Después de dos entregas enfrentando a detectives, magos, espías, monstruos gigantes y héroes de todos los universos imaginables, todavía quedan muchas cuentas pendientes. Algunos de los duelos más esperados aún no han saltado al ring, y lo cierto es que elegir un ganador resulta cada vez más complicado. ¿Podría Leonidas derrotar a Aquiles? ¿Quién saldría vivo de un enfrentamiento entre El Zorro y La Novia de Kill Bill? ¿Y qué ocurriría si Torrente tuviera que medirse con Frank Drebin? Bueno este último lo dejamos para otra ocasión. Ponte cómodo una vez más, porque regresan los combates más absurdos, legendarios y polémicos de la ficción… y, como siempre, solo uno puede quedar en pie.
Y si te has perdido las entregas anteriores, no olvides visitar la primera y la segunda parte.
Aquiles vs Leónidas: el semidiós contra el rey de Esparta

Si existe un combate que cualquier aficionado a la historia antigua ha imaginado alguna vez, es este. Aquiles y Leónidas representan el ideal del guerrero griego llevado a su máxima expresión. Uno pasó a la leyenda gracias a la Guerra de Troya y fue considerado el mayor héroe de toda la mitología griega. El otro se convirtió en el símbolo eterno del sacrificio tras plantar cara al inmenso ejército persa en el paso de las Termópilas. Ambos son iconos del valor, ambos inspiraron a generaciones enteras de soldados y ambos entrarían en cualquier lista de los guerreros más famosos de todos los tiempos. Pero, si tuvieran que enfrentarse cara a cara, solo uno abandonaría el campo de batalla.
Aquiles es, sencillamente, una fuerza de la naturaleza. Hijo de la diosa Tetis y del rey Peleo, fue educado desde niño para convertirse en el mejor guerrero de Grecia. En la Ilíada derrota sin apenas esfuerzo a algunos de los campeones más temidos de Troya y llega a sembrar el pánico entre ejércitos enteros. Su velocidad, su fuerza y su habilidad con la lanza rozan lo sobrehumano, hasta el punto de que muchos enemigos prefieren huir antes que cruzar armas con él. Además, la leyenda de su invulnerabilidad —salvo por el famoso talón— ha contribuido a convertirlo en un personaje casi mítico incluso dentro de su propio universo.
Leónidas, por su parte, representa la disciplina espartana en estado puro. No posee un origen divino ni poderes extraordinarios, pero ha dedicado toda su vida a perfeccionar el arte de la guerra. Es un estratega brillante, un líder capaz de inspirar a sus hombres incluso cuando todo parece perdido y un combatiente excepcional con la lanza, el escudo y la espada. En las Termópilas logró resistir durante días frente a un ejército inmensamente superior, demostrando que el coraje y el entrenamiento pueden desafiar cualquier pronóstico.
Sin embargo, aquí aparece una diferencia imposible de ignorar. Leónidas fue un guerrero histórico extraordinario, mientras que Aquiles pertenece al terreno de la mitología. Sus hazañas están deliberadamente exageradas para convertirlo en el héroe definitivo de la antigua Grecia. Allí donde Leónidas pelea como el mejor de los hombres, Aquiles combate como alguien que está un escalón por encima de cualquier mortal. En igualdad de condiciones, la técnica del rey espartano le permitiría plantar cara durante un tiempo, pero la superioridad física y la velocidad del héroe troyano terminarían inclinando la balanza.
🏆 Ganador: Aquiles por poco.
Leónidas vendería muy cara su derrota y obligaría a Aquiles a emplearse al máximo, porque pocos guerreros han demostrado tanta determinación como el rey de Esparta. Pero cuando enfrentas al mejor soldado de la historia con el mayor héroe de la mitología griega, la diferencia acaba siendo demasiado grande. Aquiles nació para convertirse en una leyenda… y este combate sería una prueba más de ello.
John Wick vs The Punisher: dos ejércitos de un solo hombre

Si hay un combate que cualquier amante del cine de acción y los cómics ha imaginado alguna vez, es este. John Wick y Frank Castle, más conocido como The Punisher, son dos hombres que han convertido la venganza en un modo de vida. Ambos son capaces de enfrentarse ellos solos a organizaciones criminales enteras, ambos poseen una puntería casi sobrenatural y ambos parecen ignorar el dolor cuando empieza el combate. La diferencia es que uno es el asesino más temido del crimen organizado; el otro es una auténtica máquina de guerra entrenada para eliminar cualquier amenaza.
