El Hobbit: Un Viaje Inesperado. Gandalf pone en peligro a un hobbit cuarentón que no ha cogido una espada en su vida

⚠️ ALERTA SPOILER: si todavía no has visto El Hobbit: Un Viaje Inesperado y no quieres descubrir cómo un hobbit de mediana edad sobrevive a veinte caídas mortales, mejor vuelve cuando hayas terminado la película. Aquí se destripa absolutamente todo sin compasión.

Cuando Peter Jackson anunció que volvería a la Tierra Media después del éxito mastodóntico de la trilogía de El Señor de los Anillos, medio internet se puso a llorar de emoción y la otra mitad sacó la espada de Aragorn del trastero para ponerse a pegar alaridos de guerra en el balcón mientras masacraba orcos imaginarios. La promesa era sencilla: adaptar El Hobbit, un libro mucho más corto, ligero e infantil que El Señor de los Anillos. Lo que acabamos recibiendo fue una trilogía gigantesca donde una simple excursión de enanos termina convertida en una especie de videojuego repleto de coreografías absurdas, toneladas de CGI y una épica exagerada que parece metida con calzador.

Y ojo, porque la película no empieza mal. Durante sus primeros minutos parece que vamos a vivir una aventura pequeña, acogedora y divertida, con hobbits fumando cannabis y enanos cantando alrededor de una hoguera. Pero poco a poco todo empieza a inflarse hasta niveles ridículos: persecuciones imposibles, personajes sobreviviendo a caídas de trescientos metros, discursos solemnes cada dos por tres y una obsesión constante por hacer que cualquier escena parezca un cuadro renacentista.

Bilbo solo quería cenar unos sanjacobos tranquilo

La película comienza en Erebor, el mítico reino de los enanos bajo la Montaña Solitaria, donde el oro fluye en cantidades absurdas. Todo es felicidad hasta que aparece Smaug, un dragón gigantesco atraído por el tesoro, que decide arrasar con todo. Primero destruye Valle, una ciudad humana cercana, lo cual ya plantea preguntas interesantes: si su objetivo era el oro de Erebor, ¿por qué empezar por la ciudad de al lado dando tiempo a los enanos a preparar la defensa? Se supone que la idea es pillarlos desprevenidos. ¿Y por qué los enanos acumularon tanto oro si sabían que este atraía a los dragones? ¿No había puestos de vigilancia para alertar de posibles ataques de lagartos voladores gigantes? ¿Por qué hicieron una puerta tan jodidamente grande? ¿Y por qué nadie intervino cuando al rey se le fue la olla? Se supone que a Thrór le dio un aire y se volvió loco, pero es que el tema de la enfermedad está explicado regular tirando a mal. Unas veces parece que es una locura exclusiva del rey, otras que afecta también a su linaje, otras que cualquier enano obsesionado con el oro puede acabar desarrollando, y en otros momentos dan a entender que es debido a la corrupción de Smaug. ¡Aclárense, malditos guionistas!

Sesenta años después, la historia continúa en la Comarca, donde Bilbo Bolsón vive feliz sin mayores preocupaciones que decidir qué va a cenar esa noche. Entonces aparece Gandalf diciendo que está buscando a alguien para compartir una aventura. Y claro, Bilbo entra en pánico automáticamente y lo echa de allí. Pero esa misma noche aparecen de improviso Gandalf junto con 13 enanos: Thorin Escudo de Roble, Dwalin, Balin, Kili, Fili, Dori, Nori, Ori, Óin, Gloin, Bifur, Bofur y Bombur y sin pedir permiso, se apuntan a cenar mientras saquean sin piedad la despensa del hobbit. Y ojo, porque para vivir solo, Bilbo tenía la cocina mejor surtida que el Mercadona de mi barrio. Se supone que el mago puso una señal en la puerta, pero, ¿cómo encontraron exactamente la casa? ¿Fueron mirando puerta por puerta hasta ver una runa mágica? ¿Gandalf les pasó ubicación por WhatsApp?

Los enanos le explican que quieren recuperar Erebor y el tesoro robado por Smaug colándose por una puerta oculta. Lo curioso es que nadie parece tener un plan especialmente sólido. Entrar por una puerta secreta está muy bien, pero dentro sigue habiendo un puñetero dragón del tamaño de una catedral. ¿Cuál es la estrategia exactamente? Porque la idea original era reunir un ejército para cargárselo, pero al final sólo consiguen rejuntar a trece enanos. ¿Y por qué Dáin, el primo de Thorin, se niega a acompañarles? Se supone que Thorin es su rey. ¿Y cómo consiguió Gandalf la llave y el mapa, si el padre de Thorin se volvió loco y desapareció sin dejar rastro? ¿Y por qué insiste tanto en que Bilbo los acompañe como saqueador? Un pobre hobbit que mide lo mismo que una mesita de noche, que jamás ha salido de la Comarca ni ha usado una espada en su vida, es enviado a un viaje suicida donde tendrá que enfrentarse a orcos, trolls, arañas gigantes y dragones que escupen fuego. Es que Bilbo sobrevive de puro milagro. De verdad, no sé en qué estaba pensando el puto viejo.

