⚠️ Aviso: este artículo destripa más secretos de Hogwarts que Hagrid después de dos cervezas de mantequilla
Hay películas que envejecen mal porque los efectos especiales se quedan antiguos. Otras porque sus diálogos dan vergüenza veinte años después. Luego está Harry Potter y la piedra filosofal, que envejece de una forma muchísimo más divertida: cuanto mayor te haces, más te das cuenta de que toda la trama funciona gracias a que absolutamente nadie en el mundo mágico tiene dos dedos de frente. Y lo mejor es que esto no destruye la película. La mejora.
Porque detrás de toda la magia, la nostalgia y la música celestial, Harry Potter y la Piedra Filosofal es básicamente la historia de un niño abandonado por un anciano sospechosamente manipulador y un poco senil en casa de unos parientes maltratadores y enviado a un colegio donde absolutamente todo intenta matarlo, mientras un mago oscuro oculto en el cogote de un profesor incompetente intenta robar una piedra mágica protegida con sistemas de seguridad que pueden superar tres chavales de primaria. Y aun así, la amamos profundamente.
Dumbledore: ¿el mago más poderoso… o el más peligroso de Hogwarts?
La película empieza ya con una decisión que debería activar automáticamente una investigación de los servicios sociales. James y Lily Potter acaban de ser asesinados por Voldemort y Harry es un bebé traumatizado que acaba de sobrevivir al mago más peligroso del planeta. Y Dumbledore, considerado el hombre más inteligente del mundo mágico, decide dejarlo tirado delante de la puerta de sus tíos en una fría noche de octubre como si fuera un paquete de Amazon. Ni mantas decentes. Ni vigilancia. Ni seguimiento mágico. Nada.
Y no lo deja precisamente con una familia adorable y estable emocionalmente. Lo deja con Vernon y Petunia Dursley, dos personas que parecen haber sido diseñadas genéticamente para protagonizar una peli de terror. Y esto Dumbledore lo sabe perfectamente. Durante años obligan a Harry a vivir en una diminuta alacena debajo de una escalera tratándolo peor que a una tostadora rota y ocultándole su pasado y todo lo relacionado con la magia. Pero la película sigue intentando convencernos de que Dumbledore es un abuelo adorable cuando en realidad está claro que el chaval le importa bien poco. Seguramente piensa: “Bueno, así el chiquillo desarrolla carácter.” Pero si se supone que Voldemort ha muerto ¿por qué diablos tenían que esconder al chaval fuera del mundo mágico?
El mundo mágico más secreto… y con la peor organización posible
Cuando Harry cumple once años empieza el caos postal más innecesario de toda la ficción fantástica. Hogwarts le envía una carta. Los Dursley la esconden. ¿La solución del colegio de magia más poderoso del mundo? Mandar más cartas. Cientos. Miles. Una lluvia bíblica de sobres entrando por puertas, ventanas chimeneas y probablemente hasta por el retrete. Y aquí llega la gran pregunta: ¿por qué nadie va simplemente a hablar con el niño? Los magos pueden teletransportarse instantáneamente, ¿no sería más sencillo que Dumbledore le hiciera una visita y le explicara la movida antes de petarle la casa con cientos de cartas?

Lo mejor es cómo reaccionan los Dursley. Vernon odia a Harry, pero odia más la idea de que Harry vaya a un buen internado donde le van a dar bien de comer así que decide huir con toda la familia a una cabaña miserable en mitad del mar durante una tormenta apocalíptica. Literalmente prefiere convertirse en un pobre pescador antes que permitir que el chaval vaya a un internado gratis. Es que lo de este señor es de estudio clínico. Supongo que le hace feliz maltratar a su sobrino y tenerlo de sirviente.
Y entonces aparece Hagrid, la persona menos cualificada del universo mágico para encargarse de cuidar un menor. Pero, ¿cómo diablos a localizado a los Dursley si se han ido de su casa sin avisar a nadie? El caso es que Hagrid le revela a Harry que es un mago, lo lleva al Callejón Diagon, le enseña un banco dirigido por criaturas malvadas que claramente no deberían gestionar la economía mágica mundial y le compra el material escolar. Hasta ahí bien.
