Si la saga de los saiyans convirtió Dragon Ball en una historia de ciencia ficción, la saga de Namek la transformó directamente en una ópera espacial. Lo que comienza como una misión para resucitar a unos cuantos amigos termina convirtiéndose en una carrera desesperada por unas nuevas Bolas de Dragón en mitad de un planeta alienígena invadido por el mayor tirano del universo. Es también la saga donde aparecen algunas de las escenas más míticas de toda la franquicia: el Comando Ginyu, las transformaciones de Freezer, la fusión de Piccolo con Nail y, por supuesto, el epiquísimo nacimiento del Super Saiyan.
Y como ya es tradición en esta serie, todo ello acompañado de una cantidad considerable de preguntas sin respuesta, decisiones cuestionables y agujeros argumentales que resultan mucho más divertidos cuando se observan con perspectiva. Si quieres saber cómo comienza todo ve a la Parte 1 echando hostias.
El planeta donde todo el mundo busca lo mismo al mismo tiempo
Tras la derrota de Vegeta, Dragon Ball vuelve a reinventarse. Piccolo ha muerto, Dios ha muerto, las Bolas de Dragón han desaparecido y medio reparto sigue criando malvas. La única solución consiste en viajar a Namek, el planeta natal de los creadores de las bolas, para utilizar las que hay allí, si es que las hay. Y así comienza una de las mejores sagas de toda la historia del anime.
Lo primero que llama la atención es que Freezer ya se encuentra en Namek. El emperador más temido del universo ha descubierto la existencia de las Bolas de Dragón gracias a la conversación que Raditz escuchó en la Tierra mediante su scouter. Lo cual plantea una duda bastante razonable. ¿Vegeta nunca había pensado que Freezer podía estar escuchando? El caso es que el saiyan, tras curarse en el planeta Freezer —muy original el nombre—, se va a Namek cagando leches para intentar encontrar las bolas por su cuenta y pedir la inmortalidad. Pero el malvado emperador envía entonces a Kiwi detrás de él para eliminarlo.

Lo que nunca queda demasiado claro es cómo descubren tan rápido que Vegeta se ha vuelto contra ellos. Supongo que lo sospechan porque se fue a la Tierra sin permiso y no dijo nada de las Bolas de Dragón. Pero entonces, ¿por qué lo curan en la cámara médica cuando regresa medio muerto de su combate en la Tierra? ¿Por qué le informan de los planes de Freezer? ¿Por qué Kiwi no lo mata allí mismo y lo deja ir a Namek? ¿Por qué Freezer no fue a la Tierra en cuanto escuchó a Raditz hablando del tema? ¿Por qué tardaron casi un año en llegar a la Tierra y apenas unos días en llegar a Namek? ¿Y por qué nunca vuelve a crecerles la cola ni a Goku ni a Vegeta?
Bulma, Krilin y Gohan también llegan a Namek poco después y salen de la nave sin tomar ninguna precaución. ¿Por qué la gravedad es prácticamente idéntica a la de la Tierra? ¿Por qué pueden respirar perfectamente? ¿Cómo funciona el radar de Bulma con unas bolas creadas en otro planeta? ¿Por qué no esperaron un mes a que Goku se recuperara en vez de lanzarse a lo loco por la galaxia? ¿Por qué tanto los namekianos como los esbirros de Freezer y los terrícolas hablan el mismo idioma? ¿Cómo es que ahora todo el mundo ha aprendido a volar? Y, sobre todo, ¿por qué en un planeta gigantesco todo el mundo aterriza exactamente en la misma zona?
El imperio galáctico que depende de tres walkie-talkies
Una de las cosas más sorprendentes de la saga de Namek es comprobar hasta qué punto el ejército más poderoso del universo parece funcionar con una organización bastante cuestionable. Freezer dispone de miles de soldados, conquista planetas enteros y domina la galaxia, pero sigue dependiendo de los scouters para localizar personas. De hecho, tres guerreros namekianos de chichinabo destruyen varios de estos aparatos y el ejército se queda prácticamente inutilizado. Nadie tiene radares. Nadie sabe detectar energías. Nadie conoce el truco de ocultar el aura. Una habilidad que Goku, Krilin, Gohan y compañía aprendieron un poco porque sí durante el combate contra los saiyans. Es que no me jodas, ¿a quién se le ocurre traerse solo cuatro scouters a una invasión interplanetaria?