John Wick es la definición perfecta de precisión. Cada movimiento está calculado, cada disparo tiene un propósito y cada golpe busca terminar el combate lo antes posible. Domina prácticamente cualquier arma de fuego, es un experto en artes marciales y ha demostrado una capacidad casi imposible para derrotar a decenas de enemigos sin apenas concederles una oportunidad. Su velocidad de reacción y su forma de enlazar disparos, llaves y contraataques lo convierten en uno de los personajes más letales que ha dado el cine de acción moderno.
The Punisher, sin embargo, juega con otras reglas. Antes de convertirse en el terror del crimen organizado fue un marine de élite con años de experiencia en operaciones especiales. Maneja explosivos, fusiles de precisión, armamento pesado y cualquier herramienta que pueda darle ventaja. Además, Frank Castle no improvisa tanto como Wick; prefiere estudiar a su enemigo, preparar emboscadas y convertir el terreno en un auténtico campo de batalla. Si John es un asesino perfecto, Punisher es un soldado perfecto.
La clave del combate depende del escenario. John Wick destaca por su velocidad, su precisión casi quirúrgica y su capacidad para enlazar disparos y combate cuerpo a cuerpo como si todo formara parte del mismo movimiento. Frank Castle, en cambio, pelea como un soldado. Analiza el terreno, utiliza explosivos, trampas y cualquier recurso que le permita obtener ventaja. Los dos son extraordinariamente resistentes, los dos soportan heridas que dejarían fuera de combate a cualquier persona normal y, lo más importante, ninguno sabe rendirse.
🏆 Ganador: Nadie. O, mejor dicho, los dos.
Hay enfrentamientos en los que resulta imposible elegir un vencedor, y este es uno de ellos. John Wick probablemente acertaría el disparo definitivo… al mismo tiempo que Frank Castle apretaría el gatillo por última vez. Los dos acumulan demasiada experiencia, demasiada puntería y una capacidad casi sobrehumana para seguir luchando cuando deberían llevar diez minutos muertos. Lo más probable es que el combate terminara con ambos muertos y sin nadie que pudiera reclamar la victoria. Porque si hay dos personajes que jamás aceptarían perder, son precisamente estos dos.
La Novia vs El Zorro: la catana de la venganza contra el florete de la justicia

Si hay un combate que parece salido de un sueño de Quentin Tarantino, es este. La Novia y El Zorro son dos de los mejores espadachines que ha dado el cine, pero representan filosofías completamente opuestas. Ella lucha movida por una sed de venganza imparable; él utiliza su espada para defender a los débiles y ridiculizar a los tiranos. Ambos poseen una velocidad extraordinaria, ambos convierten la esgrima en un auténtico arte y ambos son capaces de derrotar a varios enemigos sin apenas recibir un rasguño. Sin embargo, solo uno podría salir victorioso.
La Novia, Beatrix Kiddo, es una asesina entrenada por Pai Mei, uno de los maestros más temibles de la ficción. Domina la katana con una precisión extraordinaria, posee unos reflejos casi sobrehumanos y es capaz de derrotar ella sola a decenas de enemigos armados, como demuestra en la inolvidable batalla contra los 88 Lunáticos. Además, combina la esgrima con técnicas de combate cuerpo a cuerpo devastadoras y una resistencia física fuera de lo común. Da igual cuántas veces caiga al suelo; siempre vuelve a levantarse.
El Zorro, por su parte, lleva generaciones siendo el espadachín más elegante del cine y la literatura. Bajo la máscara se esconde un combatiente excepcional, rápido, preciso y con una capacidad asombrosa para leer los movimientos del rival. A diferencia de Beatrix, rara vez busca matar. Su estilo consiste en desarmar, humillar o incapacitar a sus enemigos con una facilidad insultante. Sus movimientos parecen casi una danza, y pocos personajes manejan el florete con tanta maestría.
Aquí aparece el gran problema para el héroe enmascarado. El Zorro está acostumbrado a enfrentarse a soldados, oficiales corruptos y espadachines de gran nivel, pero casi siempre dentro de un código de honor. Beatrix, en cambio, pelea para sobrevivir. No duda, no concede oportunidades y aprovecha cualquier mínimo error para acabar definitivamente con su enemigo. Donde El Zorro busca ganar el duelo, La Novia busca salir con vida.
🏆 Ganadora: La Novia… por un corte de catana.