El problema llega cuando desaparece mágicamente dejándolo solo con un billete de tren y cero instrucciones sobre cómo llegar a Hogwarts. Harry consigue acceder al tren porque casualmente conoce a los Weasley, una familia adorable que básicamente adopta a cualquier niño perdido que encuentran por el camino. Y por cierto, cuanto más piensas en el andén 9 y 3/4 menos sentido tiene todo. Estamos hablando de decenas de familias atravesando una pared en mitad de una estación pública de Londres cargadas con lechuzas, baúles gigantes y niños hablando sobre magia. ¿Nadie lo ve nunca? ¿Ningún muggle se queda mirando pensando “oye, esa señora con un sapo en la mano acaba de atravesar un muro”? ¿Y el Hogwarts Express dónde está exactamente? ¿En un universo paralelo? ¿Y Hogwarts? Porque hablamos de un castillo gigantesco con adolescentes sobrevolándolo con escobas a plena luz del día. ¿Nadie lo ha visto jamás desde un avión? ¿No debería aparecer ya en Tripadvisor como “castillo misterioso con pésima seguridad y espectáculo nocturno”?
El caso que el chaval acaba compartiendo compartimento con Ron Weasley, el cual le habla un poco del mundo mágico. Por cierto: jamás tendrá sentido que los Weasley sean pobres. Estamos hablando de una sociedad donde existen hechizos para cocinar, limpiar, reparar objetos y alterar la realidad física. Arthur trabaja para el Ministerio de Magia y tanto él como su esposa son magos muy reputados, entonces ¿por qué viven en la mierda? ¿No pueden usar la magia para mejorar su economía? Y si Harry tiene tanta pasta, ¿no podría darles un poco a estos muertos de hambre?
Pero es que además el universo Harry Potter jamás explica realmente por qué los magos viven escondidos. Porque se entiende que hace siglos la gente quemaba brujas y todo eso, vale. Pero en el presente tienen poderes capaces de controlar mentes, transformar objetos, volar, teletransportarse y ocultar ciudades enteras. ¿Qué miedo tienen exactamente, que los critiquen en Twiter? Si los magos quisieran conquistar el planeta, los ejércitos mundiales durarían un suspiro. Pero no. En vez de dominar la tierra deciden vivir ocultos como una secta medieval rara en la que escriben con plumas, se alumbran con velas y usan lechuzas de correo como si no existieran los teléfonos.
Un sistema educativo letal
Y luego está Hogwarts, que visualmente es increíble pero como centro educativo debería estar clausurado por el Ministerio de Sanidad, Protección Civil y hasta la OTAN. Nada transmite más seguridad que mandar niños de once años a cruzar un lago gigantesco lleno de monstruos marinos, de noche, en pequeñas barcas de madera y sin chalecos salvavidas. Ese es literalmente el primer contacto de los alumnos con el colegio: una escena preciosa visualmente y una pesadilla absoluta para cualquier padre mínimamente responsable. Y la cosa solo empeora. El castillo entero parece salido de los sueños húmedos de un loco con tendencias homicidas: escaleras que se mueven solas, pasillos prohibidos con monstruos gigantes, armaduras encantadas, fantasmas atravesando paredes sin previo aviso y un bosque lleno de criaturas peligrosísimas que, por algún motivo, está literalmente pegado al colegio y cuyos habitantes se cuelan en el recinto de vez en cuando. Y aun así nos intentan convencer de que Hogwarts es el lugar más seguro del mundo.

Luego están las clases de vuelo, donde niños de once años montan escobas voladoras a cientos de metros de altura sin casco, sin protección, sin supervisión y sin absolutamente ninguna medida de seguridad. Uno de los chavales casi se mata el primer día. Harry se salta las normas y se da un paseo con su escoba mientras la negligente de la profesora lleva al herido a la enfermería. Mientras vuela es pillado por otra profesora, McGonagall, pero como vuela bien en vez de expulsarlo decide recompensarlo metiéndolo en el equipo de Quidditch pese a que los alumnos de primero lo tienen prohibidisimo.
Y hablando del Quidditch: es posiblemente el deporte más absurdo jamás inventado. Puedes pasarte dos horas marcando goles, defendiendo y haciendo estrategia que da igual, porque llega un chaval, captura una pelota dorada hiperactiva y prácticamente invalida todo el partido. Y es que durante el partido entre Gryffindor y Slytherin, el comentarista dice literalmente que atrapar la snitch vale 150 puntos y que el que la obtenga gana inmediatamente el partido. ¿En que quedamos, ganas 150 puntos o el partido? O una cosa o la otra cabrón. Y además, parece que el campo de juego no tiene limites y la snitch puede volar hasta la estratosfera si le apetece.
Y por si fuera poco, en Hogwarts los alumnos aprenden a transformar animales en copas, a preparar pociones potencialmente mortales y a lanzar maldiciones, pero nada de matemáticas, geografía, o educación física. Sales sabiendo luchar contra un basilisco pero incapaz de calcular el cambio al comprar el pan.