Trolls sigilosos, barbacoa de enanos y espadas mágicas

Aunque Bilbo se niega, al día siguiente cambia de opinión y decide salir corriendo detrás de ellos. ¿Cómo sabía dónde estaban? ¿Y cómo pudo alcanzarlos si le llevaban horas de ventaja y ellos iban en ponis? El caso es que el grupo se pone en marcha, y durante el viaje, la compañía atraviesa las Tierras Salvajes y acaba topándose con unos trolls gigantes. Los trolls roban primero los ponis sin que nadie se entere, lo cual es raro de cojones porque son enormes y van arrancando árboles enteros a su paso, haciendo más ruido que una excavadora. Pero ni siquiera el centinela se cosca, y entonces deciden enviar al pobre Bilbo a inspeccionar. ¿Por qué lo mandan solo? ¿Esperaban que el hobbit se cargara a tres trolls gigantes? El caso es que lo capturan, y a los enanos también, y los atan a un palo para asarlos y comérselos. ¿Por qué no les quitan la ropa? ¿O los ponen más cerca del fuego?

El caso es que Gandalf aparece de repente y rompe una piedra, permitiendo que la luz solar les dé de lleno y los convierta en piedra justo a tiempo. ¿Cómo es que estas criaturas no estaban más pendientes de esto? ¿No llevaban reloj? Es que estaba claro que estaba a punto de amanecer, un poquito de previsión, joder. No entiendo cómo estos tres inútiles sobrevivieron tantos años. Y a todo esto, ¿dónde estaba Gandalf? ¿Por qué se fue dejándolos solos? ¿Por qué volvió justo a tiempo de salvar a los enanos? El grupo inspecciona la cueva de los trolls y encuentra las espadas Orcrist, Glamdring y Dardo, que serán usadas por Thorin, Gandalf y Bilbo respectivamente. Se supone que estas espadas brillan cuando hay orcos cerca pero ya veremos que este poder funciona según le convenga al guión.

Más adelante aparece casualmente Radagast el Pardo para advertir a Gandalf de que una oscuridad está creciendo en Dol Guldur, una antigua fortaleza abandonada del Bosque Negro, y también de que hay orcos por la zona. ¿Cómo sabía dónde encontrarlos? Se lo dijo un mago. Poco después, el grupo empieza a ser perseguido por orcos y jinetes wargos liderados por Azog el Profanador, un orco gigantesco obsesionado con vengarse de Thorin porque este le cortó un brazo años atrás en batalla.

La casualidad más casual de todas las casualidades

El grupo consigue llegar a Rivendel, donde el elfo Elrond les explica que las runas mágicas del mapa solo pueden leerse bajo la luz de la misma luna que había la noche en que fueron escritas. Y claro, casualmente esa misma noche aparece exactamente la luna necesaria, porque el destino bla bla bla… pero es que no me jodas, con lo largo que es un año, y el mapa fue dibujado exactamente ese día. Además, les cuenta que la cerradura sólo será visible un día concreto y a una hora concreta. ¿Pero qué necesidad tienen los enanos de hacer estas mierdas? ¿Qué sentido tiene que la puerta secreta sólo sea visible unos pocos minutos al año?

Y por si fuera poco, Gandalf coincide también casualmente con una reunión del Concilio Blanco formada por Galadriel, Saruman y el propio Elrond, todos reunidos justo en ese preciso momento para hablar sobre la oscuridad que está creciendo en Dol Guldur. ¿Esto estaba planeado? ¿Cómo sabía esta gente lo del viaje de los enanos si este era secreto? ¿Cómo sabían cuándo iban a llegar a Rivendel si llevaban semanas viajando? Supongo que se lo diría Gandalf, pero… ¿cómo lo hizo? En la trilogía original no podía teletransportarse ni comunicarse mentalmente con otros, pero parece que aquí ha desbloqueado un nuevo poder.

El caso es que los enanos y Bilbo se marchan de Rivendel para cruzar las Montañas Nubladas mientras Gandalf decide quedarse sin dar ninguna explicación. Supongo que estará investigando con el Concilio el tema de Dol Guldur, pero, ¿no podían hacerlo los otros? Que el viaje a Erebor fue idea suya y, en teoría, le preocupa muchísimo el tema del dragón. Pero nada, el viejo desaparece dejando a trece enanos y a un hobbit completamente inexperto viajando por uno de los lugares más peligrosos de la Tierra Media.