Mientras los villanos intentan reunir las bolas, Vegeta va eliminando sistemáticamente a todos los subordinados de Freezer. Primero va a por Kiwi, cuyo scouter explota cuando Vegeta alcanza los 22.000 de energía. ¿Por qué explota? ¿Por qué tiene ese límite cuando tanto Freezer como sus principales acólitos poseen un poder muy superior? ¿Y cuándo ha aprendido Vegeta a ocultar y detectar el aura? El caso es que, como ha escuchado a Freezer hablando por el scouter, se entera de que ya ha reunido cinco Bolas de Dragón y de que están utilizando esos aparatos para localizar aldeas namekianas y sonsacarles a hostias dónde se encuentran las demás. Vaya cagada por parte del villano ir comentando esto sin tener en cuenta quién escucha. ¿No hay canales privados o qué? Luego va a por Dodoria, que antes de morir le revela que el planeta Vegeta —otro genio del marketing el que eligió el nombre— no fue destruido por un meteorito, sino por el propio Freezer. Este acontecimiento lo veríamos años después con mucho más detalle en Dragon Ball Z: El último combate, donde se narra el intento desesperado de Bardock, el padre de Goku, por impedir el genocidio de los saiyans. Y, tras encontrar y ocultar una de las Bolas de Dragón, se enfrenta a Zarbon, la mano derecha del emperador.

El tal Zarbon lo derrota, lo captura y lo mete en una cápsula sanitaria para que se cure y confiese dónde ha ocultado la Bola de Dragón. El problema es que Vegeta, tras estar a punto de morir, sufre un incremento considerable de fuerza. Porque sí, cada vez que un saiyan sobrevive a heridas graves se vuelve más poderoso. Lo cual genera una pregunta incómoda. Si saben que funciona así, ¿por qué no pasan el día apuñalándose unos a otros para ganar fuerza?
Mientras tanto, Gohan y Krilin han rescatado a Dende, un niño namekiano que les cuenta que la última bola la tiene el Gran Patriarca, que resulta ser una especie de gigante con poderes mágicos capaz de desbloquear potencial oculto simplemente tocando la cabeza de alguien. Un recurso tremendamente útil que aparece justo cuando la trama necesita que los protagonistas se vuelvan mucho más fuertes. Krilin va a verlo, consigue que le entregue la Bola de Dragón y, tras desbloquear su potencial oculto, vuelve con Gohan para sugerirle que haga lo mismo. Menos mal que todos los namekianos con unos bonachones que ayudan constantemente a nuestros héroes que si no… ¿De dónde habrá sacado Piccolo su mala leche?
El Comando de élite más ridículo y peligroso del universo
Vegeta huye de la nave de Freezer robándole las Bolas de Dragón que ya tenía, y el villano, viendo que sus soldados están cayendo como moscas y que se le está yendo todo a la mierda, decide recurrir al temido Comando Especial Ginyu. Cinco guerreros de élite capaces de conquistar planetas enteros y que, por algún motivo, se presentan realizando poses de baile. Pero si esta amenaza es tan peligrosa, ¿por qué no va Freezer en persona a plantarles cara? ¿Por qué esperar días a que llegue el comando de los huevos mientras tus enemigos tienen las siete Bolas de Dragón prácticamente en sus manos?
Vegeta, Krilin y Gohan tienen que aliarse para intentar hacer frente a esta nueva amenaza y reúnen las siete Bolas de Dragón para pedir que Vegeta sea más fuerte. Pero los miembros del comando los localizan, les roban las bolas y les dan sopas con hondas. Solo la llegada de Goku cambia las cosas. Y aquí aparece otra de las mayores fumadas de la serie. Goku llega después de entrenar durante el viaje a Namek en una nave construida por el padre de Bulma a partir de la cápsula espacial en la que llegó de niño y que llevaba décadas abandonada. Al parecer, la tecnología alienígena posee una garantía bastante mejor que cualquier electrodoméstico terrestre.

