Ya hemos dejado atrás científicos tarados, androides adolescentes, sicarios profesionales y algún que otro inútil con aspiraciones de dominar el mundo. Ahora llega la auténtica élite de la maldad de Dragon Ball: los cinco primeros puestos de nuestro prestigiosísimo ranking.
Si acabas de llegar y no sabes qué coño está pasando, puedes empezar por la primera parte del ranking. Y si ya vienes de allí, acomódate, porque ahora empieza lo bueno de verdad.
5. Majin Buu: el genocidio nunca había sido tan adorable
Llegamos al top 5 y se acabaron las tonterías. Bueno, en realidad no, porque nuestro siguiente villano es una criatura rosa, regordeta y con pinta de gominola gigante. Pero detrás de semejante aspecto se encuentra uno de los seres más peligrosos de todo Dragon Ball: Majin Buu.
Buu funciona precisamente por ese contraste. Mientras Freezer disfruta ejerciendo de tirano y Célula necesita demostrar constantemente que es el ser perfecto, Buu cometía atrocidades simplemente porque se aburría, se enfadaba o alguien le ha caído regular. Convierte personas en chocolate y caramelos, destruye ciudades como si nada y durante buena parte de su existencia parece no comprender siquiera la diferencia entre el bien y el mal
Y la cosa empeora cuando aparecen sus distintas versiones. El Buu gordo todavía conserva cierta inocencia y acaba desarrollando una relación entrañable con Mr. Satán, pero después llegan sus encarnaciones más chungas hasta desembocar en un Buu pequeño y mala hostia, desprovisto de razonamiento y cuya primera gran decisión consiste en destruir la Tierra. Sin discursos, sin ultimátums y sin mierdas. Aparece, levanta la mano y a tomar por culo el planeta.
Quizá Buu no tenga la personalidad de otros villanos del ranking, pero representa algo mucho más inquietante: la destrucción convertida en impulso. No necesita gobernar nada ni vengarse de nadie. Es el caos absoluto.
😈 Cumbre de la maldad: convertir a Chi-Chi en huevo y acto seguido aplastarlo de un pisotón.

4. Célula: el saltamontes gigante que organizó su propio torneo
Célula tiene probablemente una de las mejores presentaciones de todos los villanos de Dragon Ball. Cuando aparece por primera vez ni siquiera sabemos muy bien qué carajo estamos viendo. Ciudades completamente vacías, montones de ropa abandonada y una criatura insectoide que recorre el mundo absorbiendo seres humanos para hacerse más fuerte. Durante un rato, Dragon Ball parece haberse convertido en una película de terror.
Célula empieza como un depredador que se esconde y huye cuando le conviene, pero después de absorber a Nº 17 y Nº 18 alcanza su forma perfecta y desarrolla un ego capaz de competir incluso con el de Vegeta. Ya no le basta con ser el más poderoso: necesita que todo el planeta se entere. ¿La solución? Organizar los Juegos de Célula, construir un cuadrilátero en mitad del páramo, anunciarlo por televisión y conceder varios días a los mejores luchadores del mundo para prepararse antes de enfrentarse a él. Porque si vas a destruir la Tierra, hay que darle espectáculo al asunto.
Además, Célula tiene una característica que lo convierte en una especie de mejunje monstruoso: fue creado a partir de las células de Goku, Vegeta, Piccolo, Freezer y otros grandes luchadores. Puede regenerarse, utilizar sus técnicas y posee esa maravillosa costumbre saiyan de complicarse la vida solo para comprobar quién tiene el aura más grande.
😈 Cumbre de la maldad: recorrer ciudades enteras clavando el aguijón de su cola en las personas para absorber todos sus fluidos y tejidos hasta dejar sólo la ropa.

3. Vegeta: antes de ser padre de familia era un auténtico cabronazo
Después de tantos años viendo a Vegeta entrenando con Goku, protegiendo la Tierra y ejerciendo de marido gruñón de Bulma, resulta fácil olvidar un pequeño detalle de su juventud: el Príncipe de los Saiyans era un auténtico criminal espacial.
Su presentación deja pocas dudas. Vegeta llega a la Tierra acompañado de Nappa para conseguir las Bolas de Dragón y alcanzar la inmortalidad. Los humanos le importan una mierda y sus propios compañeros lo mismo. Cuando un Saibaiman muere, se ríe; cuando Nappa queda gravemente herido después de ser derrotado por Goku, Vegeta decide que ya no sirve para nada y lo mata sin contemplaciones.
Pero Vegeta destaca sobre todo porque fue el primer rival que convirtió una pelea contra Goku en una auténtica barbaridad. Cuando descubre que un guerrero de clase baja puede plantarle cara, su orgullo entra en combustión espontánea. Utiliza el Ōzaru, intenta destruir la Tierra y continúa peleando incluso después de recibir una cantidad de hostias que habría convertido a cualquier otro personaje en papilla.
Y lo mejor es que su etapa de cabronazo todavía continúa durante buena parte de la saga. Asesina enemigos sin contemplaciones, traiciona alianzas y elimina sin demasiados miramientos a cualquiera que se interponga en su camino. Su posterior evolución hace que terminemos cogiéndole cariño, pero precisamente por eso funciona tan bien como personaje: Vegeta no nació siendo un héroe; tuvo que recorrer un larguísimo camino desde ser un genocida arrogante hasta convertirse en uno de los grandes defensores de la Tierra. E incluso durante la saga de Buu tiene una recaída en al mal más o menos voluntaria.
😈 Cumbre de la maldad: matar a Nappa, su compinche de viajes y combates durante décadas, simplemente porque había quedado malherido y ya no le resultaba útil.

