La filosofía de Kill Six Billion Demons: las ideas que convierten este cómic en una jodida obra maestra

Si has llegado hasta aquí, seguramente ya hayas descubierto por qué Kill Six Billion Demons es una de las obras de fantasía más originales del cómic moderno. En Frikarium ya hemos hablado de por qué merece la pena leerla, hemos recorrido el gigantesco universo de Throne y sus 777.777 mundos, y también hemos analizado a los Siete Demiurgos, los gobernantes que conquistaron el cielo gracias a las Llaves de la Realeza. Pero todavía nos quedaba responder a la pregunta más importante de todas: ¿qué intenta decir realmente este cómic?

Porque, detrás de sus demonios, ángeles, espadas imposibles y batallas espectaculares, Kill Six Billion Demons esconde una sorprendente reflexión sobre el poder, la identidad, la libertad y la propia existencia. No es casualidad que muchas de sus páginas parezcan fragmentos de un libro sagrado ni que algunos diálogos recuerden más a antiguos textos filosóficos que a un cómic de fantasía.

Lo curioso es que Tom Parkinson-Morgan nunca obliga al lector a entender todas esas ideas para disfrutar de la historia. Puedes leerla simplemente por sus combates, su espectacular apartado artístico o su imaginación desbordante. Sin embargo, cuanto más profundizas en las enseñanzas de YISUN, en las paradojas que aparecen repartidas por toda la obra y en el verdadero significado de la Realeza, más evidente resulta que Kill Six Billion Demons no solo quiere entretenerte. También quiere hacerte pensar. Aquí los monstruos no son lo más extraño del universo. Lo verdaderamente extraordinario son las preguntas que deja flotando mucho después de haber cerrado el libro.

YISUN: el dios que creó el universo haciéndose pedazos

Toda gran mitología intenta responder a la misma pregunta: ¿cómo empezó todo? En la Biblia, Dios crea el mundo con su palabra. En la mitología griega todo surge del Caos. En el universo de Tolkien, que ya exploramos en Los hijos de Húrin, la creación nace de la música de los Ainur. Kill Six Billion Demons propone una explicación mucho más extraña y, probablemente, una de las más originales del cómic moderno.

Al principio solo existía YISUN, un ser absoluto que era todas las cosas al mismo tiempo. No había diferencia entre la vida y la muerte, el orden y el caos o el bien y el mal. Pero esa perfección tenía un problema: si todo era uno, nada podía cambiar. Por eso YISUN se dividió en dos aspectos opuestos, YIS y UN, que lucharon durante siete años y permanecieron unidos durante otras siete horas. Finalmente decidió romperse por completo, y de sus incontables fragmentos nacieron los dioses, los ángeles, los demonios, los universos y toda forma de vida.

Lo fascinante es que esta historia no solo explica el origen del cosmos, sino también la filosofía de toda la obra. Si el universo nace de una contradicción, resulta lógico que las paradojas aparezcan constantemente y que ningún personaje posea una verdad absoluta. En Kill Six Billion Demons, la realidad existe porque su creador aceptó dejar de ser uno para convertirse en infinitas posibilidades.

Y quizá esa sea la mayor genialidad de Abbadon. En lugar de explicarlo todo mediante largas páginas de exposición, reparte estas enseñanzas entre antiguos manuscritos, proverbios y textos sagrados que el lector va descubriendo poco a poco. Igual que sucede con las grandes religiones, el origen del universo no se aprende de memoria: se interpreta. Y ahí comienza la verdadera filosofía de Kill Six Billion Demons.

¿Por qué YISUN nunca da respuestas sencillas?

Si esperas que YISUN se comporte como el típico dios sabio que responde a todas las preguntas, Kill Six Billion Demons tiene malas noticias para ti. Sus enseñanzas están llenas de contradicciones, parábolas y frases que, a simple vista, parecen no tener ningún sentido. En lugar de ofrecer respuestas claras, obligan al lector —y a los propios personajes— a detenerse, reflexionar y buscar su propia interpretación.