La conspiración más absurda del mundo mágico
Y el momento del trol merece mención aparte. El profesor Quirrell entra to acojonao en el Gran Comedor gritando que se ha colado un trol en el castillo y automáticamente cunde el pánico entre alumnos y profesores. Pero aquí llega la primera decisión brillante del día: Dumbledore, en vez de mantener a todos los estudiantes juntos y protegidos en el comedor rodeados de profesores, decide mandar a cientos de niños a cruzar el castillo para volver a sus respectivos dormitorios… cuando nadie sabe dónde demonios está exactamente el trol. Y es que luego resulta que la cosa no era para tanto, porque tres niñatos de primero consiguen derrotar al monstruo en cinco minutos usando un truco de magia que acababan de aprender esa misma mañana. O los profesores exageraron muchísimo su currículum y son unos incompetentes o realmente el bicho no era para tanto. Y es que encima se supone que fue el propio Quirrell quien lo metió en el castillo para distraer a todo el mundo y así poder robar la Piedra Filosofal. ¿Pero cómo mierda hizo eso? ¿No tiene Hogwarts ningún sistema de seguridad mínimamente funcional para evitar que no ocurran estas mierdas? ¿Y por qué demonios Harry y Ron deciden ir solos a rescatar a Hermione en vez de pedir ayuda a un profesor?
Lo mejor de toda la conspiración de la Piedra Filosofal es la lógica detectivesca completamente improvisada de Harry. Ve a Snape cojeando y automáticamente deduce que él soltó al trol para distraer a todo el mundo y entrar a robar lo que se esconde en el pasillo prohibido, custodiado por un perro gigante de tres cabezas, el cual le acabó mordiendo. Que esa es otra: unos días antes, mientras huían del conserje, se cuelan accidentalmente en el pasillo prohibido, abren una puerta cerrada usando un hechizo básico y descubren que detrás hay un monstruo gigantesco que casi se los come vivos. Y todo eso protege la Piedra Filosofal. ¿De verdad esta es la mejor idea que tuvo Dumbledore? ¿Un perro gigante detrás de una cerradura que tres alumnos de primero pueden abrir en cinco segundos? No me jodas, al menos pon un guardajurado vigilando o algo. ¿Y el perro ese que come? ¿Se pasa todo el día ahí encerrado? ¿nadie lo saca a que haga sus necesidades? Que las mierdas que debe soltar el chucho ese deben ser más grandes que las del triceratops de Jurassic Park.

El caso es que Harry está convencidísimo de que Snape es el malo. ¿Pruebas? Ninguna. Pero como siempre tiene el ceño fruncido y viste de negro, pues culpable. Luego escucha a escondidas a Snape intimidando a Quirrell y decide que claramente Snape es el villano mientras Quirrell es una pobre víctima inocente. Lo gracioso es que Voldemort en realidad no está muerto, y es una especie de tumor pegado a la nuca de Quirrell, así que debería saber perfectamente que Snape está intentando proteger la piedra y detenerlos. Pero no. En películas posteriores eso se le olvida y sigue confiando en Snape como si nunca hubiese visto cómo intentaba sabotear todo su plan delante de sus propios ojos… o delante de su propia cara trasera, mejor dicho.
El internado donde todo intenta matar a los alumnos
Toda la investigación avanza gracias a Hagrid, que les cuenta sin querer todo el asunto de la Piedra Filosofal. Otro punto para Dumbledore y su criterio al confiar en gente claramente incompetente. Una noche los chavales se escapan para ir a contarle a Hagrid que sospechan de Snape, pero los pillan y el castigo oficial de Hogwarts consiste en mandarlos al Bosque Prohibido, un lugar tan peligroso que literalmente lleva “prohibido” en el nombre. Es decir, en este colegio si te saltas las normas no te ponen un parte ni te hacen limpiar el aula. Te mandan de excursión nocturna a un sitio donde conviven trols, arañas gigantes, y espectros tenebrosos que van por ahí asesinando unicornios. Y pasa lo que pasa, que Harry es atacado por una ser maligno encapuchado y no muere de milagro, por que aparece un centauro ex machina y lo salva que si no…
¿Para qué sirven exactamente los cuadros guardianes y las contraseñas de las salas comunes? Porque se supone que están ahí para controlar quién entra y sale, pero Harry se pasa medio curso vagando de noche por los pasillos usando una capa de invisibilidad que alguien le ha regalado misteriosamente por Navidad (spoiler: el propio Dumbledore, como no). Además durante una de esas excursiones nocturnas descubre el Espejo de Oesed en una habitación random, el cual como descubrimos al final se supone que custodia la Piedra Filosofal en el pasillo prohibido pero ya hablaremos de eso.