2. Piccolo Daimaō: cuando Dragon Ball se dejó de tonterías
Antes de extraterrestres genocidas, androides asesinos y monstruos capaces de destruir planetas estaba Piccolo Daimaō, el primer gran villano de Dragon Ball que consiguió transmitir la sensación de que la cosa se había puesto verdaderamente jodida.
Su llegada supone un cambio radical en el tono del manga. Hasta entonces Goku se había enfrentado a ejércitos, asesinos y rivales peligrosos a los que vencía en un pis pas, pero Piccolo entra en escena haciendo algo que parecía casi impensable: sus esbirros asesinan a Krilin y poco después el propio Piccolo mata al maestro Roshi. De repente, aquello ya no parecía otra aventura divertida en busca de las Bolas de Dragón.
Y Piccolo no se conforma con repartir hostias. Recupera su juventud, derrota brutalmente a Goku y decide conquistar el mundo entero. Tras hacerse con el poder, anuncia en televisión que liberará a los criminales, eliminará las leyes y permitirá que reine el caos. No hay una gran filosofía detrás ni pretende construir una sociedad mejor: Piccolo es literalmente la parte malvada del antiguo Dios de la Tierra y se comporta en consecuencia.
Además, su enfrentamiento final con Goku sigue siendo una de las peleas más salvajes del manga. Piccolo le destroza las extremidades, lo tortura y está convencido de haber ganado hasta que Goku utiliza el único brazo que todavía puede mover para atravesarlo de un golpe. Incluso muriendo, Piccolo consigue escupir un huevo del que nacerá su sucesor. Hasta para morirse tenía preparado un plan B.
😈 Cumbre de la maldad: asesinar a Shenron inmediatamente después de recuperar su juventud para impedir que nadie pudiera utilizar las Bolas de Dragón para deshacer sus fechorías.

1. Freezer: el puto amo de la maldad
Había pocas dudas sobre quién iba a ocupar el primer puesto. Dragon Ball tiene auténticos especialistas en mandar poblaciones enteras al otro barrio, pero ninguno ha conseguido representar la figura del villano tan bien como Freezer.
Freezer no necesita una infancia traumática ni una complicada justificación filosófica. Es un tirano interplanetario que conquista mundos, extermina a sus habitantes y utiliza a otras razas como carne de cañón para ampliar su imperio. Si un planeta le interesa, se lo queda. Si alguien molesta, lo mata. Y si una especie empieza a darle mala espina, siempre queda la sencilla posibilidad de hacer desaparecer su planeta entero.
Eso fue precisamente lo que hizo con los saiyans. Temiendo que algún día pudieran convertirse en una amenaza, Freezer se dirigió al planeta Vegeta y lo hizo explotar, cargándose prácticamente a toda la raza como vimos en la historia de Bardock, el padre de Goku. No hubo batalla épica ni posibilidad de defenderse: un dedo levantado, una enorme bola de energía y a tomar por culo una civilización entera.
En Namek termina de demostrar por qué es un hijo de puta de categoría legendaria. Busca las Bolas de Dragón para conseguir la inmortalidad mientras sus hombres recorren el planeta masacrando aldeas, y cuando las cosas empiezan a torcerse responde con una escalada constante de violencia. Tortura a Vegeta, apalea a Gohan, atraviesa a Krilin con un cuerno y finalmente lo hace explotar delante de Goku, provocando uno de los momentos más importantes y épicos de todo Dragon Ball: el nacimiento del Super Saiyan.
Y encima lo hace todo con un estilo y un carisma acojonantes. Esa es parte de su grandeza. Freezer puede estar preparando el exterminio de una población mientras habla con una tranquilidad casi administrativa. No necesita parecer un monstruo porque él sabe perfectamente que tiene el poder para hacer lo que le salga de los cojones.
Ningún otro villano reúne como Freezer carisma, crueldad, poder, importancia y una capacidad tan extraordinaria para conseguir que deseemos verlo recibir una ensalada de hostias. Además, es el líder del mayor imperio galáctico de la historia. Por eso, para nosotros, el emperador del universo también es el indiscutible emperador de este ranking.
😈 Cumbre de la maldad: exterminar prácticamente a toda la raza saiyan destruyendo el planeta Vegeta como medida preventiva.

Conclusión
Y hasta aquí nuestro recorrido por la flor y nata de la hijoputez en Dragon Ball. Diez villanos que demostraron que para ser memorable no basta con pegar fuerte: hacen falta carisma, mala leche y, a ser posible, algún crimen de lesa humanidad por el camino.
Podéis discutir el orden todo lo que queráis, pero para nosotros el trono está claro: Freezer sigue siendo el puto amo de la maldad en Dragon Ball. Y viendo la competencia que tenía, eso tiene bastante mérito.