Esta forma de transmitir conocimiento recuerda a los koan del budismo zen, pequeños relatos o preguntas aparentemente absurdas cuyo objetivo no es proporcionar una solución lógica, sino romper la forma habitual de pensar. Cuando YISUN afirma que «el verdadero nombre de Dios es Yo» o que «vivir es un acto de violencia», no está intentando confundir al lector. Lo que busca es obligarlo a mirar esas ideas desde una perspectiva completamente distinta.

Esa es una de las grandes diferencias entre Kill Six Billion Demons y la mayoría de obras de fantasía. Aquí el conocimiento nunca se entrega de forma sencilla. Las respuestas siempre generan nuevas preguntas y cada lector puede interpretar las enseñanzas de YISUN de una manera diferente. Por eso sus escritos se parecen mucho más a antiguos textos filosóficos o religiosos que a un manual que explica cómo funciona el universo.

Y quizá ese sea el mayor acierto de Abbadon. En lugar de decirle al lector qué debe pensar, prefiere plantearle preguntas que siguen rondándole la cabeza mucho después de cerrar el cómic. Esa sensación de estar interpretando unas escrituras antiguas es precisamente lo que convierte a Kill Six Billion Demons en una obra tan distinta a cualquier otra.

La Realeza: el verdadero poder no consiste en gobernar

Después de conocer a YISUN, uno podría pensar que la gran filosofía de Kill Six Billion Demons gira alrededor de la creación del universo. Sin embargo, la idea que más se repite a lo largo de toda la historia es otra muy distinta: la Realeza. Y lo curioso es que, en esta obra, ser un rey no tiene prácticamente nada que ver con llevar una corona o gobernar un imperio.

Los Siete Demiurgos poseen las Llaves de la Realeza y controlan 777.777 universos, pero ninguno ha alcanzado la verdadera Realeza. Todos creen que gobernar consiste en acumular poder, imponer su voluntad o controlar el destino de los demás. Precisamente por eso fracasan. Cuanto más intentan dominar el universo, más esclavos se vuelven de sus propias obsesiones.

Para YISUN, un auténtico rey no necesita demostrar constantemente su fuerza ni imponer su autoridad. La verdadera Realeza nace de la voluntad de actuar con libertad, de asumir las consecuencias de las propias decisiones y de negarse a vivir condicionado por el miedo, el orgullo o la ambición. Es un concepto mucho más cercano al crecimiento personal que a la política o a la guerra.

Por eso Allison resulta tan importante para la historia. Mientras los Demiurgos llevan siglos aferrándose a un poder que no les ha hecho felices, ella todavía tiene la oportunidad de descubrir qué significa realmente ser Rey. Esa búsqueda termina convirtiéndose en el verdadero viaje de Kill Six Billion Demons, mucho más importante que cualquier batalla o conquista.

Vivir es un acto de violencia

Una de las frases más famosas de Kill Six Billion Demons afirma que «vivir es un acto de violencia». Leída por primera vez puede parecer una glorificación de la guerra, pero en realidad significa algo muy diferente. Para YISUN, vivir implica actuar, tomar decisiones y alterar el mundo que nos rodea. Cada elección cambia la realidad, por pequeña que sea, y esa transformación siempre rompe el equilibrio anterior. Esa es la verdadera «violencia» de la que habla la obra.

Esa idea se refleja constantemente en Allison. Durante buena parte de la historia se siente perdida, asustada e incapaz de comprender el universo en el que ha caído. Sin embargo, cada vez que decide seguir adelante en lugar de rendirse está ejerciendo su propia voluntad y cambiando el destino de quienes la rodean. Allison nunca espera a convertirse en la persona perfecta para actuar; aprende precisamente porque actúa. Y eso la diferencia de muchos personajes mucho más poderosos que ella.

También Cio representa esa filosofía. Durante siglos vivió atrapada por la identidad que otros esperaban de ella, convencida de que jamás podría escapar de su pasado. Sin embargo, el simple hecho de decidir escribir una nueva historia para sí misma supone un acto de rebeldía contra el destino. Su evolución demuestra que cambiar nunca resulta fácil, pero también que nadie está condenado a seguir siendo la misma persona para siempre.

