Durante años, la ficción española vivió a la sombra de las grandes producciones estadounidenses o británicas. Pero eso ya pasó, mi pana. En la última década han salido series españolas con una personalidad brutal, capaces de mezclar humor, drama, historia y crítica social con un estilo propio que no tiene nada que envidiar a nadie.
Aquí van cinco series que representan lo mejor de la televisión española reciente: inteligentes, originales y con identidad. Cinco joyitas que merece la pena ver o revisitar.
1. La Peste: Sevilla como nunca la habías visto
Pocas veces una serie española ha apostado tan fuerte por la atmósfera como La Peste. Ambientada en la Sevilla del siglo XVI, en plena epidemia, esta serie mezcla thriller, religión, corrupción y supervivencia en una ciudad decadente y fascinante.
La recreación histórica es simplemente espectacular: barro, sudor, oscuridad y calles llenas de vida miserable. Todo se siente real. Pero lo más potente es cómo utiliza ese contexto histórico para hablar de temas actuales: el poder, el fanatismo y la desigualdad.
Además, visualmente juega en otra liga. Cada plano parece pintado por Velázquez después de una mala noche.
2. Poquita fe: La épica de la vida mediocre
Poquita fe es una de las mejores comedias españolas de los últimos años precisamente porque no intenta ser grandiosa. Habla de una pareja normalísima, atrapada en trabajos reguleros, rutinas absurdas y conversaciones incómodas. Y ahí está la magia.
La serie captura como pocas el humor triste de la vida cotidiana española: el cuñado pesado, el grupo de WhatsApp muerto, los planes que dan pereza, las vacaciones cutres y esa sensación constante de “bueno… tirando”.
El tono recuerda por momentos a The Office o Fleabag, pero con ADN totalmente español. Humor seco, silencios incómodos y personajes que parecen sacados del bar de debajo de tu casa.
3. El Ministerio del Tiempo: Ciencia ficción con sabor castizo
Cuando se estrenó, mucha gente pensó que sería otra serie más de aventuras. Error. El Ministerio del Tiempo terminó convirtiéndose en una de las propuestas más originales de la televisión europea.
La premisa es brillante: una institución secreta española protege la historia usando puertas que permiten viajar en el tiempo. A partir de ahí, la serie mezcla humor, aventuras, historia y ciencia ficción con una naturalidad increíble.
Lo mejor es cómo convierte figuras históricas españolas en personajes vivos y cercanos. De repente Velázquez, Lope de Vega o Lorca dejan de parecer nombres aburridos del instituto y se transforman en personas fascinantes. Y sí: tiene momentos muy frikis, muy patrios y muy emocionales. Una combinación difícil de repetir.
4. Mira lo que has hecho: La paternidad sin postureo
Berto Romero cogió sus miedos como padre, pareja y adulto funcional a medias… y creó una serie buenísima.
Mira lo que has hecho habla sobre la paternidad, pero realmente trata sobre crecer cuando nadie se siente preparado para hacerlo. Tiene humor, sí, pero también muchísima verdad emocional.
La serie evita el sentimentalismo barato y el drama artificial. Todo parece pequeño y cotidiano, pero precisamente por eso conecta tan fuerte. Las discusiones de pareja, el agotamiento mental, las inseguridades o la sensación de perder el control están retratadas con una honestidad muy poco habitual. Además, el ritmo es impecable: capítulos cortos, diálogos naturales y cero relleno.
5. Arde Madrid: Glamour, franquismo y caos
Arde Madrid es una rareza maravillosa. Rodada en blanco y negro, cuenta la vida de Ava Gardner en el Madrid franquista desde el punto de vista de sus criados y espías. El resultado es una mezcla explosiva de sátira política, comedia absurda y retrato social.
La serie consigue algo dificilísimo: ser elegante y gamberra al mismo tiempo. Retrata una España gris, reprimida y moralista mientras alrededor de Ava Gardner todo es fiesta, sexo, jazz y decadencia.
Visualmente tiene una personalidad tremenda y Paco León dirige con muchísimo estilo. Pero más allá de la estética, lo interesante es cómo utiliza el humor para desmontar la hipocresía de aquella época.
¿Por qué estas series son especiales?
Porque ninguna intenta copiar modelos extranjeros sin más. Todas tienen una voz propia y hablan de cosas muy españolas: la historia, la precariedad, la familia, la religión, la rutina o el absurdo cotidiano.
Y lo hacen desde géneros muy distintos:
- La Peste: thriller histórico de época
- Poquita fe: comedia costumbrista incómoda
- El Ministerio del Tiempo: ciencia ficción histórica
- Mira lo que has hecho: dramedia íntima
- Arde Madrid : sátira histórica elegante
Juntas demuestran que la ficción española vive uno de sus mejores momentos. Y sinceramente, pocas televisiones nacionales tienen ahora mismo una identidad tan reconocible como la española cuando se pone fina.