CGI a cascoporro, física opcional y trasgos hiperactivos

Cuando la compañía atraviesa las Montañas Nubladas, la película entra ya completamente en territorio videojuego. Hay gigantes de piedra peleándose mientras se lanzan montañas enteras, desprendimientos imposibles y caídas que desafían absolutamente todas las leyes de la física conocidas por la humanidad. Y milagrosamente nadie muere jamás. Ni una fractura. Ni un tobillo torcido. Nada. Les caen encima toneladas de piedras, se despeñan por desfiladeros gigantescos, sobreviven a derrumbes imposibles y les atacan ejércitos enormes de orcos. Pero los personajes tienen un plot armor más grande que el sombrero de un picador. Llega un momento en el que deja de existir cualquier sensación de peligro, porque sabes perfectamente que pueden rebotar montaña abajo durante quince minutos y salir después caminando como si nada.

El caso es que el grupo decide refugiarse de los gigantes y se mete en una cueva que casualmente es la entrada secreta de la ciudad subterránea de los trasgos. Pero si por esas montañas no pasa casi nadie, ¿para qué tienen los trasgos montado semejante sistema de túneles trampa? Y si resulta que es una ruta relativamente importante, entonces… ¿por qué los elfos no hicieron jamás nada al respecto? Total, que la compañía acaba siendo capturada y llevada ante el Gran Trasgo, un bicho gigantesco y viscoso que parece diseñado por un becario que no controlaba mucho de CGI. Y justo cuando todo pinta fatal, Gandalf reaparece de la nada para rescatarlos. ¿Cómo los encontró? Misterio. ¿Cómo hizo esa explosión rara con el bastón? Ni idea. ¿Cómo logra Bilbo escapar estando rodeado por cientos de goblins? Pues haciéndose el bicho bola, obviamente. ¿Y cómo conocían los trasgos el nombre y la historia de las espadas? Se supone que llevan milenios desaparecidas y esta gente vive bajo tierra… muy raro todo.

A partir de ahí empieza otra persecución interminable por cavernas gigantescas donde los enanos juegan a los bolos con los trasgos, sobreviven a caídas imposibles, paran flechas con el poder del amor y matan a cientos de enemigos con coreografías que dan más vergüenza ajena que otra cosa. Y por cierto, ¿cómo demonios aparece el Gran Trasgo al final de la persecución si se supone que Gandalf lo había dejado atrás bastante antes? Es que el grupo ha atravesado precipicios, ha caído por pozos enormes, ha destruido puentes a su paso, y el bicho de repente se teletransporta justo delante. No tiene sentido.

Gollum salva la película durante diez minutos

Durante la huida, Bilbo también cae por accidente en unas galerías subterráneas perdidas en las profundidades de la montaña. Y tristemente muere, porque nadie puede sobrevivir a una caída de cientos de metros entre rocas afiladas. ¡Que no! Casualmente, el hobbit cae sobre unos champiñones gigantes que amortiguan el golpe y hacen que salga completamente ileso. Allí encuentra un misterioso anillo de oro que Gollum había perdido sin darse cuenta. Y esto no es casualidad, porque como ya sabemos el Anillo Único tiene voluntad propia y decidió abandonar el bolsillo de Gollum justo en el momento oportuno.

Porque sí, el hobbit ha caído en la caverna de Gollum, y la criatura reta entonces a Bilbo a un juego de acertijos: si el hobbit pierde, será devorado; si gana, Gollum le mostrará la salida. Bilbo consigue vencer, pero cuando Gollum descubre que ha perdido el anillo entra en modo psicópata absoluto e intenta matar al hobbit. Ahora bien, Bilbo tiene una espada élfica y Gollum es un bicho raquítico que probablemente no pesa más de veinte kilos. ¿Por qué el hobbit decide huir aterrorizado en vez de darle un espadazo y salir andando tranquilamente? ¿Y cómo es posible que Gollum no sepa que Bilbo es un hobbit como él? ¿Se supone que tiene recuerdos de su vida pasada o no?

Durante la persecución, Bilbo descubre accidentalmente que el anillo vuelve invisible a quien lo lleva y gracias a eso consigue escapar. Y este probablemente sea el único momento donde la película funciona de verdad: no hay persecuciones absurdas, ni toneladas de CGI mareante, ni coreografías imposibles ni parkour entre acantilados. Solo dos personajes, tensión, y una escena que recuerda por unos minutos cómo contar una historia sencilla.