Sería un combate precioso de contemplar. Probablemente El Zorro conseguiría desesperarla durante buena parte del duelo gracias a su técnica y a su increíble velocidad. Pero la determinación de Beatrix, su entrenamiento con Pai Mei y su absoluta falta de compasión cuando comienza una pelea terminarían inclinando la balanza. El héroe dibujaría una Z sobre el suelo… con su sangre.
Dominic Toretto vs Frank Martin: el rey del volante contra el mejor conductor a sueldo

Si existe un duelo que huele a gasolina, neumático quemado y persecuciones imposibles, es este. Dominic Toretto y Frank Martin son dos de los conductores más famosos del cine de acción, pero representan filosofías completamente distintas. Uno confía en la potencia de los muscle cars, en la improvisación y, cómo no, en el poder de la familia. El otro convierte cada misión en una operación milimétricamente calculada donde cada giro del volante tiene un propósito. Ambos son pilotos extraordinarios, ambos saben pelear y ambos han sobrevivido a situaciones que desafían cualquier ley de la física. Pero si solo uno pudiera cruzar la meta, ¿quién lo haría?
Dominic Toretto es una auténtica leyenda del asfalto. Ha ganado carreras imposibles, escapado de ejércitos, perseguido submarinos, derribado helicópteros y realizado maniobras que harían llorar a cualquier profesor de física. Además de ser un conductor excepcional, también es un luchador temible. Su enorme fuerza física le permite imponerse en la mayoría de los combates cuerpo a cuerpo, y pocas personas son capaces de resistir uno de sus puñetazos. Cuando Dom se pone al volante, parece que el coche se convierte en una extensión de su propio cuerpo.
Frank Martin, sin embargo, lleva la conducción a otro nivel. Antiguo miembro de las fuerzas especiales, trabaja como transportista de alto riesgo y basa su éxito en la precisión absoluta. No conduce por espectáculo, sino por eficacia. Es capaz de escapar de persecuciones imposibles utilizando maniobras calculadas al milímetro y domina prácticamente cualquier vehículo que tenga ruedas. Además, su entrenamiento militar lo convierte en un combatiente extremadamente peligroso, experto en artes marciales y acostumbrado a enfrentarse él solo a grupos de enemigos armados.
La gran diferencia aparece cuando eliminamos el factor espectáculo. Toretto es un conductor brillante, pero muchas de sus mayores hazañas dependen de un universo donde la física lleva años de baja. Frank Martin, en cambio, consigue resultados igual de impresionantes utilizando una conducción mucho más técnica y realista. Si el combate consiste únicamente en una persecución o en escapar de una emboscada, probablemente nadie lo haga mejor que él. Y si ambos terminan bajándose del coche para resolver las cosas a golpes, la pelea sería mucho más igualada de lo que muchos imaginan.
🏆 Ganador: Frank Martin… por una curva.
Dominic Toretto seguramente tendría ventaja en un combate de pura fuerza bruta y nadie puede discutir que es uno de los conductores más carismáticos del cine. Sin embargo, Frank Martin combina una técnica de conducción superior con un entrenamiento militar de élite y una precisión casi quirúrgica en cada movimiento. Si hubiera que apostar por quién completaría antes la misión, el Transporter cruzaría la línea de meta unas décimas de segundos antes.
Robin Hood vs Ojo de Halcón: dos arqueros, una sola flecha

Si existe un duelo capaz de decidirse antes incluso de que los rivales crucen una palabra, es este. Robin Hood y Ojo de Halcón son dos de los arqueros más famosos de la ficción y llevan décadas demostrando que, con un arco en las manos, muy pocos pueden competir con ellos. Ambos poseen una puntería extraordinaria, ambos son capaces de acertar objetivos imposibles y ambos han convertido un arma aparentemente sencilla en una herramienta letal. Sin embargo, pertenecen a mundos completamente diferentes, y eso cambia mucho las cosas.
Robin Hood es el arquero por excelencia. Ya sea en las leyendas medievales o en sus múltiples adaptaciones cinematográficas, siempre aparece como un tirador prácticamente infalible. Puede partir una flecha con otra, abatir enemigos a distancias enormes y moverse por los bosques con una agilidad asombrosa. Además, no solo destaca por su puntería; también es un excelente espadachín y un combatiente muy competente cuando el enemigo consigue acercarse. Su ingenio y su capacidad para aprovechar el terreno han sido siempre sus mejores armas.
