abierto pese a que durante este curso ha habido ataques de dementores a alumnos, hombres lobo infiltrados, asesinos merodeando por la zona, viajes temporales ilegales y niños cayendo desde kilómetros de altura.

Pero aun así… Harry Potter y el prisionero de Azkaban sigue teniendo algo mágico. Quizá porque es la película donde Hogwarts se siente más viva, más extraña y más peligrosa. O quizá porque, aunque la trama tenga más agujeros que un queso gouda, consigue transmitir perfectamente esa sensación de aventura oscura y melancólica que hizo que toda una generación quisiera perderse para siempre en ese castillo lleno de tarados.