Una vez allí, Goku lee la mente de Krilin, porque al parecer es un poder que puedes desbloquear entrenando en el gimnasio y después empieza a repartir ensaladas de hostias como si estuviera jugando en modo fácil y se ventila a casi todos los miembros del grupo. El jefe, Ginyu, posee la capacidad de intercambiar cuerpos y, viendo que no puede hacer nada contra el saiyan, decide intercambiarse con él. Una habilidad tan absurda como rota que podría haber utilizado con el propio Freezer para hacerse con el trono. Afortunadamente, entre todos consiguen derrotarlo, recuperar el cuerpo de Goku y convertir a Ginyu en una rana. Y aprovechando que Freezer ha ido a ver al Gran Patriarca para que le explique cómo activar las bolas y que Vegeta se está echando la siesta, meten a Goku en una cápsula sanitaria para que se vaya recuperando mientras ellos intentan pedir los deseos.
Y es que Dende llega de improviso, enviado por el Patriarca, y convoca al dragón de Namek, que está mucho más mamado que el de la Tierra, puede resucitar varias veces a la misma persona y además concede tres deseos en lugar de uno. Sin embargo, al mismo tiempo es incapaz de resucitar a varias personas con una sola petición. Porque sí. Los héroes deciden gastar dos deseos para resucitar a Piccolo y traerlo a Namek, logrando de paso que el Todopoderoso y las Bolas de Dragón terrestres vuelvan a existir. Una jugada redonda. El problema es que el Gran Patriarca fallece justo después y tanto las bolas como el dragón se van a la puta.
Freezer evoluciona más veces que un Pokémon
Mientras tanto, Freezer se enfrenta a Nail, el guardaespaldas del Gran Patriarca y el namekiano más poderoso de todos, pero lo vence sin demasiados problemas. Y el bocachanclas de Nail, ya moribundo, le confiesa que Dende ha ido a activar el dragón para ayudar a los terrícolas. No me jodas, Nail. ¿Qué necesidad había? Gracias a esa información, Freezer sale disparado hacia donde están los héroes y por puro milagro no llega a tiempo para impedir los deseos.
Afortunadamente, Piccolo llega al planeta y se encuentra casualmente con Nail, que le propone fusionarse con él. Lo mejor es que Piccolo acepta sin dudarlo y lo absorbe entero, incluida la ropa, multiplicando su fuerza de manera absurda. No me jodas, es que los incrementos de poder de este tío consisten en meditar y tragarse a otras personas. Después se reúne con el grupo para enfrentarse al villano. El namekiano, con su nueva mejora, consigue plantar cara a Freezer durante unos minutos. Después deja de ser suficiente. Vegeta vuelve a hacerse más fuerte gracias a otra experiencia cercana a la muerte. Tampoco sirve. Y tanto Krilin como Gohan son machacados sin piedad, pero por suerte Dende posee poderes curativos y consigue regenerarlos. ¿Por qué no va directamente a donde está Goku y lo cura al instante? ¿Por qué Piccolo no pone huevos con esbirros para que le ayuden como hacía su padre? ¿Por qué no utiliza la transformación gigante? ¡Pues porque no, joder!

Entonces Freezer empieza a transformarse una y otra vez, y cada nueva forma resulta mucho más poderosa que la anterior. ¿Por qué no utiliza directamente su forma final desde el principio, si es infinitamente más fuerte y además mola bastante más? El caso es que, transformación tras transformación, acaba derrotando a todos sin demasiadas dificultades. Y cuando todo parece perdido, aparece por fin Goku con las pilas a tope de power.
La pelea alcanza un nivel completamente nuevo. Freezer sobrevive al Kaio-Ken. Sobrevive a la Genkidama. Sobrevive prácticamente a cualquier cosa que le lanzan. Mata a Dende, mata a Vegeta y finalmente hace explotar a Krilin delante de Goku. Lo curioso es que podría haber hecho exactamente eso mismo mucho antes. Si era capaz de reventar personas a distancia con tanta facilidad, uno se pregunta por qué decidió esperar precisamente hasta el momento más dramático posible.