Por cierto el tema de los poderes ddel Anillo Único, no me quedan del todo claros. Se supone que el anillo vuelve invisible a quien lo lleva puesto, vale. ¿Pero cómo funciona exactamente eso? Porque Bilbo desaparece entero… incluyendo ropa, mochila, espada y todo lo que lleva encima. Entonces, ¿el anillo detecta automáticamente qué forma parte del outfit? ¿Si Bilbo carga con una silla también desaparece? ¿Y si abraza a alguien? ¿Si lleva a otro hobbit a cuestas se vuelve invisible también? Se supone que te traslada a un plano espiritual o algo así, pero es que nadie explica dónde está el límite.

Deus ex machina con forma de águilas

Bilbo consigue reunirse de nuevo con los enanos, que ya me dirás tú cómo los ha encontrado en medio del bosque, y justo entonces son atacados otra vez por Azog y sus compinches. ¿Cómo los ha localizado? Los enanos han atravesado las montañas por túneles kilométricos, y la última vez que vimos a los orcos fue antes de llegar a Rivendel. Otra vez el poder de la casualidad. El grupo se refugia en unos árboles, y les lanzan piñas incendiarias para alejarlos, pero los orcos consiguen arrinconarlos en un precipicio.

Entonces Thorin decide enfrentarse él solo al líder orco, lanzándose a lo loco, lo cual no tiene sentido porque el otro estaba rodeado por sus secuaces. Y le dan una paliza que no veas, pero entonces llega uno de los momentos más surrealistas de toda la película: Bilbo, un hobbit fondón de cuarenta tacos que no sabía usar ni un tirachinas, se lanza a combatir contra orcos armados montados sobre lobos gigantes. Y el cabrón consigue salvar al enano e incluso mata a un wargo. Tócate los huevos.

Cuando todo parece perdido y los protagonistas están a punto de morir rodeados de fuego y orcos, aparecen de repente unas águilas gigantes para rescatarlos. Y claro, surgen varias preguntas razonables: ¿cómo llegaron tan rápido? ¿Cómo sabían exactamente dónde estaban? Supongo que Gandalf las llamó a través de la polilla mensajera, pero qué casualidad que esta pasara por allí en ese momento. ¿Y por qué, ya que estaban, no los llevaron directamente hasta Erebor? Porque no, las águilas los dejan en una montaña altísima en mitad de ninguna parte y se marchan. Supongo que incluso ellas sabían que todavía quedaban dos películas más y había que seguir estirando el viaje. Y la película acaba aquí, con los enanos subidos a un peñasco escarpado altísimo que ya me dirás tú cómo piensan bajarlo. Fin.

Una película atrapada entre la épica y el exceso

El Hobbit: Un Viaje Inesperado no es una mala película, pero sí es una película incapaz de controlarse. Quiere ser más grande, más épica, más espectacular y más importante de lo que realmente necesita ser. Donde El Señor de los Anillos transmitía sensación de mundo real y aventura tangible, El Hobbit se siente muchas veces como una sobrecarga digital donde todo rebota, explota y gira sin parar.

Hay exceso de CGI, exceso de humor tontorrón, exceso de escenas de acción imposibles y exceso de nostalgia calculada y fanservice. Muchos enanos apenas tienen personalidad diferenciada y la historia avanza a ratos como una sucesión de niveles desbloqueables. Todo dura muchísimo más de lo necesario y aun así parece que pasan pocas cosas realmente importantes. Y sin embargo… tiene encanto.

Porque Martin Freeman convierte a Bilbo en un protagonista increíblemente humano. Porque Howard Shore sigue siendo el putísimo amo haciendo música capaz de transportarte directamente a la Tierra Media. Porque, incluso llena de defectos, sigue siendo una aventura entretenida donde apetece quedarse un rato más mirando montañas, dragones y hobbits comiendo bocadillos de carne de membrillo. Aunque sobrevivan a caídas de 300 metros como si fueran de plastilina. Y hablando de plastilina, los orcos CGI no parecen hechos de este material? Que grima dan por favor.

Y viendo cómo terminó evolucionando todo después, casi apetece darle más mérito todavía. Porque sí, El Hobbit está inflada, abusó muchísimo de los efectos digitales y convirtió una aventura sencilla en una montaña rusa imposible, pero al menos todavía conservaba parte del alma, el encanto y la sensación de estar viviendo una aventura en la Tierra Media. Después llegaron abortos creativos como Los Anillos de Poder o zurullacos como La Guerra de los Rohirrim, y uno empieza a mirar esta trilogía con bastante más cariño del que tenía hace diez años.

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