El caso es que Harry le cuenta a McGonagall toda la movida, pero a esta le suda el papo, así que los niños concluyen que, evidentemente, la única solución razonable es colarse ellos solos en el pasillo prohibido para salvar el mundo mágico. Porque si algo caracteriza a Hogwarts es que los adultos jamás solucionan absolutamente nada.
Cómo tres niños de primero le mearon en la cara al mago oscuro más poderoso del planeta
Los protagonistas atraviesan la trampilla aprovechando que el perro está dormido y tras esquivar una planta asesina llegan a una habitación llena de llaves voladoras. Se supone que una de ellas abre la siguiente puerta, así que tras atraparla usando unas escobas consiguen llegar a la siguiente sala. Es que no me jodas, a quien se le ocurrió poner la llave en la misma habitación. Y lo de las escobas ya es un cachondeo. Después les toca enfrentarse a una partida de ajedrez, lo que no entiendo es porque los tres se intercambian por piezas, ¿no podían haber dado ordenes a estas desde fuera del tablero? Consiguen superar la prueba pero Ron resulta herido y Harry le pide a Hermione que lo lleve a la enfermería. Ya me dirás tu como van a volver a salir si el perro se despertó justo después de que entraran, pero bueno supongo que usarán la magia.
Tres chavales. De once años. Superando sistemas de defensa creados por los magos más poderosos del mundo.

Y el final con Quirrell y el Espejo de Oesed también tiene tela. Harry llega a la última sala y se encuentra con Quirrell, el autentico villano, delante del espejo, y este se quita el turbante y enseña el careto sinestro de Voldemort pegado a su nuca. Pero entonces surge la gran pregunta: ¿dónde demonios estaba realmente la Piedra Filosofal antes de que trajeran el espejo? El caso es que Harry consigue finalmente obtener la piedra del interior del espejo porque según le explicará después Dumbledore, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra pero no usarla podría obtenerla. Muy bonito, muy profundo, muy filosófico… salvo por un pequeño detalle: Quirrell tampoco quería la piedra para él. La quería para Voldemort. Técnicamente cumple exactamente la misma condición que Harry pero bueno. Y entonces llega el enfrentamiento final y Harry consigue derrotar a Quirrell con sólo tocarle, ya que se supone que el sacrificio de su madre dejó una protección mágica super fuerte basada en el amor que bla bla bla… El poder del amor ha salvado el día. Super cursi pero nos lo comemos con patatas.
El sistema de puntos más arbitrario de la historia
Y justo cuando parece que la película no puede volverse más caótica, aparece Dumbledore en el banquete final y demuestra que Hogwarts funciona exactamente igual que una dictadura bananera.
Slytherin ha ganado la copa de las casas después de currarselo todo el año. Todo el comedor está decorado para celebrarlo. Pero entonces Dumbledore decide empezar a regalar puntos de manera completamente arbitraria porque Harry y sus amigos hicieron cosas extremadamente peligrosas que técnicamente nadie les pidió hacer y que no sirvieron para nada, ya que Quirrell jamás habría podido encontrar la piedra por si solo.
Todo el tema de los puntos y la competición por la copa de las casa no queda nada claro. ¿Cuál es el premio? ¿Qué sistema de puntos hay? ¿Qué sentido tiene poner a competir a estos chavales fomentando rivalidades y odios innecesarios? ¿Y por que los de Ravenclaw y Hufflepuff aplauden cuando gana Gryffindor? Menudos pringaos si ellos no han ganado nada.

Y aun así todos queríamos recibir esa carta
Y aquí está la verdadera magia de Harry Potter y la Piedra Filosofal. Todo es absurdo. Nada resiste demasiado análisis. El sistema educativo es una locura, los adultos toman decisiones espantosas y la seguridad del colegio parece diseñada por gente que perdió el contacto con la realidad hace tiempo. Pero da igual.
Porque Hogwarts sigue siendo uno de los lugares ficticios más fascinantes jamás creados. Porque la música, el castillo, las velas flotando y la sensación de descubrir un mundo oculto siguen funcionando perfectamente incluso cuando detectas todas sus incoherencias. Sí, Dumbledore probablemente debería estar encerrado en un asilo. Sí, Voldemort es el villano más inepto de la historia (lo de que te derrote un bebe indefenso es para mirárselo) Sí, Hogwarts es una negligencia institucional gigantesca.
Pero seamos sinceros: Todos seguimos queriendo recibir esa maldita carta.