El momento más jodidamente épico de toda la historia del anime
La muerte de Krilin provoca finalmente la transformación más famosa de toda la historia del manga y el anime. Goku se convierte en Super Saiyan. Y este momento redefine la cultura popular japonesa para siempre. Lo curioso es que la leyenda del Super Saiyan llevaba siglos existiendo y nadie parecía tener demasiado claro cómo funcionaba realmente. Freezer le tenía miedo. Vegeta llevaba toda la saga convencido de que iba a convertirse él. Y al final resulta que bastaba con enfadarse muchísimo. ¿De dónde salió esta leyenda? ¿Cómo sabían que esta transformación era posible si nadie la había conseguido en siglos? ¿Y cómo es posible que ningún saiyan la hubiera alcanzado antes?
Mientras tanto, Gohan lleva a Piccolo malherido a la nave de Freezer y después se va a buscar a Bulma, que lleva la pobre una semana aburrida como una ostra. Por cierto, ¿por qué Bulma sueña con Freezer sin haberlo conocido nunca? Porque sí. Entre tanto, en la Tierra consiguen reunir nuevamente las Bolas de Dragón. Piden resucitar a las víctimas de Freezer en Namek, lo que termina devolviendo también a la vida al Gran Patriarca, que técnicamente había muerto de viejo. O quizá del susto de verle el careto a Freezer. A estas alturas ya resulta difícil saberlo. Esto permite que Dende utilice el tercer deseo que había quedado pendiente y teletransporte a todo el mundo, excepto a Goku y a Freezer, a la Tierra. ¿Por qué aparecen también allí las Bolas de Dragón de Namek? ¿Por qué el Patriarca desaparece tras morir? Misterio.

Y Freezer, viendo que la pelea se le está haciendo bola, decide hacer explotar el planeta con una técnica secreta que incluye temporizador. ¿Por qué no explota todo inmediatamente? ¿Por qué concede a Goku varios minutos para escapar? Los famosos cinco minutos de Namek duran más episodios que algunas series completas. Sin embargo, la batalla sigue siendo espectacular. Goku derrota por fin al tirano galáctico, el planeta explota y aparentemente ambos desaparecen.
Solo que no. Freezer sobrevive. Porque claro que sí, guapi. Mientras tanto, Goku decide no regresar inmediatamente a la Tierra y se dedica a recorrer el universo por su cuenta haciendo turismo espacial. Su mujer lleva años sin verlo, su hijo ha sido criado prácticamente por Piccolo y la mayoría de sus amigos han sido asesinados varias veces, pero a él parece darle bastante igual. La saga termina con los namekianos mudándose a un nuevo planeta, Krilin, Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz regresando a la vida una vez más gracias a las bolas, y Vegeta instalándose cómodamente en casa de Bulma. Y justo cuando parece que todo vuelve a la normalidad, todos sienten una energía gigantesca acercándose a la Tierra. Porque si Dragon Ball nos había enseñado algo hasta ese momento, es que siempre existe alguien más fuerte esperando en la siguiente saga.
La leyenda alcanza otra dimensión
Visto con perspectiva, la saga de Namek y Freezer representa el momento en que Dragon Ball dejó de ser simplemente un manga de aventuras para convertirse en un fenómeno mundial. Aquí nacieron los Super Saiyans, las transformaciones legendarias, los combates planetarios y muchas de las escenas más icónicas de toda la franquicia. También encontramos más agujeros argumentales, reglas contradictorias y decisiones imposibles de explicar que nunca. Pero da exactamente igual. Porque cuando una obra consigue crear momentos tan memorables, uno termina aceptando que la lógica lleva años viajando en una nave distinta.
Y lo mejor es que la historia todavía no había alcanzado su punto máximo. Porque la llegada de Freezer a la Tierra traerá consigo viajes en el tiempo, androides asesinos, virus cardíacos, universos alternativos y un monstruo verde capaz de chupar personas con el rabo en vez de al revés que sería lo lógico. Pero eso será en la Parte 4.