Clint Barton, más conocido como Ojo de Halcón, juega en otra categoría. Aunque no posee superpoderes, ha sido capaz de combatir codo con codo junto a algunos de los héroes más poderosos de Marvel. Su puntería desafía cualquier explicación lógica. Puede acertar blancos en movimiento a cientos de metros, calcular rebotes imposibles y utilizar un inmenso arsenal de flechas especiales: explosivas, eléctricas, de humo, magnéticas, perforantes o de todo tipo. Además, su entrenamiento como agente de S.H.I.E.L.D. lo convierte en un combatiente extraordinario incluso cuando no tiene el arco en las manos.
Aquí aparece la gran diferencia del enfrentamiento. Robin Hood representa al mejor arquero que podría existir dentro de un mundo relativamente realista. Ojo de Halcón, en cambio, ha derrotado robots, alienígenas y supervillanos mientras luchaba junto a los Vengadores. Sus reflejos, su velocidad de disparo y la tecnología de su equipo pertenecen a un nivel completamente distinto. Incluso aunque Robin lograra acercarse, Clint también sabe defenderse perfectamente en el combate cuerpo a cuerpo.
🏆 Ganador: Ojo de Halcón sin demasiadas dudas.
Robin Hood probablemente conseguiría sorprenderlo en más de una ocasión y demostraría por qué sigue siendo el arquero más legendario de la literatura. Pero cuando enfrentas a un héroe medieval con un miembro de los Vengadores, la diferencia de escala acaba siendo insalvable.
Aragorn vs Geralt de Rivia: el heredero de Gondor contra el brujo de Kaer Morhen

Si existe un duelo capaz de dividir a cualquier aficionado a la fantasía, es este. Aragorn y Geralt de Rivia son dos de los guerreros más queridos del género y comparten mucho más de lo que parece. Ambos recorren caminos solitarios, ambos se enfrentan a criaturas que harían huir a cualquier hombre y ambos destacan por su enorme sentido del deber, aunque rara vez lo reconozcan. Sin embargo, mientras Aragorn representa el máximo exponente del héroe humano, Geralt pertenece a una categoría completamente distinta: la de un guerrero modificado para cazar monstruos.
Aragorn es mucho más que un gran espadachín. Como descendiente de los dúnedain de Númenor, pertenece a una estirpe de hombres superior a la del resto de mortales. Es más alto, más fuerte, más resistente y posee una longevidad extraordinaria. Lleva décadas recorriendo la Tierra Media como montaraz, enfrentándose a orcos, trolls, huargos, espectros del Anillo y toda clase de criaturas. Su liderazgo inspira ejércitos enteros y su habilidad con la espada lo sitúa entre los mejores guerreros de la historia de la fantasía.
Geralt de Rivia, por su parte, fue creado para combatir. Tras someterse a las mutaciones de la Prueba de las Hierbas, obtuvo reflejos, fuerza, velocidad y sentidos muy superiores a los de cualquier ser humano. Domina tanto la espada de acero como la de plata, conoce cientos de técnicas de combate y complementa su habilidad con los Signos, una forma de magia que le permite lanzar pequeñas explosiones, crear escudos protectores, ralentizar enemigos o manipular sus mentes. Además, lleva décadas enfrentándose a monstruos que superan ampliamente a cualquier rival humano.
La diferencia es mucho menor de lo que parece. Geralt sigue contando con la ventaja de las mutaciones y los Signos, pero Aragorn está muy lejos de ser un simple humano. Su sangre númenóreana le permite competir físicamente con rivales muy superiores al resto de los hombres, y su experiencia combatiendo criaturas sobrenaturales hace que el brujo no pueda confiarse ni un instante.
🏆 Ganador: Geralt de Rivia… por muy poco.
Aragorn obligaría al brujo a emplearse al máximo y probablemente sería uno de los rivales humanos más difíciles a los que se habría enfrentado jamás. Pero Geralt fue creado precisamente para derrotar enemigos superiores a él. Su combinación de habilidad, mutaciones y magia termina marcando una diferencia demasiado grande. El rey de Gondor caería con honor… pero caería.
Y hasta aquí esta tercera entrega de nuestros enfrentamientos imposibles. Como siempre, estos veredictos no dejan de ser una excusa para debatir, porque en la ficción rara vez existe una respuesta definitiva. Ahora te toca a ti: ¿con qué combates estás de acuerdo y cuáles habrías resuelto de otra manera? Al fin y al cabo, siempre habrá un nuevo «¿y tú quién crees que ganaría?» esperando para desatar otra discusión friki.
Bien escrito y muy entretenido