Quizá esa sea la enseñanza más importante de Kill Six Billion Demons. Vivir no consiste en esperar el momento perfecto ni en permanecer inmóvil por miedo a equivocarse. Vivir significa elegir un camino, asumir las consecuencias y aceptar que cada decisión transformará el mundo, aunque sea de una forma casi imperceptible. Porque, al final, la única manera de no ejercer esa «violencia» sobre la realidad sería no vivir en absoluto.

El verdadero nombre de Dios es «Yo»

Si hay una frase que resume toda la filosofía de Kill Six Billion Demons, probablemente sea esta: «El verdadero nombre de Dios es Yo». A primera vista parece una afirmación arrogante, casi una invitación a creerse superior a los demás. Sin embargo, su significado apunta en una dirección completamente distinta.

YISUN no afirma que cada persona sea un dios en el sentido tradicional. Lo que plantea es que cada individuo posee una voluntad única e irrepetible, capaz de cambiar la realidad mediante sus propias decisiones. Nadie puede vivir tu vida por ti, ni cargar con tus responsabilidades ni decidir cuál será tu camino. El único capaz de hacerlo eres tú.

Por eso Allison termina convirtiéndose en una protagonista tan importante. A diferencia de los Demiurgos, que llevan siglos intentando controlar el universo, ella comprende poco a poco que la verdadera fuerza no consiste en dominar a los demás, sino en ser dueña de sus propias decisiones. Su viaje no trata únicamente de derrotar enemigos, sino de descubrir quién quiere llegar a ser. Mientras muchos personajes buscan respuestas fuera de sí mismos, Kill Six Billion Demons insiste una y otra vez en que el verdadero cambio comienza cuando una persona decide asumir la responsabilidad de su propia vida.

Las paradojas: cuando dos ideas opuestas pueden ser verdad

Buena parte de las enseñanzas de YISUN parecen escritas para desconcertar al lector. Los sabios hablan mediante contradicciones, las respuestas generan nuevas preguntas y muchas frases admiten varias interpretaciones al mismo tiempo. Lejos de ser un capricho del autor, esa forma de escribir es uno de los pilares filosóficos de la obra.

Las paradojas aparecen porque Kill Six Billion Demons rechaza la idea de que exista una única verdad absoluta. Un personaje puede estar equivocado y tener razón al mismo tiempo. Un villano puede defender una idea razonable utilizando métodos monstruosos. Incluso los héroes cometen errores constantemente. Abbadon evita dividir el mundo entre buenos y malos para construir un universo mucho más complejo y cercano a la realidad.

Eso explica por qué resulta tan difícil clasificar a personajes como Jagganoth, Solomon David o incluso YISUN. Sus acciones invitan al debate y rara vez ofrecen respuestas sencillas. El lector termina cuestionándose quién tiene razón, hasta qué punto el destino puede cambiarse o si existe realmente una forma correcta de gobernar. La obra no pretende convencer al lector de una única idea, sino obligarlo a pensar.  

Conclusión

Después de analizar el universo de Kill Six Billion Demons, recorrer Throne y conocer a los Siete Demiurgos, resulta evidente que el verdadero corazón de la obra no está en sus batallas ni en sus criaturas imposibles, sino en las ideas que esconden sus páginas. Tom Parkinson-Morgan utiliza la fantasía para hablar de libertad, identidad, responsabilidad, poder y cambio sin imponer nunca una única respuesta. Prefiere plantear preguntas y dejar que sea el lector quien encuentre su propio significado.

Quizá por eso este cómic permanece tanto tiempo en la memoria. Puedes disfrutarlo por su espectacular apartado artístico o por sus combates, pero cuanto más profundizas en las enseñanzas de YISUN, más descubres que cada conversación, cada personaje y cada decisión forman parte de un enorme rompecabezas filosófico. Y esa es, probablemente, la mayor grandeza de Kill Six Billion Demons.  

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